El senador bonaerense Emmanuel González Santalla, autor de una ley que regula el uso de celulares en las escuelas de la provincia de Buenos Aires, reclamó su implementación “urgente” y advirtió que dejar las decisiones en manos de cada establecimiento puede profundizar las desigualdades entre los alumnos.
“Regular es marcar los bordes, marcar los límites del uso de tecnología, de dispositivos digitales en las escuelas. Nos parece que tiene que haber un criterio común; lo que viene a ser la ley es justamente para poner un mismo criterio para todas las escuelas de la provincia de Buenos Aires”, sostuvo el dirigente camporista en referencia a la ley 15.534.
La norma establece restricciones al uso de celulares en las aulas, al tiempo que promueve un uso responsable de las pantallas. Sin embargo, el senador planteó que su implementación todavía atraviesa una etapa inicial y reclamó que el criterio sea uniforme en las escuelas bonaerenses.
Los desafíos de la era digital nos exigen un compromiso entre las familias, las escuelas y el Estado para cuidar la salud y garantizar el aprendizaje de los chicos y chicas.
Es urgente que se implemente YA la ley que regula el uso de pantallas en todas las escuelas primarias de… pic.twitter.com/xFbMyaubWb
— Emmanuel González Santalla (@egsantalla) July 27, 2026
González Santalla señaló además que el escenario tecnológico cambió respecto de años anteriores. “Un informe reciente de UNICEF reveló que cerca del 90% de los chicos en la Argentina tienen acceso al dispositivo. La brecha digital hoy está más asociada a las herramientas, el acompañamiento de los adultos en el uso, en los contenidos, en lo que hace al cuidado”, explicó.
En ese sentido, sostuvo que la falta de criterios comunes puede generar diferencias entre establecimientos. Según planteó, algunas escuelas de gestión privada ya comenzaron a aplicar por iniciativa propia restricciones similares a las previstas por la ley, mientras que en otros casos las decisiones quedan sujetas a cada director o docente.
“Ahí empieza a configurarse una desigualdad en los procesos de aprendizaje de los chicos. Entonces nos parece que es urgente que se pueda implementar la ley para todas las escuelas primarias de la provincia de Buenos Aires”, remarcó.
Infancias y pantallas
El reclamo se produce en un contexto en el que el vínculo entre las infancias y las pantallas también genera preocupación fuera del ámbito escolar. En Avellaneda, un grupo independiente de madres, padres y tutores puso en marcha Compromiso Parental Avellaneda, una red que busca establecer acuerdos entre familias para retrasar la llegada del primer celular con acceso libre a internet y promover pautas comunes para el uso de dispositivos.
La iniciativa parte de una dificultad concreta: cuando una familia decide postergar la entrega de un smartphone o limitar el acceso a redes sociales, puede encontrarse con la presión de que sus hijos queden fuera de los grupos de pares. Por eso, la propuesta apunta a que las decisiones puedan ser compartidas entre familias de un mismo curso, escuela, club o barrio.
Entre las pautas que promueve el colectivo figuran evitar smartphones propios durante la escuela primaria, establecer horarios para el uso de dispositivos y preservar momentos como las comidas, el estudio y el descanso nocturno. También propone que los adultos revisen sus propios hábitos tecnológicos y acompañen activamente el vínculo de los chicos con las pantallas.
La necesidad de ese acompañamiento también fue señalada por el especialista en tecnología y seguridad informática Sebastián Bortnik, quien planteó que los adultos deben revisar su propio vínculo con los dispositivos. “El primer paso es una profunda autocrítica de nuestra relación con las tecnologías”, sostuvo durante el streaming “Armando Cabezas”.
Bortnik también cuestionó que el debate quede reducido a la prohibición o al uso sin límites y propuso “demorar” el acceso a determinadas tecnologías hasta que los chicos cuenten con mayores herramientas para utilizarlas. “Yo no uso la palabra prohibir porque en algún momento va a tener todo. Con lo cual, a mí prohibir, yo le digo demorar”, explicó.
En la misma línea, González Santalla remarcó que el objetivo de la regulación no es rechazar la tecnología. “Nosotros siempre decimos que no somos tecnofóbicos ni somos anti tecnologías”, afirmó, y recordó que el acceso a dispositivos tecnológicos fue una política para reducir la brecha digital en años anteriores.
Para el senador, el desafío actual es diferente y requiere combinar regulación, acompañamiento y criterios comunes. “Los teléfonos celulares representan una barrera, un límite y un daño, no solo en el aprendizaje, sino en la salud mental, física y emocional de los chicos”, sostuvo.
La discusión sobre la aplicación de la Ley 15.534 se da así junto con un debate más amplio sobre cómo acompañar a niños y adolescentes en su relación cotidiana con la tecnología, tanto dentro como fuera de las escuelas.
MES/SC










