Decidido a lanzar su carrera por la reelección, Javier Milei abrió este domingo las sesiones ordinarias del Congreso Nacional sumergido en un clima de absoluta tensión con la oposición. Chicanero y con guiños nostálgicos del economista panelista que supo ser antes de convertirse en político, el presidente buscó consolidar a su núcleo duro y remarcar su rol como cabecilla de las reformas que pretende dejar como legado en su paso por la Casa Rosada. Durante el discurso, que se extendió por casi dos horas, el presidente dio a conocer que mes a mes el oficialismo presentará un paquete de reformas estructurales coordinadas por cada uno de los ministerios a fin de consolidar a este como “el año más reformista de la historia”.
Entre los anuncios, el presidente confirmó que avanzará con la reforma electoral con la que aspira consolidar la eliminación de las Primarias Abiertas Simultáneas y Obligatorias (PASO) y avanzar con la legislación de partidos políticos, a los que pretende que el Estado deje de financiar y su sustento se consolide sólo gracias a aportes privados. También, está previsto que se envíe la postergada reforma tributaria a la que el oficialismo se abrazará para cumplir la promesa de reducción de la carga impositiva, eje principal de su campaña y discurso. No está claro, sin embargo, cuál será el nivel de acompañamiento que tendrá de los mismos gobernadores que hoy lo apoyan. Al deliberado recorte de Aportes del Tesoro Nacional, las provincias sumaron una peligrosa reducción recaudatoria, que pone en riesgo el sustento de sus cajas y la estabilidad de los ejecutivos federales.

Sin mayores detalles, el fundador de La Libertad Avanza dio a conocer que uno de los objetivos de su gobierno será avanzar en una reforma judicial que tendrá la implementación del sistema acusatorio como norte. Ante la presencia de los ministros de la Corte Suprema de Justicia, Horacio Rosatti, Carlos Rosenkrantz y Ricardo Lorenzetti, el presidente criticó los tiempos del sistema judicial y advirtió que buscará que el poder vuelva a ser “una herramienta democrática, republicana, ágil, rápida, eficaz, y por sobre todas las cosas que sea justa”.
De vuelta a las bases, el presidente volvió a posicionar como su principal rival política a Cristina Fernández de Kirchner, de quien pronosticó que volverá a ser condenada en la causa Cuadernos y Memorándum con Irán. Insistiendo con calificarla como “chorra” y “corrupta”, Milei despotricó contra la bancada justicialista a los que acusó de “inútiles” y “burros”. La decisión de subir al ring a la ex presidenta, en tanto, se dio en la misma semana que la titular del Partido Justicialiasta recibió en San José 1111 la visita de Miguel Ángel Pichetto Ni una sóla mención, sin embargo, tuvo Axel Kicillof, quien este lunes abrió las sesiones ordinarias de la legislatura bonaerense y esta misma semana dará por iniciada su carrera presidencial.
En tanto, uno de los momentos incómodos de la noche fue la notable distancia entre Javier Milei y la vicepresidenta, Victoria Villarruel. La transmisión oficial del evento, a cargo de Martín Menem, dejó deliberadamente fuera de escena el seco saludo entre los ex compañeros de banca. Con una recorrida atropellada por el Salón de Pasos Perdidos del Congreso, la titular del Senado tuvo un altercado cuerpo a cuerpo con Karina Milei por el protagonismo de la cámara. A ello se sumó una para nada delicada referencia del presidente contra la castrense sobre sus ambiciones de quedarse con su lugar en el Sillón de Rivadavia. Paranoico, Milei dio a entender que Villarruel orquestó un intento de golpe de estado durante el tratamiento de la Ley de Financiamiento universitario.
Luego del discurso, Milei dejó de lado la confrontación y se trasladó a la Quinta presidencial de Olivos donde ofició como anfitrión de una cena celebratoria en la que recibió a ministros, diputados y senadores. Con aire distendido y sin mayores sobresaltos, el presidente encabezó un cónclave donde propios y aliados consolidaron el apoyo legislativo que el mandatario consiguió en las últimas semanas, al tiempo que confirmaron su acompañamiento para los proyectos venideros.
El gabinete llegó todo junto en una camioneta que los trasladó del Congreso a la Quinta. Con una muestra de unidad en medio de las crecientes versiones sobre la inconsistencia en las relaciones internas, el jefe de gabinete, Manuel Adorni; el ministro del Interior, Diego Santilli; el ministro de Economía, Luis Caputo; la ministra de Seguridad, Alejandra Monteoliva; el ministro de Salud, Mario Lugones; el ministro de Desregulación y transformación del Estado, Federico Struzzenegguer; la ministra de Capital Humano, Sandra Pettovello; el ministro de Justicia, Mariano Cúneo Libarona y la secretaria legal y técnica, María Ibarzabal Murphy fueron los invitados especiales del encuentro. El único que no asistió fue el secretario de Asuntos Estratégicos, Ignacio Devitt, quien tenía un compromiso previo.
A ellos se sumaron diputados y senadores de La Libertad Avanza y el PRO, encabezados por el presidente del bloque de Diputados, Cristian Ritondo. En total, la lista de invitados era de 178 nombres, aunque no todos asistieron. Pese a que estaba prevista la participación del bloque de la Unión Cívica Radical encabezada por Pamela Verasay, ninguno de los legisladores radicales asistió al convite. La misma decisión tomaron los bloques provincialistas que responden a los gobernadores aliados Raúl Jalil, Osvaldo Jaldo y Gustavo Sáenz. En tanto, los diputados del MID, Oscar Zago y Eduardo Falcone avisaron con antelación su ausencia en reclamo a la jugada de la titular del espacio violeta en CABA, Pilar Ramírez, de arrebatarles de la legislatura porteña a la diputada Sandra Rey.
Sobre el encuentro, desde el PRO hicieron saber que la relación con varios del equipo de gobierno y del bloque de LLA es fluída. «Hay diálogo fluido y compartimos la visión general sobre los cambios estructurales que necesita el país. Obviamente tenemos puntos de vista distintos en varios temas y muchas veces en las formas. Por eso somos dos bloques separados y no somos cogobierno. Acompañamos las reformas que creemos que le hacen bien a la Argentina, pero mantenemos nuestra identidad PRO al 100%», afirmaron.
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