Javier Milei volvió a responsabilizar a la legalización del aborto por la caída de la natalidad en Argentina y esta vez llevó el argumento a un extremo inédito. Ante el Council of the Americas, sostuvo que «esa pasión por asesinar niños en el vientre de la madre» le cuesta caro al país «en términos de crecimiento» y «en materia previsional».
El cierre fue más duro todavía. En referencia a la jueza Marcela Plager, cuestionada por Milei a partir del hallazgo de fetos en una clínica de Villa Ballester, el presidente disparó: «Ella y todos los pañuelitos verdes son cómplices de todos los muertos que hay por abortos. Son todos cómplices de asesinato en el vientre de la madre. Son asesinos».
«Estamos pagando muy cara la locura de los pañuelitos verdes», remató, en la misma línea con la que ya había cuestionado la Ley Interrupción Voluntaria del Embarazo. El discurso se dio ante un auditorio de empresarios convocado por la Cámara Argentina de Comercio y la Americas Society.

Lo que dicen los números
Los datos oficiales entierran el relato del mandatario. Según la Dirección de Estadísticas e Información de la Salud (DEIS), la cantidad de nacimientos empezó a caer con fuerza en 2014, seis años antes de que el Congreso sancionara la IVE en diciembre de 2020: ese año se registraron 777.012 nacidos vivos.
Para 2020, cuando se aprobó la ley, los nacimientos ya habían bajado a 533.299, una caída del 31,4% previa a la sanción. La tendencia no se revirtió después: en 2024, último dato disponible, hubo 413.135 nacimientos, un 22,5% menos que en 2020. Más de la mitad del derrumbe total del período se dio antes de la ley.
La tasa de fecundidad acompaña la misma curva: de 2,1 hijos por mujer en el censo de 2001 pasó a 1,4 en el de 2022, y el Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA) la ubica hoy en torno a 1,2, uno de los niveles más bajos de la región. Desde Fundar señalan que el desplome argentino se hace evidente a partir de 2014, en sintonía con Chile, Costa Rica y Uruguay.
El fenómeno tampoco es local: la fecundidad viene bajando a nivel mundial desde 1990, según el propio UNFPA, con caídas marcadas en Europa, Asia oriental y buena parte de América Latina. Ningún organismo internacional estableció una relación causal entre la legalización del aborto y ese descenso demográfico global.

Multicausalidad, no aborto
Los factores que sí explican la baja, según los organismos consultados, son otros: la inserción laboral y educativa de las mujeres, la postergación de la maternidad, el mayor acceso a anticonceptivos y las dificultades económicas y habitacionales para sostener un proyecto familiar, entre otros cambios sociales de las últimas décadas.
La Primera Encuesta Nacional de Intenciones Reproductivas, de UNFPA, midió que el 57% de las personas de 18 a 45 años todavía no llegó a la cantidad de hijos que hubiese querido tener. La brecha entre deseo y realidad desarma la lectura de Milei sobre una supuesta «pasión» por no tener hijos.
La fecundidad adolescente aporta otro dato que contradice la hipótesis presidencial: cae de forma sostenida desde 2011 y acumuló una baja del 64% entre 2005 y 2023, muy anterior también a la ley de aborto. Se explica, según Cippec, por el mayor acceso a anticonceptivos y a políticas de salud sexual y reproductiva.
No es la primera vez que Milei traza ese vínculo: ya lo había hecho en mayo de este año y antes, en enero de 2024, durante su discurso en el Foro Económico Mundial de Davos, donde habló de una «agenda sangrienta del aborto». En febrero de ese año, legisladores de La Libertad Avanza presentaron un proyecto para derogar la IVE, que sigue sin tratamiento en el Congreso.
JL/CM










