Una de las últimas promesas que hizo Patricia Bullrich cuando dejó el ministerio de Seguridad fue el envío al Congreso de un nuevo Código Penal. Así desembarcó en el Senado, con el objetivo de aplicar una serie de cambios que iban más allá del nuevo régimen penal juvenil, que fue transformado en ley en extraordinarias. El nuevo código iba a tener el mismo ritmo que el otro proyecto, pero repentinamente el envión se desaceleró hasta que esta semana el flamante ministro de Justicia, Juan Bautista Mahiques, terminó con el misterio: el texto que auspiciaba Patricia, con la intervención del asesor Santiago Caputo, iba a sufrir cambios.
«Acabo de tener una reunión de trabajo con el presidente Javier Milei en la que hemos decidido avanzar en la redacción de un nuevo Código Penal a la altura de los desafíos actuales», escribió el ministro para sortear una explicación incómoda, porque el plan original era que la reforma iba a ser presentada el viernes pasado. Sólo faltaba la supervisión del nuevo ministro del trabajo enviado por una comisión de expertos que había realizado toda su tarea con Cúneo como ministro y Sebastián Amerio como segundo y virtual jefe de la cartera. Ahora fue desplazado a la Procuración del Tesoro.

Amerio responde a Caputo y ambos coordinaron con Bullrich la redacción del nuevo texto. Todo eso quedó en veremos desde que se supo que Amerio no sería ministro de Justicia después de la salida de Mariano Cúneo Libarona. En su lugar fue promovido Mahiques, a partir de una propuesta de Karina Milei, la secretaria general de la Presidencia. Su decisión fue reducir la influencia de Caputo en un ministerio determinante en su relación con el Poder Judicial y también con la Corte Suprema.
«A su vez, en la transición hacia el momento en que tengamos el nuevo Código Penal, trabajaremos junto al Congreso de la Nación en el endurecimiento de penas, la armonización de las mismas y en la incorporación de nuevos delitos tales como: delitos migratorios, estafas piramidales, viuda negra, salideras y entraderas, motochorro, daño animal, armas en las cárceles, picadas y centralidad sobre las víctimas», completó el flamante ministro para justificar el retroceso sobre un texto que estaba virtualmente terminado.
Ahora será reescrito, pero como parte de un nuevo relacionamiento con la Corte como cabeza del Poder Judicial y cuando hay una larga lista de temas pendientes desde el comienzo del gobierno libertario. El Gobierno viene de fracasar el año pasado en su intento para completar las dos vacantes en el máximo tribunal que dejaron Elena Highton de Nolasco y Juan Carlos Maqueda.

Los pendientes continúan con urgencias de mayor impacto en la administración de Justicia. Tiene que ver con las vacantes en el poder judicial desde que asumió Javier Milei. El otro punto es ampliar el debate sobre la reforma del Código Penal y no dejar afuera a la Corte, que se enteró por la prensa del anuncio que hizo Bullrich el año pasado. El flamante integrante del Gabinete tuvo una reunión con los cortesanos la semana pasada.
Mahiques, como representante de la familia judicial en el Ejecutivo, buscará emprolijar la relación con la Justicia, enfundado en el traje de ministro. El escándalo que desató el jefe de Gabinete Manuel Adorni trastocó la agenda del Gobierno y por eso este miércoles anunció que se enviarán más de 200 pliegos al Senado para cubrir los lugares pendientes en todo el Poder Judicial. Mientras tanto, comenzará la reescritura del legado de Patricia, sin rastros de caputismos y bajo la supervisión técnica de Karina junto a una mesa asesora, donde estará Santiago Viola, designado como secretario de Justicia. El virtual viceministro será garante de control sobre Mahiques. Ambos responden a Karina.
CM






