Un nuevo foco de controversia se abre en torno al Jefe de Gabinete Manuel Adorni. La revelación de que su esposa Bettina Julieta Angeletti accedió a créditos del Instituto de Vivienda de la Ciudad (IVC) para adquirir una vivienda social, contrasta con la actual iniciativa de La Libertad Avanza de eliminar ese mismo organismo que fue promovida por el ex vocero. Un nuevo problema para el discurso del Gobierno pero también para las aspiraciones electorales de Adorni en 2027, enfocadas en la Ciudad.
Según documentación oficial, Angeletti obtuvo en 2008 y 2009 financiamiento del IVC en el marco de programas destinados a facilitar el acceso a la vivienda. Los créditos, otorgados a largo plazo —hasta 360 cuotas—, permitieron la compra de un departamento y una cochera en el barrio de Parque Avellaneda. La deuda, según indagó el diario La Nación, habría sido cancelada en agosto de 2024, y meses después se formalizó la titularidad del inmueble.
La situación adquiere relevancia política en el contexto actual: el espacio liderado por el presidente Javier Milei y que busca instalar a Adorni como principal figura en CABA impulsa en la Legislatura porteña un paquete de reformas que incluye la disolución del IVC. El proyecto fue presentado por el legislador Nicolás Pakgojz, con el respaldo de referentes del bloque libertario como Pilar Ramírez.
La iniciativa sostiene que el organismo no ha cumplido eficazmente su función de garantizar el acceso a la vivienda, y argumenta que una parte significativa de su presupuesto se destina al sostenimiento de su estructura administrativa. En ese sentido, propone reasignar los recursos hacia mecanismos de financiamiento más eficientes.
Sin embargo, el antecedente de Angeletti pone en evidencia una contradicción discursiva: mientras se cuestiona la utilidad del IVC, uno de sus programas permitió en el pasado el acceso a la vivienda de un miembro del círculo íntimo del Gobierno.
El debate, ahora, no solo gira en torno a la eficacia de las políticas habitacionales, sino también a la coherencia entre el discurso político y las trayectorias personales de quienes integran el poder. En la Legislatura, el proyecto aún deberá atravesar instancias de discusión, donde probablemente este episodio será utilizado como argumento por la oposición.
AL/CM





