En la antesala de la semifinal del Mundial 2026 entre Argentina e Inglaterra, el Gobierno nacional quedó envuelto en una nueva controversia por la cuestión Malvinas, luego de que distintos funcionarios expresaran posiciones que reavivaron el debate sobre la política oficial hacia el Reino Unido. La polémica se abrió por el aval de las autoridades a las restricciones para ingresar con banderas de Malvinas al estadio donde se disputará el encuentro.
Mientras la vicepresidenta Victoria Villarruel mostró un fuerte contraste con la administración nacional y apeló a un fuerte discurso nacionalista para alentar a la Selección. El vocero presidencial Adrián Ravier intentó poner paños fríos en el asunto y salió a aclarar los elogios del presidente Javier Milei hacia la ex primera ministra británica Margaret Thatcher. Aseguró que esas declaraciones fueron «sacadas de contexto».
Finalizada una jornada atravesada por la discusión Malvinas, Villarruel publicó un mensaje en sus redes sociales en el que afirmó que el duelo ante Inglaterra «no es un partido más» y sostuvo: «Jugamos contra los piratas usurpadores». Además, aseguró que el encuentro representa «Malvinas, el Diego, la última de Leo y pararle el carro a los invasores», al tiempo que reivindicó el reclamo argentino sobre las islas y llamó a sostenerlo «hasta el último suspiro».

No fue la primera referencia de la vicepresidenta al conflicto con el Reino Unido. Días atrás había recordado el aniversario de la segunda invasión inglesa de 1807, al destacar la resistencia del pueblo de Buenos Aires frente al Imperio Británico y señalar que aquellas victorias fueron un antecedente fundamental del proceso independentista argentino.
En paralelo, durante su conferencia de prensa en Casa Rosada, el vocero presidencial Adrián Ravier buscó despejar las críticas por las reiteradas expresiones de admiración de Javier Milei hacia Margaret Thatcher.
«Las palabras del Presidente fueron sacadas de contexto. Lo que él valora en Margaret Thatcher tiene que ver con el plan de estabilización, la baja de la inflación y algunos aspectos de su ideología económica», sostuvo el funcionario.
Ravier insistió en que esa valoración «no invalida» la posición argentina sobre la soberanía de las Islas Malvinas y remarcó que «claramente las Malvinas son argentinas». En ese sentido, aseguró que Milei «está tratando de recuperar las Malvinas todos los días» y señaló que la Cancillería profundizará la postura oficial sobre la cuestión.
Las declaraciones llegaron luego de consultas sobre el paso del patrullero británico HMS Medway por aguas vinculadas al Atlántico Sur, las versiones sobre un eventual viaje presidencial al Reino Unido y las diferencias dentro del Gobierno respecto de la política hacia las islas.

La controversia se amplificó con las declaraciones de la ministra de Seguridad, Alejandra Monteoliva, quien confirmó que las autoridades argentinas coordinaron junto a representantes de la FIFA, el FBI y las fuerzas de seguridad de Estados Unidos e Inglaterra el operativo para el encuentro entre ambas selecciones.
Según explicó, se resolvió impedir el ingreso al estadio de banderas, remeras u otros elementos que hagan referencia a las Islas Malvinas por considerar que constituyen «contenido político» y podrían resultar provocativos.
«Banderas con las Malvinas es contenido político. No pueden ingresar banderas con contenido político. Sí bandera argentina o inglesa, pero nada que contenga algún mensaje que pueda provocar algún tipo de situación», afirmó.
La funcionaria aclaró, sin embargo, que no será posible impedir que los simpatizantes entonen cánticos vinculados al reclamo de soberanía durante el partido.
Así, a pocas horas del esperado enfrentamiento entre Argentina e Inglaterra, la cuestión Malvinas volvió a instalarse en el centro de la agenda política, con posiciones que reflejan distintos matices dentro del oficialismo respecto de uno de los temas más sensibles de la política exterior argentina.
AL/CM










