El Congreso de México aprobó una reforma constitucional para reducir la jornada de trabajo de 48 a 40 horas semanales, que se aplicará de manera gradual hasta 2030. Es decir que suman un día de descanso. Hasta ahora tenían uno, los domingos. En Brasil, el presidente Luiz Inácio «Lula» da Silva impulsa un proyecto en el mismo sentido.
El apoyo parlamentario fue abrumador: en la madrugada del miércoles, 469 votos a favor y nadie en contra. Había sido votada en el Senado hace dos semanas. México se suma así a Chile, Ecuador y Venezuela, que ya tienen una jornada laboral de 40 horas semanales en sus leyes. En la región predominan las jornadas de 48 horas semanales, según datos de la Organización Internacional del Trabajo (OIT).
La jornada laboral comenzará a reducirse el año que viene, cuando pasará a 46 horas y disminuirá dos horas cada año hasta llegar a 40 en 2030. «En ningún caso la reducción de la jornada laboral implicará la disminución de sueldos, salarios o prestaciones», señaló la Cámara de Diputados en un comunicado.
Una de las críticas de los opositores se basó en el artículo 123 de la Constitución Mexicana, sobre los derechos laborales, que «por cada seis días de trabajo, las personas trabajadoras deberán disfrutar por lo menos de un día de descanso con goce de salario». Es una «simulación», dijo la diputada del derechista Partido Acción Nacional (PAN) Annia Gómez.
En Brasil, Lula también impulsa una reforma para reducir la jornada laboral de 44 a 40 horas semanales sin reducción de salario. El proyecto establece implica pasar de seis a cinco días días de trabajo y dos de descanso. “La producción aumenta, pero los salarios caen. Eso no tiene sentido”, dijo el presidente brasileño y explicó que cuando era sindicalista, 40.000 trabajadores producían 1.200 autos, mientras que hoy 12.000 fabrican el doble. “¿Por qué no se redujo la jornada?”, cuestionó.
MN/AS






