El flamante vocero presidencial, Adrián Ravier, brindó su primera conferencia ante los medios. De forma contundente, aunque con un tono de voz bastante más relajado que el de su predecesor, delineó las prioridades del Gobierno.
En materia económica, Ravier destacó la estrategia del ministro de Economía, Luis Caputo, para fortalecer las reservas internacionales. «Caputo y su equipo están blindando a la Argentina adelantándose a estos hechos que han pasado en tantas oportunidades. Cada año electoral es difícil», señaló. En ese sentido, explicó que el Gobierno realiza colocaciones financieras diarias para sumar reservas y protegerse de las inestabilidades propias de los años electorales.
Sin embargo, más que sus definiciones sobre el programa económico, la conferencia quedó marcada por una frase con la que justificó la política de reducción de subsidios a la energía. Al defender los aumentos en las tarifas de gas, sostuvo que, ante precios más elevados, «las familias tratan de abrigarse un poco más y no consumir tanto gas», una declaración que generó fuertes repercusiones.

Ante la polémica, el funcionario buscó aclarar sus dichos en una entrevista con Radio Mitre. El propio Ravier admitió que la expresión fue «poco feliz». Aclaró que su intención era explicar un concepto económico vinculado a los incentivos que generan los precios y no minimizar el impacto de las subas tarifarias sobre los hogares.
«Fue una frase poco feliz», reconoció. Ratificó igualmente el fondo de su planteo. Según explicó, cuando un bien aumenta de precio, los consumidores tienden a modificar sus hábitos para reducir el gasto, y ese fue el ejemplo que intentó graficar durante su debut como vocero presidencial.
La controversia se originó justamente en esa conferencia, cuando defendió el proceso de recomposición tarifaria impulsado por el Gobierno de Javier Milei. «Te tengo que duplicar el gas, el agua y la electricidad», explicó para justificar la política oficial, y agregó que eso podía llevar a que algunas familias decidieran «abrigarse más que prender el gas».
«Ese no fue el mensaje en el contexto en el que estábamos hablando», volvió a justificarse Ravier. A continuación, destacó que el Gobierno libertario «no emite para financiar el gasto, no toma deuda para financiar al Tesoro, es un Gobierno que tiene que reasignar partidas cuando quiere incrementar más dinero para universidades o más dinero para el Garrahan».

«Claramente no lo expresé de la manera más afortunada», insistió el reemplazante de Adorni en la vocería. Luego volvió a recurrir a la metáfora de un paciente para describir la situación económica. «Lo expliqué también con esta metáfora del paciente que estaba en terapia intensiva, eventualmente se pudo sentar, se pudo parar, empieza a caminar, todavía no corre, no estamos muy bien, pero estamos mejor», remarcó.
Durante la conferencia del martes, el vocero también defendió la decisión del Ejecutivo de avanzar con el sinceramiento tarifario al señalar que «no hay almuerzo gratis» y que alguien siempre termina pagando los subsidios, ya sea mediante impuestos, inflación o endeudamiento.
Ratificó la política tarifaria
Pese a reconocer que utilizó una formulación desafortunada, Ravier dejó en claro que el Gobierno no modificará el rumbo de su política económica. Según explicó, la administración de Milei considera que las tarifas de los servicios públicos deben converger hacia valores de mercado y que los subsidios deben concentrarse exclusivamente en los sectores de menores ingresos. En ese sentido, insistió en que el sinceramiento tarifario forma parte del programa destinado a corregir los desequilibrios heredados y consolidar la desaceleración de la inflación.
Durante su conferencia de prensa también sostuvo que las tarifas vienen aumentando por encima de la inflación porque el Ejecutivo busca recomponer precios que, según la visión oficial, permanecieron artificialmente bajos durante años.
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