Miles de personas salieron a las calles de Francia el sábado para protestar contra el aumento del costo de vida y la pérdida del poder adquisitivo. Las manifestaciones se desarrollaron en París y otras ciudades, donde se registraron enfrentamientos con las fuerzas de seguridad, daños materiales y cortes de calles. Según informó una fuente del Ministerio del Interior a la agencia AFP, más de 32.000 manifestantes participaron en alrededor de 140 acciones en todo el país, mientras que la policía detuvo a más de 160 personas.
En París, miles de personas marcharon por las principales avenidas y obligaron a las autoridades a cerrar numerosas estaciones de metro del centro. Ante los enfrentamientos, la policía utilizó cañones de agua y gases lacrimógenos para dispersar a los manifestantes, muchos de los cuales llevaban el rostro cubierto y algunos lanzaban fuegos artificiales. Además, las oficinas de las cadenas de televisión CNews y Europe 1 sufrieron daños en sus ventanas tras recibir proyectiles. Durante la mañana, las fuerzas de seguridad detuvieron a unas 60 personas en la capital, donde estaban prohibidas las concentraciones en las inmediaciones de edificios gubernamentales, los Campos Elíseos y las estaciones ferroviarias.
Por su parte, en Marsella, la segunda ciudad más grande del país, un grupo de manifestantes irrumpió en el ayuntamiento y fue desalojado por la policía. Durante los incidentes, algunos participantes embistieron la entrada del edificio con barreras de seguridad. “¡Vamos a tomar la Bastilla!”, gritó uno de ellos, en alusión a la fortaleza cuyo asalto, en 1789, marcó un episodio emblemático de la Revolución Francesa.
Los principales reclamos en Francia
Los reclamos también estuvieron vinculados con la situación económica de los trabajadores y las dificultades para llegar a fin de mes. En la ciudad de Guéret, unas 300 personas participaron de una movilización, entre ellas estudiantes secundarios. “A fin de mes, no me queda nada. Los precios suben, pero los sueldos no”, expresó Franck, un funcionario de unos cuarenta años que prefirió no revelar su apellido. Luego, agregó: “No podemos soportarlo más, nos estamos asfixiando”.
En paralelo, estudiantes y trabajadores denunciaron problemas en el sistema educativo y cuestionaron el accionar de las fuerzas de seguridad. “Estamos aquí para protestar por los deplorables recursos que se destinan a la educación y contra la brutalidad policial”, afirmó Aude, una estudiante que participó de la protesta en Marsella y que también pidió mantener su apellido en reserva.
En Rennes, en tanto, un grupo de unas 20 personas levantó una barricada con contenedores de basura y grandes palés en las afueras de un centro comercial. Allí, Christophe, un carpintero de 47 años y antiguo integrante del movimiento de los Chalecos Amarillos, manifestó su indignación por los episodios de violencia policial registrados durante las últimas semanas. “Hemos llegado al punto en que la represión está dirigida contra nuestros propios hijos”, declaró a AFP.
Las movilizaciones fueron convocadas por el movimiento de los Chalecos Amarillos, que hace ocho años protagonizó protestas contra el gobierno de Emmanuel Macron por el aumento previsto de los impuestos a los combustibles. En esta oportunidad, la convocatoria, denominada “amarilla y juvenil”, llamó a participar a docentes, estudiantes, trabajadores, jubilados y agricultores, y coincidió con el inicio de las vacaciones de mitad de trimestre. Según una página web creada por los organizadores, se habían planificado más de 600 manifestaciones en todo el territorio francés.
El descontento social representa un nuevo desafío para el gobierno de Macron, en un contexto de cuestionamientos por la respuesta policial y de creciente preocupación por la situación económica. De acuerdo con una encuesta publicada a comienzos de octubre, alrededor del 45 % de los franceses consultados manifestó preocupación por el costo de vida y la inflación. A su vez, el poder adquisitivo disminuyó desde 2024 y el precio de los combustibles aumentó desde el inicio de la guerra entre Estados Unidos e Irán, a principios de 2026.
A estas dificultades se suma la situación de las cuentas públicas. Francia enfrenta problemas para contener su deuda, que, según las previsiones citadas en el informe de AFP, podría superar el 120 % del producto interno bruto (PIB) en 2027. En ese escenario, los economistas señalan que una reducción significativa requeriría reformas importantes, entre ellas cambios en el sistema de pensiones.
Frente a la escalada de las protestas, Macron llamó a la calma y al respeto durante la noche del viernes. El mandatario sostuvo que el derecho a manifestarse debe ejercerse respetando a las personas y la propiedad. Al mismo tiempo, la tensión social comenzó a repercutir en el escenario político, con sectores de la izquierda que respaldaron las movilizaciones estudiantiles y la dirigente de extrema derecha Marine Le Pen, quien encabeza las encuestas mencionadas por AFP para la carrera presidencial, que expresó su apoyo a la policía a través de la posición de su partido, Agrupación Nacional.
GLF









