El Gobierno salió a celebrar con entusiasmo el dato de inflación mayorista de julio, que alcanzó el 0,8% y fue presentado por Javier Milei y Luis Caputo como una nueva señal del éxito de su programa económico. Sin embargo, detrás del número que el oficialismo exhibió como un nuevo avance contra la inflación aparece una realidad bastante menos auspiciosa: la fuerte desaceleración estuvo explicada, en buena medida, por la caída del precio del petróleo, mientras otros costos continuaron aumentando a un ritmo mayor.
El ministro de Economía fue uno de los primeros en destacar el resultado. A través de su cuenta de X, Luis Caputo señaló que la variación mensual del Índice de Precios Internos al por Mayor (IPIM) fue la más baja desde mayo de 2025 y la menor para un mes de julio desde 2019.
LOS PRECIOS MAYORISTAS REGISTRARON UNA VARIACIÓN MENSUAL DE 0,8% EN JULIO
✅ El Índice de Precios Internos al por Mayor (IPIM) registró una variación de 0,8% mensual en julio, con una suba de 0,8% en los Productos Nacionales y 0,5% en los Importados
✅ La variación en el mes fue…— totocaputo (@LuisCaputoAR) August 18, 2026
Javier Milei también aprovechó el dato para reivindicar sus propias proyecciones sobre la evolución de los precios. El Presidente recordó una declaración realizada en diciembre pasado, cuando había anticipado que hacia agosto de este año la inflación sería de “cero coma algo”.
Y al final Julio empezó con CERO…
INFLACIÓN MAYORISTA = 0,8%
CIAO! https://t.co/tIuBMMZCjX— Javier Milei (@JMilei) August 18, 2026
“Y al final Julio empezó con CERO… INFLACIÓN MAYORISTA = 0,8% CIAO!”, publicó Milei al retuitear el dato difundido por el INDEC. En otro posteo, volvió a elogiar al ministro de Economía: “VAAAAAAAAMOOOOOO TOTO VLLC!”.
Pero la lectura de los economistas consultados es bastante menos triunfalista. El dato oficial estuvo fuertemente condicionado por un componente puntual que difícilmente pueda utilizarse como evidencia de una desaceleración generalizada de los precios internos: el petróleo crudo y el gas se desplomaron 9,2% durante julio.
Sin petróleo, la inflación mayorista habría sido del 1,7%
Para Santiago Casas, economista jefe de EcoAnalytics, la desaceleración del IPIM estuvo explicada íntegramente por el fuerte retroceso del precio del petróleo crudo y el gas.
La caída del 9,2% de ese componente restó 0,9 puntos porcentuales al índice. Por lo tanto, si se excluyera ese efecto, los precios mayoristas habrían aumentado 1,7% mensual, más del doble del dato que el Gobierno salió a celebrar. “Que la reversión del precio del crudo y el gas haya desacelerado el aumento de los costos internos es una buena noticia. Sin embargo, hay que ser cuidadosos a la hora de interpretar el dato”, advirtió Casas en Infobae.
El economista puso, además, un límite a una de las interpretaciones que busca instalar el Gobierno: una baja en los precios mayoristas no necesariamente anticipa una desaceleración equivalente de la inflación minorista.
Como ejemplo, recordó lo sucedido en mayo de 2025. En ese momento, los precios mayoristas habían registrado una deflación mensual de 0,3%, mientras que el IPC había aumentado 1,5%. Desde entonces, la inflación minorista acumuló diez meses consecutivos de aceleración hasta alcanzar el 3,4% mensual en marzo de este año.
Otros costos siguen lejos del 0,8%
El comportamiento de otros índices también permite relativizar la lectura oficial. Casas señaló que los costos de la construcción aumentaron 2,2% mensual en julio, por encima del IPIM.
El dato es consistente con la fotografía que surge de otros componentes de la economía: la desaceleración de los precios mayoristas no fue homogénea. Un claro ejemplo es lo que sucede en la construcción: mientras la inflación mayorista quedó en 0,8%, el costo dentro del sector aumentó 2,1% en julio.
La diferencia no es menor: muestra que el resultado general del IPIM estuvo condicionado por determinados precios y no necesariamente por una caída generalizada de los costos que enfrentan empresas y consumidores.

LCG también pone el foco en el petróleo
La consultora LCG coincidió en que la principal explicación de la desaceleración estuvo en el comportamiento de los precios de la energía.
El IPIM pasó de una variación de 1,1% en junio a 0,8% en julio, mientras que los productos primarios registraron una deflación de 2,2%. Dentro de ese segmento, el petróleo crudo cayó 9,2%, después de haber retrocedido 5,3% en junio. También contribuyó la desaceleración de los productos importados, que aumentaron 0,5% en julio, frente al 2,3% de junio, en un contexto de relativa estabilidad cambiaria.
En cambio, las manufacturas y la energía mantuvieron una variación mucho más elevada, cercana al 2% mensual, con una suba de 1,8%.

“No refleja una caída de la inflación subyacente”
El economista Federico Machado fue todavía más contundente al analizar el resultado. En su cuenta de X, señaló que se trata de la cuarta vez durante la gestión de Milei que el IPIM se ubica por debajo del 1% mensual. Los antecedentes fueron diciembre de 2024, mayo de 2025 —cuando el índice incluso fue negativo— y febrero de 2026.
Pero, según Machado, el patrón se repite: el dato bajo no refleja necesariamente una caída de la inflación subyacente.
Tony, después te abanderas de honestidad intelectual, y acompañas estos papelones.
Es la cuarta vez en la gestión de Milei que el IPIM es menor a 1%: las anteriores fueron febrero 2026, mayo 2025 (fue negativo directamente) y diciembre 2024.
Anteriormente con otros Gobiernos… https://t.co/p0Oh7BKYbL
— Federico Machado (@fede_machado_b) August 18, 2026
“El dato no refleja una caída de la inflación subyacente, sino un fenómeno particular: caída del petróleo del -9% y aumento de bienes importados del 0,5%”, sostuvo. Según su análisis, el promedio del resto de las categorías ronda un aumento del 3%.
Con costos de construcción en torno al 2% mensual y otras categorías todavía creciendo cerca del 3%, el 0,8% del IPIM parece ser más una fotografía favorecida por el derrumbe de un precio internacional que una señal concluyente de que la inflación subyacente haya entrado en una nueva etapa de desaceleración.
En tanto, el Gobierno celebra su profecía autocumplida: la inflación empieza en cero. Es la mayorista y, gracias en buena medida a un factor externo y puntual, como la caída del petróleo, no hay mucho más para festejar.
RM/EO









