Aunque la agenda mundialista y la venidera final del mundo en la que la Selección Argentina vuelve a ser protagonista es lo único que le importa a los 47 millones de argentinos, Karina Milei no pierde el enfoque del control político de la gestión de su hermano y mientras el Congreso se prepara para frenar por dos semanas, la secretaria general de la presidencia avanza en la configuración del escenario con el que pretende acompañar el sueño de la reelección del líder libertario.
Esta semana «El Jefe» recuperó el protagonismo que los tiempos en los que el patrimonio de Manuel Adorni inundaban las tapas de noticias le habían arrebatado. La hermana presidencial no sólo está convencida de que Javier Milei reelegirá su mandato el próximo año. También cree fundamental que, para conseguirlo, el jefe de estado deberá contar con una tropa propia más robusta y preparada que la de su primer gobierno. Y a por ello va, aunque terminó la semana con otra novedad que redefine un poco el mapa de los próximos meses.

Patricia Bullrich, jefa de la bancada libertaria en la Cámara Alta, llegó a un punto de quiebre con Victoria Villarruel. Ambas se pelearon por whatsapp, se filtró la discusión y la senadora llegó a pedirle la renuncia a la vice. El cruce fue por la sesión ordinaria del jueves, que terminó liberando la tensión contenida y cerró el prólogo de un recinto donde Bullrich tuvo que pedir un cuarto intermedio y postergar, por cuarta vez, el tratamiento de la ley de inviolabilidad de la propiedad privada. Patricia ahora queda más enfrentada que antes con Victoria y resta saber si eso le permitirá cerrar filas con Karina, que la mira de reojo.
El martes, antes de la tormenta en el Senado, Karina volvió a recalcar que su estrategia para consolidar el poder del oficialismo es la confrontación con los gobernadores que no estén dispuestos a ceder el control político de sus territorios. Lo dijo en la mesa política que integra junto al jefe de gabinete; Diego Santilli; el vicejefe, Ignacio Devitt; el ministro de Economía, Luis Caputo; el presidente de la Cámara de Diputados, Martín Menem; la jefa de bloque de La Libertad Avanza en el Senado, Patricia Bullrich; el armador nacional, Eduardo “Lule” Menem; el secretario de Medios y Comunicación, Fabián Fernández y el asesor presidencial Santiago Caputo, que tiene otra posición divergente.

En este marco, la secretaria general habló sobre su experiencia de la nueva apertura de la Escuela de Dirigentes que inauguró la semana pasada junto al menor de los riojanos en Misiones. Allí, mientras Hugo Passalacqua y Carlos Rovira mantienen una disputa inédita que amenaza con quebrar el status quo que el caudillo misionero mantuvo por décadas, «El Jefe» se entusiasmó con la posibilidad de consolidar no sólo a los cuadros ya existentes -entre los que elegirá a un candidato para competir con la gobernación-, sino también capturar a los heridos que deje la descarnada interna que se desarrolla entre el actual y el ex gobernador.
Contenida con paciencia por el tándem menemista (que encontró en su vínculo la veta para sentarse en la mesa donde se toman las decisiones) Karina entiende que la única forma de hacer crecer y acompañar la figura política del presidente es competir con listas propias en la mayor cantidad de territorios posibles y “pintar de violeta el país”. Su estrategia, sin embargo, choca de frente con la teoría de Caputo, quien razona que es más lógico aliarse con gobernadores y garantizarles el control de sus provincias a cambio de que colaboren sin chistar dentro del parlamento nacional. Estas diferencias de acción fueron el génesis de la guerra en el extinto Triángulo de Hierro que, hasta el día de hoy, tiene como rehén a un presidente equilibrista.
Consciente del poder que tiene, no sólo sobre la voluntad de su hermano, sino también dentro de la estructura de su gobierno; la secretaria general se mueve como si la suya fuese la última palabra. Por eso, esta semana en Casa Rosada reunió a legisladores porteños para bajarles línea sobre los próximos pasos legislativos que cranea el oficialismo. En este sentido, en el Congreso el oficialismo pretende avanzar con la aprobación de Zonas Frías, Propiedad Privada, la Ley Hojarasca, y la reforma de la carta orgánica del Banco Central como prioridades.

Sin una mayoría automática propia que le permita utilizar el parlamento como una escribanía, el gobierno requiere inevitablemente del apoyo de sus aliados, siendo el PRO, la Unión Cívica Radical y los bloques federales que responden a los gobernadores aliados los principales ases bajo la manga de la gestión libertaria.
Con el partido amarillo, por su parte, la dinámica parecía haberse cortado durante los meses en los que duró el Adorni gate, puesto que el espacio fundado por Mauricio Macri era uno de los protagonistas de la avanzada contra el ex deslomado jefe de gabinete. Pero, abrazado a su don dialoguista, Santilli logró reconvertir la situación y este jueves montó un encuentro clave.

Durante más de una hora, el ministro coordinador recibió en su despacho a los titulares del bloque PRO en Diputados y el Senado, Cristian Ritondo, y Martín Goerling. Si bien la agenda del encuentro se centró en las demandas provinciales del misionero y la agenda reformista del gobierno, lo cierto es que la cumbre, que también contó con la presencia de Lule Menem, marca el inicio de una nueva dinámica dentro del gobierno.

Hasta hace pocas horas, era Bullrich quien estaba al frente del diálogo con el Senado y quien reportaba de primera mano lo que ocurría. El Gobierno se enteraba a través de ella sobre las negociaciones dentro de la cámara alta. Con los gestos separatistas que la ex ministra de Seguridad ensayó en las últimas semanas y el revés de este jueves para aprobar el proyecto con el que pretenden habilitar la compra de tierras a extranjeros, Karina decidió empoderar aún más al Santilli y al armador nacional para concretar una virtual “intervención”. El objetivo es que le permita, por un lado, controlar aún más la situación dentro del recinto, y por el otro equilibrar el poder que la senadora logró consolidar en la estructura oficialista.
Con el receso vacacional del Congreso ya formalmente iniciado, el gobierno transcurrirá estos quince días casi en modo automático. Con reuniones de gestión y eventos oficiales, el oficialismo buscará dar muestras de continuidad mientras espera la reapertura del parlamento. El nuevo semestre marcará el inicio formal de la campaña por la reelección de Milei, pero dentro del Congreso
TS/CM










