Con un tono más cercano a un discurso político que a una disertación para empresarios, el presidente Javier Milei expuso ante el Council de las Américas con el objetivo de ratificar el rumbo económico de su Gobierno, destacar la baja de la inflación y sostener que la Argentina ingresó en una etapa de crecimiento basada en el equilibrio fiscal, la desregulación, la apertura comercial y la inversión. También cuestionó con dureza a economistas y periodistas que, según afirmó, ponen en duda los resultados de su gestión.
“Mi mandato fue bajar la inflación y hacer crecer la economía. Bueno, yo voy a cumplir con mi mandato”, afirmó Milei durante su discurso. En ese sentido, sostuvo que la inflación pasó de un ritmo anual de 211,4% al asumir a uno cercano al 31,5%, lo que, según su cálculo, implica una reducción del 85%.
El Presidente también destacó la evolución de los precios mayoristas. Recordó que en diciembre de 2023 la inflación mayorista había alcanzado el 54% y remarcó que en julio se ubicó en 0,8%. “La inflación no de agosto, que es la que sale en septiembre, sino ya la de julio, arrancó con cero, siendo 0,8%”, señaló.

“Es más, debería cumplir la promesa de que si arrancaba con cero en agosto iba a ser un recital. Así que haré otro recital, lo único que sí voy a tener que buscar tiempo para ensayar, que eso se me va a complicar un poco, pero ya lo haré”, agregó con humor.
Milei vinculó esa desaceleración con el programa de estabilización y volvió a reivindicar el ajuste fiscal implementado desde el inicio de su administración. Según sus cifras, el Gobierno recibió un déficit consolidado equivalente a 15 puntos del PBI y logró corregirlo durante los primeros meses de gestión.
“Llegamos con un déficit consolidado de 15 puntos del PBI. En un mes arreglamos el desequilibrio del Tesoro y en seis meses el del Banco Central”, sostuvo. Y agregó: “Hicimos un ajuste de 15 puntos del PBI y le devolvimos a los argentinos 15 puntos del PBI”.
El crecimiento como segundo eje
El segundo eje de su exposición fue el crecimiento económico. Milei sostuvo que la Argentina atravesó durante años un proceso de estancamiento y comparó su desempeño con el de las economías de la OCDE.
Según planteó, entre 2011 y 2015 la economía argentina creció 1,5%, mientras que la OCDE lo hizo 8%. Entre 2015 y 2019, afirmó, la economía argentina cayó 4%, frente a una expansión de 9% de la OCDE. Para el período 2019-2023, señaló un crecimiento argentino de 3,8%, contra 5,4% de la organización.
En contraste, proyectó que durante el período de su Gobierno la economía podría crecer 8,3%, frente a una expansión estimada de 6% para la OCDE. “Es la primera vez que vamos a estar por encima de la OCDE”, afirmó.
Milei también sostuvo que la economía creció 6% en 2024 y 4% durante el año siguiente y aseguró que, en los dos primeros años de gestión, la expansión acumulada superó los 10 puntos porcentuales. “Vaya que sí estamos haciendo grande la Argentina nuevamente”, enfatizó.
Los pilares del modelo
El Presidente dedicó buena parte de su discurso a explicar su concepción del crecimiento económico. Identificó como pilares los rendimientos crecientes, la acumulación de capital, el capital humano, la apertura comercial, el ahorro y la desregulación.
En ese marco, defendió especialmente el programa de desregulación impulsado por el ministro Federico Sturzenegger. “Los impuestos son la forma más violenta y más clara” de intervención estatal sobre la actividad privada, afirmó, y cuestionó también las regulaciones que, según su visión, afectan los derechos de propiedad y desalientan la inversión.
Milei sostuvo que el Gobierno ya eliminó 17.000 regulaciones y anticipó que continuará con ese proceso. “No voy a parar la forma de reformar y de mejorar la economía argentina”, aseguró.

La apertura comercial ocupó otro lugar central. El líder libertario recalcó que la Argentina tiene un nivel de apertura inferior al que correspondería a su PBI per cápita y definió al país como “la economía más cerrada del mundo”.
Para explicar los efectos que espera de una mayor competencia externa, utilizó como ejemplo el caso de Fate y Lumilagro. Según su planteo, si un producto puede adquirirse a US$ 100 en el exterior frente a un precio interno de US$ 400, la apertura permite que los consumidores destinen los US$ 300 restantes a otros bienes y servicios.
“Obviamente que si la empresa que está no se adapta, quiebra”, sostuvo, aunque defendió esa reasignación de recursos como parte del proceso de “destrucción creativa”.
Vaca Muerta y el salto exportador
Otro de los puntos destacados fue el potencial de los recursos naturales. Milei afirmó que la Argentina podría quintuplicar sus exportaciones de energía hacia 2031. “Pasamos de estar deficitarios en 5.000 millones, hoy estamos superavitarios en 10.000 millones”, subrayó, en referencia al resultado del sector energético.
Según el Presidente, el desarrollo de Vaca Muerta y el crecimiento de las exportaciones permitirán generar inversiones y actividad en otros sectores de la economía. Frente a las críticas sobre una eventual generación de empleo insuficiente por parte de las inversiones intensivas en capital, argumentó que los ingresos generados en sectores como energía terminan trasladándose a actividades como hotelería, gastronomía, construcción y servicios.
Inflación, pobreza y empleo
Milei también defendió los resultados sociales de su programa. Destacó que más de 14 millones de personas salieron de la pobreza y que la indigencia cayó del 20% al 6%. Al mismo tiempo, reconoció que “la foto sigue siendo horrible”, aunque sostuvo que “la película sigue siendo la mejor película de la historia argentina”.
En materia laboral, rechazó las críticas sobre una eventual destrucción generalizada del empleo. “No aumentó el desempleo. No cayeron los salarios”, sostuvo. Según los datos mencionados durante su exposición, la tasa de desempleo se ubica en 7,8%. También, cuestionó las mediciones sobre consumo que contradicen su diagnóstico y volvió a reivindicar el dato oficial de consumo privado. “La primera respuesta es, al mejor estilo de Milton Friedman, primero los datos”, reivindicó.
Una proyección de largo plazo
Hacia el final de su exposición, Milei planteó una perspectiva de largo plazo para su programa económico. Afirmó que la Argentina podría convertirse en un país desarrollado en dos décadas y alcanzar una posición de liderazgo global en las siguientes. “Eso va a permitir que Argentina se convierta en un país grande en 30 años, en realidad, desarrollado en 20, tope en el 30 y en 40 años le pasamos el trapo a todos”, comentó de forma enérgica.
Por último, se burló de aquellos que cuestionan los riesgos del avance tecnológico y la inteligencia artificial. Según su visión no cabe la posibilidad de que el desempleo se dispare por el uso de esta herramienta y, por el contrario, se debería acelerar todavía más ese proceso.
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