«Fatal experimento narrativo», anticipa el video que Casa Rosada difundió el día en el que se cumplen 50 años del Golpe de Estado. Acusa al kirchnerismo por haber lanzado una «masiva campaña política empleando cuantiosos recursos públicos para imponer en la sociedad un relato sobre los trágicos acontecimientos de la década del ’70». El gobierno de Javier Milei se propone «dar vuelta la página, dándole visibilidad de la historia completa». Como el año pasado, la gestión libertaria provoca en el día instituido como de la Memoria.
El film, que dura una hora y cuarto, se llama «Las víctimas que quisieron esconder» y cuenta con el testimonio de Miriam Fernández, nieta restituida número 127, que recuperó su identidad en 2017. Se define como «una ciudadana más» que trate de «no victimizarse» y que «no la victimicen». Criada en Mendoza, creció sospechando de su verdadera identidad. Su apropiador era policía, que le contó que había nacido en un hospital. Pero en el acta de nacimiento no estaba ese dato. Ahí se dio cuenta de que no era hija biológica. Pero Fernández eligió a su familia de crianza.

«Para conciliar hay que ver los dos mundos», dice la nieta restituida, para «mirar para adelante». Agrega: «Tengo cuatro padres yo». Su apropiador fue juzgado en 2005 por el delito de lesa humanidad. De acuerdo a su relato, teniendo apenas días de vida, un militar la entregó en una casa bajo el pretexto de que «la cuiden unas horas hasta que ubiquen al padre biológico». El apropiador -los apropiadores, en realidad- no es nombrado en ningún tramo del video.
Fernández se fugó el día en que la Secretaría de Derechos Humanos le indicó acercarse para hacer la prueba genética. Se fue a Chile por una semana mientras Gendarmería se apostaba en la puerta de su vivienda. «Fue una invasión a la intimidad terrible», cuenta Fernández, que no quería someterse al estudio compulsivo de ADN que se indica en los delitos de lesa humanidad. Dos meses después volvieron a citarla. «Yo seguía negando mi intimidad, no quería que me hicieran la prueba genética. Llevé puesta ropa interior de mi hermana, cosa de entregarle muestras genéticas de mi hermana», confió a la cámara.
«Yo seguía negando mi intimidad, no quería que me hicieran la prueba genética. Llevé puesta ropa interior de mi hermana, cosa de entregarle (a la Justicia) muestras genéticas de mi hermana». Miriam Fernández, nieta restituida 127.
Fernández es hija biológica de Carlos Simón «el Tula» Poblete y María del Carmen «Pichona» Moyano. La pareja vivía en la ciudad de Mendoza y fueron detenidos en Córdoba cuando trataban de huir a su provincia. Moyano estaba cerca de parir. Miriam nació en junio de 1977 en La Perla. Se supo que luego fueron trasladados a la ESMA. La mujer que presta testimonio en el relato oficialista quiso llevar el apellido de su padre de crianza.
El largo fue dirigido por Santiago Oría, documentalista personal de Javier Milei y, desde que asumió como presidente, Director de Realización Audiovisual de la Presidencia de la Nación. Fue rodado en el Salón Blanco de la Casa Rosada, lugar desde el que Milei suele transmitir para la cadena nacional. La oposición reaccionó.
ADELANTO
Mañana se cumplen 50 años del 24 de marzo de 1976, fecha que demanda conocer la historia completa, de ambos lados y sin mentiras.
VIDEO COMPLETO MAÑANA A LAS 9:00 HS, POR YOUTUBE Y X. pic.twitter.com/mMuXCJ07HW
— Casa Rosada (@CasaRosada) March 24, 2026
El testimonial de Oría también cuenta con Arturo Larrabure, hijo del ex militar Argentino del Valle Larrabure, secuestrado por integrantes del Ejército Revolucionario del Pueblo, ERP. Su padre escribió un diario durante el cautiverio. El relato se interrumpe con pasajes de ese texto. Larrabure permaneció secuestrado casi un año. Su cuerpo apareció en una zanja, en Rosario.

Hoy, martes 24, se cumple medio siglo del último Golpe cívico ecleciástico militar. Ayer desde la cuenta oficial en X de Casa Rosada. La administración de Javier Milei vuelve a insistir con la idea de recordar tanto a las víctimas de la dictadura como los ataques de las organizaciones guerrilleras que operaron durante esa época. En esta oportunidad, los protagonistas son hijos de desaparecidos entre 1976 y 1983 que buscan reforzar el mensaje. “Que cuenten la verdad”, precisaron.
La Libertad Avanza defiende la “teoría de los dos demonios”, una postura que promueve el reconocimiento tanto de los crímenes de lesa humanidad cometidos por la Junta Militar como de las víctimas de las organizaciones guerrilleras. La adhesión social a ese discurso, sin embargo, es minoritario. El propio Presidente manifestó en diversas oportunidades que “no hay registros fehacientes de que hayan sido 30 mil los desaparecidos”, incluso citó como cifra real la de 8.753 víctimas, de acuerdo al informe elaborado por la Comisión Nacional sobre la Desaparición de Personas (Conadep) en 1984.
RM/VDM






