Después de semanas de total inactividad, Javier Milei volvió al ruedo y este lunes encabezó una nueva reunión de gabinete después de 45 días sin convocar a un encuentro con sus ministros. Azotado por las críticas sobre su falta de conexión con la gestión y las versiones que apuntan a que un sector del círculo rojo ya comenzó a buscarle un reemplazo, el jefe de estado definió dejar de lado la pasividad y esta semana tendrá una agenda cargada de actividades públicas.
Luego de la gira por Ecuador y Colombia que protagonizó a principios de mes, el presidente de la Nación pasó diez días recluido en la Quinta de Olivos sin ninguna actividad oficial ni agenda pública. No es la primera vez que el líder libertario pasa períodos de encierro en los que la gestión queda en manos de su hermana Karina y de la mesa política, una instancia de la que Milei no participa puesto que reconoce que las actividades políticas no son de su agrado. Sin embargo, en este caso la extensión desmedida de esta oportunidad abrió una serie de especulaciones respecto al compromiso del libertario con su gestión y hasta sobre la situación de su salud física y mental.
Durante esas semanas, pese a las insistentes consultas periodísticas, ningún interlocutor del oficialismo fue capaz de dar una explicación contundente de qué actividades estaba llevando adelante el jefe de estado ni mucho menos si se encontraba en óptimas condiciones. Por lo bajo y con un terror desmesurado por represalias, figuras con acceso al despacho presidencial reconocieron que el líder libertario atraviesa una etapa de absoluta irascibilidad, en la que las críticas medidas y las sugerencias sobre el rumbo de la gestión debieron ser suspendidas puesto que el presidente las recibe como un ataque personal hacia su figura y su modelo político, provengan de quien provengan.

Además de haberse aislado del gobierno, fuentes al tanto de la dinámica del economista reconocen también que los momentos de ocio y distensión que solía tener en Olivos también se disminuyeron. En este sentido, los domingos de ópera en los que Milei recibía al economista Juan Carlos de Pablo y otros referentes de la ortodoxia nacional para pasar horas escuchando piezas clásicas también se redujeron. Pese a las consultas, desde el entorno presidencial decidieron no responder las razones.
Una reunión con muchas dudas
El cónclave con los titulares de las nueve carteras ministeriales comenzó puntual a las 10 de la mañana en el Salón Eva Perón de la Casa Rosada y se extendió por más de dos horas y media. Según afirmaron fuentes del oficialismo, el presidente reafirmó que “no va a entregar las ideas que guían la gestión y que al populismo no se le gana con más populismo.” Además, aseguran en Nación, sostuvo que “para ganar no se hacen trampas” y que no va a traicionar sus ideas en pos de resultados electorales. En este punto, el jefe de estado afirmó que los indicadores no reflejan una situación de crisis. Pero otra vez no hubo foto del encuentro y uno de los grandes ausentes fue el asesor presidencial Santiago Caputo.
En los últimos días, el aumento de los índices de morosidad se instaló en la agenda mediática, una problemática que el jefe de estado rechazó en su última aparición pública y volvió a hacer durante la reunión de gabinete. En este punto, desde el gobierno hicieron saber que se analizaron las políticas que el oficialismo implementa para abordar el tema y mejorar las condiciones de financiamiento, entre ellas, dicen, la reducción de la inflación y del riesgo país y el trabajo con los distintos actores del sector para renegociar las tasas y extender los plazos.

Con las encuestas sobre el presente social con números problemáticos, el presidente se dispuso a analizar el escenario político y el impacto de los discursos que “buscan generar incertidumbre y temor en la sociedad y en los mercados.” Como respuesta a estas demandas, que según el líder libertario son sólo generadas por la oposición y no por su plan económico, el jefe de estado planteó la necesidad de continuar mostrando los resultados alcanzados por la gestión y poner en evidencia los logros del gobierno.
El líder libertario llegó 9:25 al edificio de gobierno rodeado por su imponente operativo de seguridad, que incluye el uso de valijas anti-balas con los que los agentes de Casa Militar impiden la visión del ingreso del titular del Ejecutivo a su lugar de trabajo. La última vez que Milei estuvo en la sede de gobierno para encabezar una reunión de gabinete fue el pasado 9 de julio, cuando minutos antes de iniciar la ceremonia del Tedeum les avisó a sus funcionarios que montaría una cumbre que en aquella ocasión se extendió por poco más de una hora y media, la más corta de la que se tenga registro.
Ésta, en tanto, es la primera vez en los veinticuatro días que van de agosto que el líder libertario pisa la Casa Rosada. La última actividad que tuvo fue el 31 de julio pasado, cuando recibió las cartas credenciales de la embajadora de Alemania, Catalina Cullas; el embajador de Corea del Sur, Lee Chong Hwa; y el nuncio apostólico, Michael Wallace Banach. Ese mismo día, también encabezó una reunión en la que se anunció la presentación por parte de Pampa Energía de una planta de urea en el país por unos 2700 millones. La foto en el Salón de los Científicos fue la última postal que se vio del jefe de estado en la casa de gobierno.

El encierro del león, en tanto, coincidió con los peores días de su gestión en materia económica. Después de varias semanas a la baja, el Riesgo País repuntó con fuerza por arriba de los 500 puntos mientras que la inflación mensual no logra quebrar la barrera del 2% y los índices de morosidad de empresas, pymes y personas físicas no para de crecer. Empujados por la demanda social de tener mayor empatía -en las últimas semanas distintos despachos recibieron números alarmantes respecto al acompañamiento social-, en el gabinete y funcionarios de segunda y tercera línea pusieron en pausa la sobreutilizada herramienta del “aguante” y desde hace algunos días empezaron a reconocer las falencias del plan económico y su demora para demostrar resultados concretos para el bolsillo de la gente. El único que sigue peleado con la realidad es el propio Milei.

Durante sus discursos en el Council of the Americas y la Bolsa de Comercio de Rosario el presidente dijo que la morosidad aumentó porque la gente compró televisores para ver el Mundial y celebró que la inflación mayorista se posicionó en 0,8%, razón suficiente para anunciar un próximo recital que todavía no tiene fecha pero que el jefe de estado ya mandó a producir.
Pese a que durante ambas apariciones el economista apuntó contra la oposición y la prensa por orquestar un supuesto plan de desestabilización, lo cierto es que las críticas que el oficialismo recibió en los últimos días obligaron a dar un golpe de timón y, a lo largo de esta semana, el jefe de estado tendrá actividades públicas para mostrarse activo y enfocado en la gestión. Este martes, Milei recibirá en Casa Rosada a Diputados y Senadores a los que volverá a pedirle obediencia debida de cara a las semanas de fuerte actividad legislativa que La Libertad Avanza tiene por delante. El jueves, en tanto, el libertario visitará la escuela de la colectividad judía ORT, donde brindará un discurso a alumnos de 4to y 5to año sobre ética e inteligencia artificial.
TS/CM










