El crédito hipotecario sufrió un derrumbe en lo que va del año y cayó 47% interanual en los primeros siete meses del año. Si bien, el volumen financiero se mantiene elevado, las condiciones se endurecieron y el mercado inmobiliario muestra una contracción más moderada.
Según el monitor elaborado por Banco Hipotecario, durante el primer semestre de 2026 se registraron 11.607 altas hipotecarias, frente a las 20.035 del mismo período de 2025, lo que implica una caída interanual del 42,1%. Al incorporar la estimación de julio, el acumulado asciende a 13.329 operaciones, frente a 25.160 en los primeros siete meses del año pasado, ampliando la contracción al **47,0%**.
En contraste, el mercado inmobiliario mostró una retracción más moderada y en la provincia de Buenos Aires se realizaron 55.035 escrituras, con una baja del 7,8%, mientras que en la Ciudad de Buenos Aires se concretaron 29.477 operaciones, apenas un 0,2% menos que en 2025. Sin embargo, las escrituras con hipoteca sí reflejaron un retroceso más marcado: 6.913 en PBA (-32,6%) y 4.152 en CABA (-37,2%).
El informe destaca que en junio y julio se mantuvo un ritmo de recuperación en torno a 1.800 altas hipotecarias mensuales, aunque todavía lejos de los niveles previos. “Junio mostró una recuperación en la incidencia del crédito”, señala el documento, al precisar que las hipotecas representaron el 11,5% de las escrituras en PBA y el 12,8% en CABA.
A pesar de la caída en la cantidad de operaciones, el volumen financiero continúa siendo elevado: durante el primer semestre se otorgaron alrededor de USD 905 millones, cifra similar a la registrada en todo 2024. No obstante, las condiciones financieras se endurecieron: la tasa promedio alcanzó el 7,02% y el plazo promedio descendió a 23 años. Los primeros datos de julio muestran estabilidad en los montos operados respecto de junio, aunque la cantidad de altas sigue muy por debajo de los niveles de 2025.
Diez años de los créditos UVA
A una década de su implementación, los créditos hipotecarios UVA permitieron que cerca de 200.000 argentinos accedieran a la vivienda propia, en muchos casos reemplazando el alquiler por una cuota similar. Sin embargo, el descalce entre la evolución de los ingresos y la indexación de las cuotas, junto con el peso creciente de los servicios en el gasto familiar, terminó erosionando esa ecuación inicial.
Si bien la morosidad en este segmento se mantiene relativamente baja, aumentaron las cancelaciones anticipadas y las ventas de propiedades por parte de deudores que buscan salir del sistema o reducir su nivel de endeudamiento.
GLF










