Este lunes Javier Milei tuvo tres tareas con los integrantes de su Gabinete. Los reunió para mostrar un nuevo respaldo a favor del ministro coordinador Manuel Adorni, pero también para bajarles línea y contenerlos luego de semanas grises. La tercera misión fue prepararlos para las próximas jornadas, porque dentro de poco se cumplirá un mes del viaje de la comitiva oficial a Nueva York, para la realización de la «Argentina Week». Desde que el jefe de Gabinete defendió con vehemencia su decisión de subir a su esposa Bettina Angeletti al avión presidencial, todo lo que sucedió después fueron amarguras para el Gobierno. Del vuelo privado a Punta del Este a un abanico de propiedades. Este fin de semana largo la angustia se agigantó, pero por el escándalo de los créditos hipotecarios del Banco Nación para decenas de funcionarios de alto rango.
La semana arrancó con aires de relanzamiento en la Casa Rosada, pero el lunes concluyó cruzado por una nueva desmentida sobre la posible salida del ministro de Salud, Mario Lugones y la decisión de suspender la acreditación a los trabajadores de los medios que aparecen mencionados en una investigación realizada por el sitio Filtraleaks, que dirige el periodista Santiago O’Donnell. Habla de una «campaña de propaganda y desinformación del Kremlin en la Argentina».
El informe mencionó a distintos medios por reproducir información presuntamente impulsada por un grupo vinculado al gobierno a Rusia a cambio de dinero. El caso fue desmentido por varios de los mencionados. Algunos fueron consultados y otros hicieron su descargo en las redes. La nota dispara una serie de interrogantes que no han sido respondidos, pero hasta ahora no hubo ninguna investigación judicial, ni la posibilidad de ofrecer algún descargo. Aún así, la Casa Rosada decidió suspender las acreditaciones de los trabajadores de prensa de esos medios «de manera preventiva».

Las nuevas restricciones no aparecen ajenas a la situación que transita el Gobierno desde que estalló el escándalo de Adorni. Por el contrario, se parecen a un castigo que inaugura una nueva etapa de discrecionalidad en Balcarce 50. La crisis de Adorni abrió otro capítulo de abierta confrontación con la prensa. Incluyó una tensa conferencia con los acreditados que el jefe de Gabinete había decidido hacer para demostrar que no tenía «nada que ocultar».
Bancar a Manuel aunque duela
Desde que se rompió el cristal de la «Argentina Week» en Nueva York, en el Gobierno admiten que el vínculo con la prensa es cada vez peor. Todo es más áspero. Quizás porque las preguntas más básicas son muy difíciles de contestar cuando buscan saber sobre los escándalos que golpean a la administración libertaria. A pesar del respaldo que le prodigó este lunes el Presidente, la situación de Adorni continúa signada por su derrotero, aunque haya sido la estrella de la reunión donde estuvieron todos los ministros.
El encuentro pareció pensado para mostrarlos firmes al lado del jefe de Gabinete, pero también incluyó una arenga presidencial. El mandatario les pidió que se reporten a Adorni, que se concentren en cumplir con los objetivos trazados y que se enfoquen en la gestión. En la primera parte del encuentro de casi dos horas habló Milei y después le dejó la reunión a su ministro coordinador, en otro gesto de respaldo. Antes de irse, saludó a la ministra de Capital Humano, Sandra Pettovello y a su par de Interior, Diego Santilli, porque ambos cumplieron años este lunes.
Además de los cumpleañeros y Lugones, también estuvieron Pablo Quirno (Relaciones Exteriores), Alejandra Monteoliva (Seguridad), Federico Sturzenegger (Desregulación), Luis Caputo (Economía), Juan Bautista Mahiques (Justicia) y Carlos Presti (Defensa). Junto a ellos estuvieron la jefa de bloque de La Libertad Avanza (LLA) en el Senado, Patricia Bullrich, el titular de la cámara de Diputados, Martín Menem, la secretaria de Legal y Técnica, María Ibarzabal Murphy y el asesor presidencial Santiago Caputo.

El Presidente necesita cohesionar a su equipo de ministros, aunque las internas que surcan a su Gobierno no lo acompañen. El desgaste que provocan las investigaciones judiciales por los distintos escándalos le marcan el tiempo a la Casa Rosada.
En busca del pulso perdido
El fiscal Gerardo Pollicita profundiza su investigación por presunto enriquecimiento ilícito de Adorni. Indaga sobre los pagos del vuelo a Punta del Este, pero ahora crecen los interrogantes respecto a las propiedades del funcionario. Tres departamentos, dos hipotecas privadas con préstamos otorgados por jubiladas, un country en Exaltación de la Cruz y una incógnita sobre más de 15 viajes al exterior, que ahora quiere explorar el juez Ariel Lijo. Pollicita escuchó este lunes al exfutbolista Hugo Morales, porque era el propietario anterior del departamento en Caballito, cuya venta habría sido financiado por dos jubiladas. El miércoles tiene previsto hacer lo mismo con la escribana Alejandra Nevechenko, que hizo los papeles y registra siete ingresos a la Casa Rosada.
Demasiados frentes abiertos para recuperar la iniciativa y recauchutar al ministro coordinador. La sombra del desánimo para el Gabinete ahora va más allá del caso Adorni y se expande por las críticas contra los funcionarios que sacaron créditos hipotecarios en el Banco Nación. Cada suceso opaco de la gestión libertaria rompe la narrativa del Gobierno y los daños siguen sin ser contenidos.

La gestión, o su ausencia, es la ventana de nuevos problemas para el Gobierno. Una demostración se registró antes de finalizar el lunes. La Rosada volvió a pelearse con la prensa y la Oficina de Respuesta Oficial salió a desmentir una información publicada por el sitio ElDiarioAR, que indicaba la posible salida del titular de la cartera sanitaria, a pesar de la situación crítica que atraviesa el PAMI.
Acá no se va nadie
«Lugones, no se va. El Dr. Lugones encontró el Ministerio de Salud y el PAMI destruidos por el kirchnerismo, con un sistema de salud quebrado y en emergencia sanitaria desde hace más de 20 años: desmanejo, corrupción, estructuras duplicadas, intermediaciones y un desastre heredado que le sacaba plata a la gente sin generar valor», escribió la cuenta oficial de X, antes de repasar un decálogo sobre la gestión del ministerio.
La comunicación del Gobierno sigue a la defensiva. Desde las justificaciones del ministro de Economía, Luis Toto Caputo, para defender a los funcionarios que sacaron hipotecas del Banco Nación, a los nuevos cruces con la prensa y la multiplicación de internas en el seno del poder.
El martes 10 de marzo Milei ofreció el discurso inaugural de la Argentina Week. En un par de parpadeos se cumplirá un mes de aquel momento cúlmine. Lo que vino después fue una pendiente declinante que hasta ahora el Gobierno no logra remontar.
CM






