A 50 años del Golpe de Estado, la Plaza de Mayo volvió a ser el epicentro de una jornada atravesada por la memoria. Desde temprano, columnas de organismos de derechos humanos, sindicatos, agrupaciones estudiantiles y partidos políticos, familias y grupos de amigos confluyeron hacia el centro porteño en una movilización que, con el correr de las horas, desbordó la plaza y sus alrededores. En las ciudades del interior del país también hubo convocatorias masivas.
La convocatoria tuvo una dimensión especial por el aniversario redondo: medio siglo. Pero también por el contexto: el mensaje del Gobierno de Javier Milei, que volvió a insistir con la idea de una “memoria completa”, funcionó como telón de fondo de una jornada en la que la calle respondió con consignas, documentos y posicionamientos que contrastaron con el relato que buscan imponer desde Casa Rosada.
El acto central comenzó a las 16.30, con la Plaza colmada y miles de personas siguiendo la transmisión desde las diagonales y la Avenida de Mayo. Sobre el escenario, los organismos leyeron un documento que fijó el tono de la jornada.
El documento de Abuelas y Madres de Plaza de Mayo
“Son 30 mil y que nos digan dónde están”, fue la consigna que atravesó la lectura central de Abuelas y Madres de Plaza de Mayo. El reclamo apuntó directamente a los genocidas responsables, pero también al Gobierno, en un contexto de cuestionamientos a la cifra de desaparecidos.
“Estamos juntos nuevamente en esta histórica plaza (…) para afirmar que la memoria se defiende luchando”, señalaron. Y agregaron: “No olvidamos, no perdonamos y no nos reconciliamos”.
El documento incluyó además referencias al presente político. Hubo críticas a la gestión de Milei y Victoria Villarruel, y cánticos que bajaron de la Plaza al escenario, como el ya recurrente “Milei, basura, vos sos la dictadura…”.
La vicepresidente no se pronunció abiertamente en el Día de la Memoria. Pero compartió en su cuenta de Instagram un artículo firmado por la periodista Claudia Peiró -detenida algunos meses en 1976- en Infobae y titulado 24 de Marzo: vivir para contralo, con un sentido de verdad y justicia histórica.

La reconstrucción del terrorismo de Estado volvió a ocupar un lugar central. Los organismos recordaron la existencia de centros clandestinos, el robo sistemático de bebés y la continuidad de los delitos de lesa humanidad. “La desaparición forzada no es tema del pasado, sino del presente”, remarcaron.
CFK salió a su balcón y Kicillof y Massa fueron a La Plaza
Más allá del carácter histórico de la fecha, la movilización también expuso el mapa político actual. Las columnas avanzaron desde distintos puntos de la Ciudad, con organizaciones sindicales como la CGT concentrando en Diagonal Sur, y agrupaciones políticas organizando sus propias recorridas.
La Cámpora volvió a realizar su tradicional caminata desde la ex ESMA, con una parada en San José 1111, donde Cristina Fernández de Kirchner cumple prisión domiciliaria. Allí, la ex presidenta salió al balcón y saludó a la militancia, con una bandera que decía “Memoria, Verdad y Justicia”, en una escena cargada de simbolismo. Muchos militantes sumaron a sus consignas de la marcha el pedido de «Cristina libre».

En paralelo, el peronismo volvió a mostrar matices internos. Sergio Massa participó de la movilización con su propio espacio, pero se mantuvo alejado de las columnas más numerosas del kirchnerismo y del gobernador bonaerense Axel Kicillof, que participó del acto junto a Madres de Plaza de Mayo antes de movilizarse, dejó críticas al Gobierno y vinculó la fecha con el presente.

Sostuvo que la masividad en las plazas “es una respuesta” a una gestión que, según planteó, impulsa “las mismas políticas económicas que la dictadura”, y afirmó que “los negacionistas ya fracasaron”. Además, llamó a “seguir luchando” en las calles y aseguró que “el futuro no es de Milei, es del pueblo argentino”.
La jornada también dejó escenas de fuerte carga simbólica. El fotoperiodista Pablo Grillo, que el año pasado había sido herido de gravedad durante una represión en una marcha de jubilados, volvió a Plaza de Mayo y siguió la movilización desde el escenario central, cámara en mano.
La disputa por «la memoria completa»
La masividad de la marcha convivió con el trasfondo político que marcó la previa: el video difundido por el Gobierno con eje en la “memoria completa”. La iniciativa volvió a instalar la discusión sobre el pasado reciente y generó rechazos en distintos sectores de la oposición.
Dirigentes como Myriam Bregman sostuvieron que “no hay video ni provocación que tape” los crímenes de la dictadura. Desde otro lugar, el diputado radical Martín Lousteau vinculó el debate con el presente y advirtió sobre una “postura negacionista”.
También hubo críticas más indirectas, como las de Miguel Ángel Pichetto, que relacionó el golpe con el modelo económico y alertó sobre paralelismos actuales.
Del lado oficialista, en cambio, se reforzó el planteo de ampliar la mirada histórica. Dirigentes de La Libertad Avanza insistieron en la necesidad de reconocer a todas las víctimas del período.
A medio siglo del golpe, la movilización volvió a mostrar que el 24 de marzo sigue siendo una fecha de alta densidad política. La Plaza llena, las consignas, el documento y las distintas expresiones partidarias dejaron en claro que la memoria no es solo un ejercicio del pasado, sino también un campo de disputa en el presente.
JD/VDM






