Lionel Messi tuvo la despedida que parecía escrita para él. En un Monumental colmado, el capitán de la Selección argentina jugó este martes su último partido con la camiseta celeste y blanca y cerró una historia de más de dos décadas con una actuación a la altura de su leyenda: Argentina derrotó 3-0 a Benín, Messi participó en los tres goles, marcó de penal y recibió una ovación interminable de los hinchas y de sus compañeros.
La noche estuvo marcada por la emoción. Desde la entrada en calor, el estadio recibió al capitán con una ovación ensordecedora. Luego, durante el himno, Messi no pudo contener las lágrimas y se emocionó junto a sus hijos, que lo acompañaron en uno de los momentos más conmovedores de la jornada.
El himno lo cantó Fabio Santana un excombatiente de Malvinas, junto a la bandera original desplegada en el césped después del partido con Inglaterra en el último Mundial.

Al cumplirse el minuto 10, el árbitro detuvo el encuentro y todo el Monumental se puso de pie para despedir al capitán. Los hinchas cantaron por Messi, mientras fuegos artificiales acompañaron una ovación que se extendió durante varios minutos.
Una última función con sello Messi
Dentro de la cancha, el capitán también quiso dejar su marca. Argentina se impuso 3-0 y Messi participó directamente en los tres goles.

Nicolás Otamendi, quien también se despidió de la albiceleste, abrió el marcador con pase de Messi. Como si alguien hubiera guiando el momento. Lego Nico Paz amplió la ventaja y finalmente llegó el momento que todos esperaban: Messi convirtió de penal el tercer gol de la Selección, el último de su extraordinaria carrera con la camiseta argentina.
El de este martes fue su partido número 208 con la Selección argentina y su gol número 126. Con este encuentro se retiró como el futbolista con más presencias y más goles en la historia del seleccionado. Su ciclo incluyó la Copa América 2021, la Finalissima 2022, el Mundial de Qatar 2022 y la Copa América 2024, además de una larga lista de récords individuales.
Pero la verdadera despedida llegó después del pitazo final.
“No me quiero ir de esta cancha”
Visiblemente emocionado, Messi tomó el micrófono en el centro del Monumental. Le costaba hablar. Miró a las tribunas y comenzó recordando a su padre, Jorge Messi, fallecido recientemente.
“Es difícil decir algo hoy. Hay muchas emociones, se me cruzan muchas cosas. Obviamente lo primero que pienso es en mi viejo”, dijo.
Después agradeció por los más de 20 años que vivió con la camiseta argentina y recordó que incluso en los momentos más difíciles nunca dejó de luchar. “Fue un orgullo muy grande para mí defender esta camiseta en más de 20 años. Hasta en los peores momentos que hemos pasado, la he tenido. Nunca dejé de luchar, de pelear, de dar el máximo”, expresó.

Y entonces lanzó una de las frases que resumió el sentimiento de toda la noche: “El no venir más va a ser un dolor muy grande. Les juro que me gustaría venir toda la vida, porque jugar en la Selección Argentina es lo más lindo que te puede pasar”.
Messi también habló del último Mundial, en el que Argentina llegó nuevamente a la final pero cayó ante España. Dijo que el equipo quedó muy cerca de conseguir otro título y defendió a sus compañeros. “Dimos todo. La peleamos como la hicimos siempre con esta camiseta, con todos los compañeros que me tocó jugar. (…) Lamentablemente no pudimos ser campeones”, sostuvo. Y negó las versiones sobre presiones a los jugadores.
También tuvo palabras especiales para aquellos futbolistas con los que compartió la etapa más gloriosa de la historia reciente de la Selección: “Agradecerle estos compañeros que me hicieron cumplir mi sueño de ser campeón del mundo. Era salir a competir y saber que tenía a guerreros que iban a dejar la vida”, afirmó.
Del día más feliz al día más triste
Messi recordó además uno de los momentos que considera más importantes de su carrera: el regreso de la Selección al país después de conquistar el Mundial de Qatar. “En este lugar me tocó vivir uno de los días más felices de mi carrera, que fue cuando volvimos a jugar después del Mundial”, recordó. Y agregó: “Hasta el día de hoy veo videos y me emociono. Ese día va a quedar en la historia mía, de todos ellos, de todos nosotros, de mi familia. Fue algo espectacular”.
El mismo estadio que lo había recibido como campeón del mundo ahora era testigo de su último partido. “Hoy nuevamente acá seguramente vivir el día más triste de mi carrera, que es donde le digo adiós a la Selección y a todos ustedes”, expresó.
“No me quiero ir de acá”
El discurso, que se extendió mucho más de lo habitual en Messi, terminó con una confesión que sintetizó la dimensión del momento: “Estoy hablando más que nunca. No me quiero ir de acá, no quiero dejar la cancha”, dijo mientras las lágrimas volvían a aparecer. Y dejó un pedido para el futuro: que la Selección permanezca unida. “Quedó demostrado que unidos somos más fuertes que cualquiera y superamos cualquier cosa. Van a venir momentos duros porque no es normal lo que hicimos y tenemos que estar más unidos que nunca”, afirmó.
Finalmente, volvió a agradecer a los hinchas y cerró su discurso con una frase que resume toda su relación con el país entero: “Solo decirles que los quiero. Soy un agradecido a Dios de ser argentino, orgulloso de ser argentino y de haber cumplido el sueño con todos ustedes. Muchas gracias, los quiero”.

Antes del partido, Messi ya había anticipado el tono de su despedida en un video: “Llegó el momento. Me voy en paz. Dejé todo. Esta camiseta fue mi sueño, mi orgullo y mi vida. Gracias por quererme tanto, los voy a extrañar”.
Después de 21 años, 208 partidos, 126 goles y cuatro títulos mayores con la Selección, Lionel Messi cerró su historia con la camiseta argentina. Lo hizo como había vivido buena parte de su carrera: jugando, asistiendo, marcando goles y, sobre todo, emocionándose con un país que durante años lo acompañó, lo cuestionó, lo volvió a abrazar y finalmente lo convirtió en leyenda.
El último recuerdo será el de Messi en el centro del Monumental, con los ojos llenos de lágrimas y miles de voces cantando su nombre. Esta vez, definitivamente, el “10” no tenía nada más que demostrar.
SC










