Lo que parecía ser una presentación en sociedad de los therians platenses resultó ser una convocatoria solitaria a la que solo fue un “jabalí». Las expectativas que se habían generado en las redes sociales sobre el encuentro en la Plaza Mitre de La Plata, en la provincia de Buenos Aires, se desinflaron cuando a la juntada asistió un joven lookeado como un cerdo.
Los therians son personas que se perciben animales y se comportan de esa manera. No es una tendencia novedosa, el término surgió en los ’90 cuando algunas tribus urbanas se sociabilizaban como elfos. El therian «animalizado» usa una máscara de confección casera y ladra, si es perro; maúlla si es gato; bala, de ser oveja. En La Plata el encuentro fracasó. Con el torso desnudo y una máscara celeste con orejas, hocico y colmillos de jabalí, solo un chico asistió al encuentro. Fue el único asistente al encuentro “therian”.
A no confundir que también están los furries, una subcultura del fenómeno que, a diferencia de los therians, no creen ser animales sino que tienen “un vínculo creativo, estético y social” con la especie que eligen. Es una comunidad que se basa en el fandom, son aficionados a personajes animales que presentan rasgos humanos, como caminar en dos patas, hablar o vestir ropa.
ACA
Ver esta publicación en Instagram
El fenómeno es federal. En Tucumán crearon la Escuela de Therian “Fyrulais”, que enseña a “caminar, comportarse, saltar y ladrar como tu animal therian”. En el flyer de la convocatoria que se hará el Día de los Enamorados impulsan prácticas para la comunicación a través de “gruñidos, aullar y emitir sonidos de tu animal”.
En Córdoba la cosa fue más lejos. Ayer, una mujer denunció que su hija fue mordida por un therian cuando salía de la escuela en Jesus María. “Ella salía del colegio y me contó que la empezaron a olfatear y a corretear un poco. Usaban máscaras. Y ella, como que se reía un poco, pensaba que era broma, pero después no pensó que era broma cuando le mordieron el tobillo. Estaba con pollera. O sea, ahí se dio cuenta de que no estaba bromeando y ella tiró como a querer meter una patada y se fue corriendo, pero eran una bandita de tres o cuatro más o menos”, dijo la madre.
Pero ni los “therians” ni los “furries” platenses se quisieron presentar en sociedad. Ante el fracaso de la convocatoria, los medios locales se preguntaron si se trató de una experiencia de visibilización o “una trampa o cebo social”. Los noteros que se acercaron al lugar solo pudieron hablar con los vecinos que miraban desorientados en la plaza. “Es todo tan bizarro. No lo comprendo, no me entra en la cabeza”, dijo una de las mujeres consultadas.
MN/AS






