Con una inflación que todavía se mueve en torno al 2% mensual, dejar los pesos inmóviles puede implicar una pérdida de poder adquisitivo. En julio, el Índice de Precios al Consumidor (IPC) avanzó 2,1%, mientras que la tasa promedio de los plazos fijos tradicionales a 30 días se ubicó en torno al 22,3% nominal anual, equivalente a cerca de 1,83% mensual. Es decir, por debajo de la inflación del mes.
Frente a este escenario, ahorristas e inversores comenzaron a diversificar sus estrategias y a mirar instrumentos del mercado de capitales que les permitan obtener una tasa, cubrirse frente a la inflación o mantener mayor liquidez. En ese sentido, Fondos Comunes de Inversión (FCI), LECAP, bonos CER y títulos duales comenzaron a ganar protagonismo durante 2026. También resurgieron los plazos fijos UVA, cuyo stock aumentó casi 500% en lo que va del año.

5 opciones para ganarle a la inflación
Estas son cinco alternativas que pueden analizar los ahorristas que buscan evitar que la inflación erosione sus pesos.
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Plazo fijo UVA
El plazo fijo UVA volvió a posicionarse como una de las principales alternativas para quienes buscan una cobertura directa contra la inflación. El mecanismo es sencillo: el dinero depositado se transforma en Unidades de Valor Adquisitivo (UVA), cuyo valor se actualiza diariamente de acuerdo con el CER, índice vinculado con la evolución de los precios. A esa actualización se suma una tasa de interés real.
El crecimiento fue particularmente fuerte durante 2026. Según datos del Banco Central, el stock de depósitos UVA/CER llegó a $ 1,695 billones al 18 de agosto y acumuló un incremento de 496,5% en el año.
El principal punto en contra es la liquidez: el capital queda inmovilizado durante un período mínimo de 90 días. Por eso, puede resultar más apropiado para un ahorro que no se necesitará en el corto plazo.
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LECAP
Las Letras del Tesoro a tasa fija, conocidas como LECAP, son otra de las alternativas que volvieron a ganar espacio entre los inversores.
Se trata de títulos emitidos por el Tesoro que ofrecen una tasa determinada hasta su vencimiento. Su atractivo aumenta cuando el inversor considera que la inflación va a seguir desacelerándose y que el peso se mantendrá relativamente estable.
De hecho, una LECAP con vencimiento cercano ofrecía una TIR de 28,54%, aunque ese rendimiento no garantiza necesariamente una ganancia en dólares: si el tipo de cambio aumenta por encima del rendimiento acumulado, el resultado medido en moneda estadounidense puede ser negativo.
El principal riesgo de esta estrategia es justamente apostar a que la inflación y el dólar no tendrán una aceleración significativa durante el período de inversión.
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Bonos CER
Para quienes buscan una cobertura más directa contra el aumento de los precios, los bonos CER aparecen entre las alternativas más relevantes.
Estos títulos ajustan su capital de acuerdo con la evolución del CER y, dependiendo del bono, agregan una tasa real adicional. Por eso, su rendimiento combina la inflación acumulada con un premio determinado por las condiciones del mercado.
Actualmente existen bonos CER con rendimientos que se ubican varios puntos porcentuales por encima de la inflación. Un ejemplo, rendimientos aproximados de CER más 7,74% para TX28, CER más 8,83% para TZX28 y CER más 9,31% para TX31.
La contracara es que, a diferencia de un plazo fijo UVA, el precio de un bono puede fluctuar en el mercado secundario. Por eso, vender antes del vencimiento puede generar una ganancia o una pérdida de capital.
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Bonos duales CER/TAMAR
Una alternativa intermedia son los bonos duales, que combinan dos mecanismos de actualización.
Estos títulos contemplan una protección vinculada al CER y otra asociada a la TAMAR (Tasa de Interés de Depósitos Mayoristas), la tasa mayorista de referencia para los depósitos bancarios. Al vencimiento, el mecanismo del bono determina cuál de las alternativas resulta más conveniente según las condiciones establecidas en la emisión.
La ventaja es que permiten combinar cobertura frente a la inflación con exposición a las tasas de interés. Por eso, distintos analistas los consideran una alternativa para una cartera que busca rendimiento pero también cierta protección ante un cambio en el escenario monetario.
Como contrapartida, se trata de instrumentos más complejos que un depósito bancario y su precio puede variar antes del vencimiento.
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Fondos Comunes de Inversión de renta fija
Los Fondos Comunes de Inversión (FCI) de renta fija también ganaron terreno entre los ahorristas que buscan hacer rendir los pesos sin asumir el compromiso de mantenerlos inmovilizados durante meses.
La tendencia es significativa: durante julio, los fondos de renta fija recibieron ingresos netos por aproximadamente $ 1,45 billones, mientras que los fondos de mercado de dinero registraron retiros por unos $ 705.000 millones. En lo que va de 2026, los FCI de renta fija acumularon ingresos por casi $ 9,96 billones, un crecimiento del 52,4% respecto de diciembre de 2025.
Dentro de esta categoría existen fondos que invierten en LECAP, instrumentos CER, bonos corporativos y otros activos de renta fija. La ventaja es que permiten diversificar y, según el fondo, contar con rescates en plazos relativamente cortos.
También existen los fondos Money Market, que priorizan la liquidez inmediata. Sin embargo, su objetivo principal no es necesariamente ganarle a la inflación, sino ofrecer un rendimiento sobre el dinero disponible y permitir su utilización prácticamente en cualquier momento.

¿Cuál conviene para cada ahorrista?
Cabe recalcar que no existe un instrumento que garantice de antemano una rentabilidad que le gane a la inflación. La elección depende, principalmente, del plazo durante el cual se puede inmovilizar el dinero, la necesidad de liquidez y el riesgo que cada inversor está dispuesto a asumir.
Para un ahorrista que busca cobertura directa contra la inflación y puede esperar, el plazo fijo UVA o los bonos CER aparecen como alternativas.
Quien apuesta a una inflación descendente y un dólar relativamente estable puede considerar instrumentos a tasa fija como las LECAP.
Los bonos duales ofrecen una estrategia intermedia al combinar cobertura frente a inflación y tasas de interés, mientras que los FCI de renta fija permiten diversificar y mantener una mayor flexibilidad para entrar o salir.
El cambio más importante, en definitiva, es que el tradicional plazo fijo dejó de ser la única alternativa para los pesos. Con tasas bancarias que en algunos momentos quedan por debajo de la inflación, el mercado ofrece hoy un menú más amplio de instrumentos para intentar preservar el poder adquisitivo.
La diferencia está en que cada alternativa tiene su propio riesgo: ganarle a la inflación no es automático y un mayor rendimiento potencial también implica asumir mayores riesgos de mercado, plazo o liquidez.
RM/EO










