Javier Milei llegó a Quito para iniciar una gira de casi 72 horas por Ecuador y Colombia, acompañado por la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei, y el canciller Pablo Quirno. Es la continuidad de una estrategia que el propio Gobierno describe como la construcción de un bloque de países afines en la región, y luego del empeoramiento del vínculo diplomático con Brasil. El gigante amazónico no devolvió a su embajador Julio Bitelli e invitó a dejar el país al representante argentino en Brasilia, Guillermo Raimondi.
En Ecuador, la agenda del jueves incluye una ofrenda floral en la Plaza de la Independencia, una reunión bilateral con el presidente Daniel Noboa y la firma de acuerdos entre ambos países, con eje en seguridad, comercio, minería, energías renovables y biotecnología, áreas que ya venían siendo parte de conversaciones previas entre ambas cancillerías.
Uno de los objetivos centrales, según confirmó la embajadora ecuatoriana en Buenos Aires, Diana Salazar, es actualizar el tratado bilateral de extradición entre ambos países, vigente sin cambios desde 1933, hace más de nueve décadas.

Milei también se reunirá con representantes de cámaras automotrices argentinas interesadas en profundizar su presencia en el mercado ecuatoriano, mientras Quirno participará en paralelo de la apertura del Foro Económico, en el tramo más orientado a lo comercial de toda la jornada en Quito.
Por la noche, la comitiva viajará a Santiago de Cali, sede elegida para la asunción de Abelardo De la Espriella como presidente de Colombia. Allí, este viernes, Milei tiene previstas dos reuniones bilaterales antes del acto central, y a las 17 asistirá a la ceremonia de juramentación y toma de posesión del mandatario entrante.
El primero de los encuentros, previsto para las 11.30, es con el canciller de Israel, Gideon Sa’ar, y no se trata de un simple cruce de agenda: el funcionario israelí realiza en paralelo su propia gira regional, con paradas en los mismos dos países que visita Milei. Sa’ar visitó primero Ecuador, y luego viajó a Colombia, donde su agenda terminó coincidiendo con la comitiva argentina en el marco de la asunción de De la Espriella.

Hace apenas dos semanas, Sa’ar había acordado con el futuro canciller colombiano el traslado de la embajada de Colombia en Israel a Jerusalén, un giro drástico respecto de la política exterior de Gustavo Petro, que había roto relaciones diplomáticas con Tel Aviv durante su mandato. Milei es uno de los pocos líderes de la región que ya impulsó el traslado de la propia embajada argentina hacia Jerusalén
A las 17, la comitiva argentina participará en la ceremonia de investidura en la Arena de la Universidad Santiago de Cali. Además de Milei, estarán presentes los presidentes de Bolivia, Chile, Ecuador, Paraguay, Panamá, Costa Rica, República Dominicana y Honduras, junto al titular de la FIFA, Gianni Infantino.

La apuesta regional
El paso por Colombia se suma a otro gesto similar de pocos días atrás, cuando Milei viajó a Perú para participar de la asunción de Keiko Fujimori, en la misma lógica de acompañar en persona los cambios de mando de gobiernos que el oficialismo identifica como afines en la región.
La gira actual es apenas el preludio de una agenda exterior más amplia: el Gobierno prevé sumar al menos dos destinos internacionales más antes de fin de año, en la misma línea de fortalecer vínculos con gobiernos de derecha en la región. El objetivo de fondo es convertir a Argentina en la sede de la primera «Cumbre Azul»: un encuentro de mandatarios de derecha de la región, como José Antonio Kast (Chile), Santiago Peña (Paraguay) y Keiko Fujimori (Perú).

A esa lista se sumarían De la Espriella, José Raúl Mulino (Panamá), Nasry Asfura (Honduras), Rodrigo Paz (Bolivia), Daniel Noboa (Ecuador), Nayib Bukele (El Salvador) y Luis Abinader (República Dominicana), en lo que sería la foto más numerosa del bloque conservador.

El viaje se da además en medio de la peor crisis diplomática con Brasil de las últimas décadas, tras la confirmación del pedido de Lula Da Silva de retirar al embajador argentino en Brasilia -emulando lo dispuesto por el Planalto respecto a Julio Bitelli días atrás-, que suma así un capítulo más en la creciente tensión bilateral.
En el plano doméstico, la ausencia de Milei coincide con el tratamiento en el Senado del proyecto de inviolabilidad de la propiedad privada, luego de que el oficialismo debiera ceder y retirar el capítulo de extranjerización de tierras para poder garantizar el quórum de la sesión.
JL/CM










