Con la militancia desplegada sobre la esquina porteña de San José y Humberto 1º, Máximo Kirchner encabezó este martes un acto frente al edificio donde Cristina Kirchner cumple prisión domiciliaria, a cuatro años exactos del intento de magnicidio por parte de la banda conocida como «Los Copitos». El diputado y titular de La Cámpora arrancó con una arenga y trajo, dijo, «el saludo» de la expresidenta: «Les manda un abrazo enorme y que sean fuertes, y gracias por estar hoy acá». Agradeció además a los partidos que firmaron el documento «La democracia no admite la eliminación del adversario«, entre ellos el Partido Justicialista, el Frente Renovador, Patria Grande, el Partido Comunista y el Movimiento Nacional Alfonsinista, entre otros 21 espacios.
«La trataban como una verdadera mierda humana»
El eje central del discurso fue una reconstrucción cronológica de los días previos al ataque de 2021. Máximo recordó que la esquina de Juncal y Uruguay había sido, en las jornadas anteriores, escenario de «un hostigamiento permanente, constante» sobre la figura de su madre, con «episodios tan irracionales como esa puesta de vallas» que la militancia terminó retirando.

Apuntó directamente contra el entramado mediático-judicial de ese momento: «Su figura había sido tratada por muchos medios de comunicación y por el fiscal Luciani, y por gran parte de una mafia enquistada en el Poder Judicial. Trataban a Cristina como una verdadera mierda humana«, disparó, y sostuvo que ese clima «empezaba a generar el contexto para que cuando se decidiera ejercer la violencia física, nada llamara la atención, e incluso muchos festejaran».
Recordó también la portada del diario Clarín que tenía una nota que decía «la bala que no salió y el fallo que sí saldrá» haciendo una analogía entre el intento de asesinato y la causa Vialidad. Cuestionó, además, que «quienes diseñaron el atentado y lo financiaron hoy están fuera del alcance del Poder Judicial», que según él «nunca hizo lo más mínimo» para investigar cómo se organizó el ataque.
«Qué mejor que arrasarla en una elección»
El tramo más comentado del discurso fue el que, sin nombrar directamente una candidatura, dejó planteada la idea de que Cristina Kirchner podría volver a competir en 2027 pese a la inhabilitación que le impuso la Corte Suprema al confirmar la condena en la causa Vialidad. «Esa compañera que todos los días hace gimnasia, estudia, se prepara, lee todo. Nos está diciendo que no nos quebremos: ella no practica la autocompasión, tiene la autoestima alta, y por eso fue a la ONU a reclamar por sus derechos políticos«, planteó Máximo.

Y fue más allá al cuestionar a los propios dirigentes del arco opositor que no respaldan esa idea: «Llama la atención que muchos dicen que ‘Cristina ya fue’ y no acompañan el pedido para que sea candidata. Qué más lindo que arrasarla en una elección: no quieren que vote la gente».
Cerró el planteo con la frase que resumió el espíritu del acto: «No está proscripta Cristina, está proscripta la gente que la quiere votar«.
El público coreó en más de una oportunidad «Cristina presidenta», mientras banderas de La Cámpora, ATE y Nuevo Encuentro, y carteles con leyendas como «Inocente», «Clarín escribió el fallo» y «Lanús con Cristina» cubrían la cuadra.

La crítica a Milei y Macri y el cierre de CFK en el balcón
Máximo dedicó buena parte de su discurso a contrastar la gestión económica kirchnerista con la actual: recordó que Néstor Kirchner bajó la desocupación de dos dígitos a 9 puntos y que Cristina «se fue con la Plaza de Mayo rebalsada», y cuestionó que hoy «los pibes no tienen expectativas», con jóvenes que «buscan horizontes fuera de la patria» o «eligen quitarse la vida» apretados por la crisis.

Apuntó contra la dolarización prometida por Javier Milei («lo que dolarizaron fueron las tarifas«) y contra Luis Caputo por la deuda a 100 años sin gasoducto, en contraste con el gasoducto que sí se construyó bajo un gobierno peronista «que le pidió un impuesto a las grandes fortunas».
También cruzó al Presidente por sus ataques a la prensa: «Este Presidente que insulta mucho a los periodistas es un malagradecido, porque sin muchos de esos periodistas que hoy él insulta nunca hubiera llegado a la presidencia de la Nación«.
El acto terminó con Cristina Kirchner saludando desde su balcón durante unos diez minutos, en la misma escena que se repite cada vez que la militancia se congrega frente a San José 1111.
JD/CM









