Energía se consolida como uno de los principales motores de las exportaciones argentinas y de la generación de divisas. En los primeros siete meses de 2026, las ventas externas de Combustibles y Energía (CyE) alcanzaron los US$ 9.151 millones, un incremento del 49,9% interanual frente a los US$ 6.106 millones registrados en el mismo período de 2025.
El desempeño energético sobresale frente al resto de los grandes rubros exportadores. Mientras las Manufacturas de Origen Industrial (MOI) crecieron 25%, los Productos Primarios avanzaron 20,1% y las Manufacturas de Origen Agropecuario (MOA) aumentaron 13,4%, las exportaciones de combustibles y energía prácticamente duplicaron su nivel de un año atrás.
El salto se profundizó en julio. De acuerdo con el informe de Qualy, consultora la dirige la economista Anastasia Daicich, durante ese mes, las exportaciones energéticas sumaron US$ 1.506 millones, contra US$ 761 millones el año pasado, lo que representó una suba del 97,8% interanual. El crecimiento estuvo liderado por el petróleo crudo, los carburantes y los lubricantes.

Petróleo y energía explican el salto exportador
El protagonismo del sector energético también se refleja en la composición de las exportaciones. En julio, las ventas externas argentinas alcanzaron los US$ 8.854 millones, con una mejora del 14,1% interanual. Sin embargo, el incremento estuvo explicado principalmente por los precios y, dentro de los grandes rubros, Combustibles y Energía fue el único que aportó un aumento significativo de los volúmenes exportados.
Las cantidades exportadas de energía crecieron 67,6% interanual, mientras que los precios aumentaron 19,5%. En contraste, las MOI y las MOA registraron aumentos de sus valores exportados explicados exclusivamente por mejores precios, ya que sus cantidades retrocedieron 2% y 7,2%, respectivamente.
El petróleo crudo ocupa además un lugar central dentro de esta dinámica. Entre los principales productos exportados durante los primeros siete meses de 2026 aparece el crudo, con ventas por US$ 5.722 millones, mientras que los aceites crudos de petróleo aportaron US$ 1.020 millones solamente en julio.
Estados Unidos se mantiene como un destino relevante para esta expansión. El mes pasado, las exportaciones argentinas de petróleo crudo hacia ese mercado crecieron 23,4% interanual y representaron el 44% de los envíos de ese producto.

El superávit comercial encuentra en la energía uno de sus principales respaldos
El desempeño energético se da en un contexto de fuerte superávit comercial. En julio, la Argentina registró un saldo positivo de US$ 2.115 millones, con exportaciones por US$ 8.854 millones e importaciones por US$ 6.739 millones. En los primeros siete meses del año, el superávit acumulado llegó a US$ 16.080 millones, frente a los US$ 3.669 millones del mismo período de 2025.
En paralelo, las importaciones de combustibles alcanzaron US$ 2.298 millones en los primeros siete meses, apenas 1,5% por encima del mismo período de 2025. En cambio, las compras externas de combustibles fueron de US$ 614 millones, un 7,3% menos interanual.
La combinación entre mayores exportaciones energéticas y un crecimiento relativamente acotado de las importaciones del sector mejora el aporte neto de la energía al comercio exterior argentino.
El impacto también comienza a verse en la cuenta corriente cambiaria. En junio, sin contabilizar viajes, el resto de la cuenta corriente registró un saldo positivo de US$ 1.689 millones, impulsado por el cobro de exportaciones, fundamentalmente del campo y la energía.
Pero el sector también genera una salida relevante de dólares por utilidades y dividendos. En junio, las empresas energéticas explicaron US$ 165 millones de los US$ 1.023 millones netos girados al exterior por utilidades y dividendos, ubicándose entre los principales sectores por ese concepto.
La prueba hacia adelante, no pasa solamente por aumentar los volúmenes exportados, sino también por transformar ese mayor ingreso de divisas en una fuente sostenida de financiamiento externo, inversiones y acumulación de reservas. Los datos del comercio exterior muestran que la energía juega un papel preponderante, aunque el balance cambiario también evidencia que una parte de los dólares generados por el sector vuelve a salir del país en concepto de utilidades y dividendos.
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