El PRO volvió a mostrarse en escena con una consigna explícita —“ser el próximo paso”— pero con una discusión de fondo que atraviesa a todo el espacio: cómo pararse frente al oficialismo de Javier Milei sin romper el vínculo político que hoy sostiene en el Congreso. En el Encuentro Nacional realizado en Parque Norte, con más de tres mil asistentes según las cifras del partido, esa tensión quedó expuesta en dos planos concretos: la Ciudad de Buenos Aires y el escenario nacional hacia 2027.
La postal fue de unidad. Mauricio Macri, María Eugenia Vidal, Jorge Macri, Rogelio Frigerio, Ignacio Torres y Cristian Ritondo encabezaron el acto en el Salón Ombú del Golden Center, junto a una amplia nómina de dirigentes. Hubo fotos, discursos y una puesta en escena clásica del partido. Pero también hubo una ausencias esperada: Diego Santilli, hoy ministro del Interior del gobierno libertario, no participó. “Si venía, quedaba expuesto en ambos lados”, admitieron desde el PRO en diálogo con La Pluma.
En ese contexto, el partido evitó definiciones electorales inmediatas. “No tenemos un candidato que anunciar, y si lo tuviéramos tampoco tendría sentido hacerlo ahora”, aclaró el jefe del bloque de Diputados a este medio. La frase sintetizó el clima: preparación, pero sin definiciones. Sin embargo, las discusiones estratégicas ya están en marcha.
La Ciudad, bastión en disputa contra un Adorni debilitado
El primer eje es la Ciudad de Buenos Aires, territorio fundacional del PRO y principal activo político del espacio. Allí, el dato que ordena la estrategia es la decisión de Karina Milei de disputar el distrito sin un acuerdo con el macrismo, incluso pese a la convivencia legislativa y a la presencia de dirigentes del PRO dentro del Gobierno.
El nombre que aparece como eventual candidato libertario es el del actual jefe de Gabinete, Manuel Adorni. Y su situación, atravesada por denuncias y cuestionamientos patrimoniales, es seguida de cerca por el PRO.
“Este gobierno construyó una política discursiva contra los privilegios y está bien. Lo que no puede pasar es que Adorni después no pueda justificar una casa o lleve a su esposa en el avión presidencial”, deslizó un dirigente del partido ante este portal. La lectura es política: el desgaste del funcionario podría debilitar el intento libertario de avanzar sobre la Ciudad.
En el macrismo incluso van más allá y sugieren internas en el oficialismo. “Es raro que alguien pueda filmarlo en la pista de San Fernando. Eso salió de la PSA”, plantearon, en referencia a las filtraciones que complicaron al jefe de Gabinete. Y agregaron: “El problema que tiene LLA es el internismo”.
En ese escenario, el PRO combina dos objetivos: sostener su dominio en la Ciudad —donde gobierna hace casi dos décadas— y, en paralelo, forzar eventualmente a La Libertad Avanza a negociar un esquema de alianza. “Nosotros vamos a intentar revalidar nuestra gestión donde ya somos gobierno”, explicaron, en alusión a CABA, Entre Ríos, Chubut y varios municipios de la provincia de Buenos Aires.
El dilema entre acompañar o disputarle el poder a Milei
El segundo debate es más amplio y todavía más sensible: qué rol jugará el PRO frente a Milei en la elección presidencial de 2027. Allí conviven posturas distintas.
Por un lado, un sector plantea sostener el acompañamiento al Gobierno, evitar confrontaciones tempranas y consolidar el proceso económico en curso. Esa línea se reflejó en el discurso de Mauricio Macri, que reafirmó el apoyo al rumbo general: “El PRO no viene a cuestionar el rumbo, viene a completarlo”. También destacó el “orgullo” de que “6 de los 9 ministros trabajaron o trabajan con nosotros”.
Pero al mismo tiempo, tanto en público como en privado, aparecieron matices. “Creemos que vamos a ser una propuesta alternativa a LLA”, reconocieron dirigentes del espacio. Y marcaron diferencias concretas: el vínculo con el periodismo, el manejo de la Justicia o la paralización de la obra pública. “Coincidimos en lo desregulatorio, en el ajuste, en las reformas. Pero hay cosas que no nos gustan”, resumieron.
La discusión, sin embargo, está lejos de saldarse. ¿Habrá competencia directa? ¿Una PASO común? ¿Un acuerdo electoral? Nadie lo define todavía. “Falta mucho”, repiten. Incluso el debate sobre las primarias aparece atravesado por esa lógica: el PRO rechaza eliminarlas a nivel nacional, en parte porque podrían ser el mecanismo para ordenar una eventual interna con el oficialismo.
El discurso de María Eugenia Vidal sintetizó esa tensión interna. Con un tono más confrontativo, llamó a “prepararse para competir en 2027” y aseguró: “Somos un montón para estar muertos”. Fue una de las pocas intervenciones con tono más marcadamente opositor.
En paralelo a las discusiones electorales, el PRO también ensaya una redefinición de identidad. Macri lo planteó en términos de etapa: del ajuste a la construcción. “Hay una diferencia entre estabilizar y construir”, dijo, y llamó a avanzar hacia un modelo con inversión, infraestructura y crecimiento.
Ese planteo dialoga con otra preocupación que apareció en el encuentro: el impacto social del ajuste. “El tema económico es el empleo, el crecimiento. El ajuste tiene que empezar a pagar”, advirtieron dirigentes del partido.
Así, el PRO intenta resolver una ecuación compleja: sostener su apoyo a Milei sin diluirse políticamente, preservar sus territorios y, al mismo tiempo, construir una alternativa propia de cara a 2027. Por ahora, sin definiciones públicas. Pero con dos certezas: la disputa por la Ciudad será central y el vínculo con La Libertad Avanza, inevitable.
JD/CM






