A más de un mes de su liberación, esta tarde Javier Milei recibió en Casa Rosada al gendarme Nahuel Gallo, quien estuvo ilegalmente preso en Venezuela por más de un año. El encuentro, que se pospuso durante semanas por decisiones aún no claras, se concretó en el despacho del presidente y buscó enviar un nuevo mensaje regional sobre la postura del estado argentino respecto a la figura del ex mandatario, Nicolás Maduro. También fue otro guiño para el alineamiento con Estados Unidos en medio del cese del fuego en Irán anunciado en las últimas horas por Donald Trump.
Después de cuatro semanas de haber llegado al país, el líder libertario tuvo el primer encuentro con el gendarme, quien sigue bajo evaluaciones médicas y psicológicas diarias tras pasar 448 días detenido en el Rodeo, una de las cárceles más peligrosas del país caribeño. Por esto, desde el gobierno analizan condecorar con alguna insignia de reconocimiento a Gallo por su labor en la fuerza y su resistencia ante el avasallamiento de la gestión extranjera.
De la reunión participó la ministra de Seguridad, Alejandra Monteoliva, el canciller Pablo Quirno, y la senadora Patricia Bullrich.

Pese a ser la primera vez que ve al presidente, Gallo ya mantuvo encuentros con otros referentes del oficialismo. El pasado 5 de marzo, por caso, la senadora y titular del bloque de La Libertad Avanza, Patricia Bullrich, recibió en su despacho al gendarme y su familia. De aquella cumbre también participaron los senadores Bartolomé Abdala, Agustín Monteverde (LLA), Maximiliano Abad (UCR), Vilma Bedia (bloque Federal) y Martín Goerling (PRO). La forma de recibir al gendarme también originó un chispazo entre Monteoliva y Bullrich. Por eso se mostraron en momentos separados. En el acto protocolar de la cartera de Seguridad no hubo lugar para la senadora y exministra. El gesto desnudó que el vinculo entre ambas ha empeorado en los últimos meses, especialmente en los temas vinculados a la gestión del ministerio.
La guerra entre la AFA y el Gobierno se coló en la liberación de Gallo
La vuelta de Gallo al país estuvo plagada de conflictos. Pese a que desde el 2 de enero, cuando se concretó la intervención estadounidense en Venezuela, en el gobierno afirmaban que se encontraban en negociaciones con la administración de Delcy Rodriguez para consolidar la liberación de presos políticos, lo cierto es que los avances nunca lograron ser más que rumores. Tanto, que se dispararon las dudas sobre la veracidad de esas gestiones o si el Gobierno había librado a Gallo a su suerte.
El domingo 1 de marzo, sin ningún tipo de mensaje anticipatorio que podría ayudar a prever el desenlace, la Asociación de Fútbol Argentina (AFA) publicó la foto con la que el gobierno soñó por meses. Desde entonces, la tensión entre el gobierno y Claudio “Chiqui” Tapia no hizo más que ir en aumento.
Desde el primer momento, en el oficialismo intentaron instalar los rumores sobre relaciones carnales entre la AFA y el régimen venezolano. Amparados en los dichos de la diputada Marcela Pagano, quien reconoció públicamente protagonizar las gestiones que llevó adelante la diplomacia paralela que triangularon Tapia, la Federación Venezolana de Fútbol y los ex embajadores Estela Lugo y Oscar Laborde, en el gobierno buscaron, sin éxito, desprestigiar a la ex legisladora de La Libertad Avanza, quien a su vez apuntó contra el canciller Pablo Quirno por no presionar para la liberación del gendarme.
La comunicación de la repatriación de Gallo estuvo a cargo de la AFA. Con un posteo en redes sociales del gendarme a minutos de abordar el vuelo que lo traería de vuelta al país, la asociación futbolística revolucionó al gobierno nacional donde las internas afloraron. La puja por quedarse con la foto de la llegada del ex preso político venezolano fue un capítulo en sí mismo. Monteoliva y su antecesora se peinaron para un aterrizaje que debía haber estado lo más alejado posible de la politización. Éste fue el comienzo del fin de la relación entre las mujeres que hasta hace pocos meses eran uña y carne. El acercamiento de la cordobesa a Karina Milei, principal detractora del ego de la ex Montonera, le puso el moño.

Para evitar que el éxito político del retorno de Gallo quedara sólo en manos de la AFA, por entonces Quirno y Monteoliva montaron una conferencia de prensa en el Edificio Centinela, donde sigue residiendo el gendarme, para dar detalles de su liberación. Pese a que desde el gobierno esperaban que el agente enviara un guiño a la gestión libertaria, el cadete agradeció por igual a todas las instituciones, organismos internacionales y al estado nacional. “No voy a dar nombres, solamente digo: a toda la Nación Argentina”, dijo sin profundizar.
En aquel momento, la prohibición del pedido para salir del país por 60 días -rechazada por el juez Diego Amarante, quien lleva la causa que lo investiga por presunta retención indebida de aportes previsionales-, hizo que Tapia no pueda abordar el avión privado que trajo de nuevo al gendarme al país. Pero en la vida y el fútbol todo tiene su revancha. En el palco de honor de la Bombonera, sede elegida para jugar el amistoso entre la Selección Argentina y Mauritania el 28 de marzo pasado, el presidente de la asociación de fútbol logró su foto con el agente de seguridad, a quien condecoró con la entrega de una placa y una camiseta con su nombre.
Gallo agradeció el gesto y, pese a insistir en no querer involucrarse en cuestiones políticas, envió un mensaje para quien quiera escuchar. “Los colores, mi bebé y el mate. ¡Son las combinaciones perfectas para ser feliz!“, publicó en su cuenta de Instagram junto a una foto con su esposa e hijo.
TS/CM






