“Siempre reviso todas las posiciones. Esa es apenas una entre muchas”, esbozó esta mañana el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, sobre la posibilidad de revisar el respaldo de Estados Unidos a Gran Bretaña frente al reclamo de soberanía argentino sobre las Islas Malvinas. La respuesta no tardó en llegar de ambos frentes: el portavoz británico sostuvo que la postura oficial e histórica del gobierno británico sobre el archipiélago «no cambió», mientras que el presidente Javier Milei hablará en cadena nacional este jueves, para contar detalles de los «avances diplomáticos».
El mandatario argentino resolvió que brindará un mensaje en torno a la causa tras su reunión de Gabinete en Casa Rosada. El encargado de presentar el tema fue el ministro de Relaciones Exteriores, Pablo Quirno, quien declaró hace unas horas que «la solución por las Malvinas es diplomática». Asimismo, dijo que «no hay un triángulo mágico con Estados Unidos e Inglaterra» y que «tenemos que hacer los deberes para aumentar nuestras chances».

Por su parte, el vocero del primer ministro de Gran Bretaña, Andy Burnham, afirmó que «las Islas Malvinas son británicas y tienen derecho a determinar su propio futuro«, y agregó que la posición oficial es «cristalina» ante las consultas internacionales.
Según las versiones difundidas en medios británicos, la administración Trump estaría presionando al gobierno de Londres para que aumente significativamente su gasto en defensa y se acerque al objetivo del 5% del PBI que el presidente estadounidense reclama a los países de la OTAN. Sobre este tema, Burnham evitó entrar en polémicas.

En ese escenario, Malvinas aparece como una pieza dentro de una negociación mucho más amplia. Washington buscaría que el Reino Unido incremente su compromiso militar y acompañe con mayor firmeza la política exterior estadounidense, mientras que Londres mantiene una posición más cautelosa frente a algunos de los conflictos internacionales impulsados por Trump.
La realidad es que Washington mantiene formalmente una posición de neutralidad frente al conflicto de soberanía. Al mismo tiempo, reconoce la administración británica de facto sobre las islas. Esa distinción es central: Estados Unidos no reconoce actualmente la soberanía argentina sobre Malvinas, aunque tampoco adopta formalmente una posición de soberanía a favor de la Argentina. Por eso, un eventual cambio tendría una enorme dimensión política.
MM/










