La inflación de abril que este jueves difundirá el Indec llega en un contexto incómodo para el Gobierno de Javier Milei. Después del 3,4% de marzo, las consultoras privadas esperan una desaceleración, aunque los números siguen muy lejos del relato oficial que prometía una inflación perforando rápidamente el 2% mensual y llegando por debajo de 1% a agosto.
A eso se suma otro dato crucial: el Presupuesto 2026 elaborado por el equipo del ministro de Economía, Luis Caputo, proyecta una inflación anual de apenas 10,1%, una meta que hoy luce cada vez más desconectada de la realidad cotidiana y que podría ser superada en el cuarto mes del año.
En un contexto de salarios golpeados, consumo en retroceso y tarifas que continúan ajustándose, la inflación continúa como un dolor de cabeza para una gestión que hizo de la estabilidad de precios su principal bandera política y económica.
Cabe recordar que, entre diciembre 2023 y marzo 2026, la inflación fue del 293,3%, mientras que los sueldos acumularon un incremento del 147,3%, casi la mitad. Asimismo, una familia tipo (4 integrantes) en Argentina necesitó $ 1.434.464 para no ser pobre (Canasta Básica Total – CBT), mientras que el salario mínimo se ubica en $ 352.400 y el promedio, $ 1.786.395. Mientras el oficialismo promete un desplome de la inflación, la paciencia de la población se agota por no llegar a fin de mes.
En ese escenario, el último Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) del Banco Central (BCRA) estimó que el IPC de abril se ubicaría en torno al 2,6%. Sería una desaceleración respecto de marzo, aunque todavía insuficiente para que el oficialismo pueda mostrar una victoria en materia inflacionaria.
Entre las consultoras privadas, C&T proyectó una inflación de 2,4% para abril, impulsada por una moderación en educación y servicios públicos. Según el relevamiento de la firma, el rubro de alimentos y bebidas habría mostrado una suba cercana al 1%, luego de dos meses con incrementos superiores al 3%. También remarcaron que el transporte volvió a presionar sobre el índice, con aumentos en torno al 4% vinculados a combustibles y al impacto internacional del precio del petróleo por la guerra en Medio Oriente.

Por su parte, EcoGo, la consultora dirigida por Marina Dal Poggetto, calculó que los alimentos consumidos dentro del hogar avanzaron un 2,1% en abril. En paralelo, Orlando Ferreres & Asociados estimó una inflación mensual de 2,6% y una variación interanual de 30,7%, mientras que la inflación núcleo habría avanzado al 2,7%. Para la firma, el acumulado del año ya alcanza el 11,1%.
Otra de las consultoras que anticipó una desaceleración fue Equilibra, que prevé un IPC de 2,4% y una núcleo de 2%. El informe destacó una menor presión en alimentos y bebidas no estacionales, particularmente por cierta estabilidad en el precio de la carne. Según sus mediciones, la cuarta semana de abril registró una inflación semanal de apenas 0,1%, aunque los analistas advierten que el proceso todavía es frágil y depende de un esquema económico sostenido por atraso cambiario y fuerte ajuste fiscal.
La inflación en CABA, una señal de lo que puede pasar a nivel nacional
La inflación de abril en la Ciudad de Buenos Aires (CABA) fue del 2,5%, según informó el instituto estadístico porteño, y volvió a funcionar como una referencia clave para anticipar el dato nacional. En lo que va del año, el IPC de CABA ya acumula un 11,6%, mientras que el alza interanual alcanzó el 32,4%. El dato volvió a ubicarse por encima del sendero de desaceleración que proyecta el Gobierno y complica el objetivo oficial de perforar el piso del 2% mensual en el corto plazo.
En esta ocasión, Transporte fue el rubro con mayor incidencia sobre el indicador general, al registrar un incremento mensual del 5,4%. Según el relevamiento, la suba se explicó por las actualizaciones en los precios de los combustibles y lubricantes para vehículos de uso del hogar, además de los aumentos en los pasajes aéreos y en el boleto de colectivo urbano.
La segunda división con mayor incidencia fue Vivienda, agua, electricidad, gas y otros combustibles, que avanzó un 2,2% durante abril. La variación respondió a los aumentos en alquileres, expensas y suministro de agua. En contraste, las tarifas residenciales del gas natural por red mostraron una caída que alivió parcialmente la presión sobre el índice.
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