A cuatro años del atentado contra la expresidenta Cristina Fernández de Kirchner, ocurrido el 1° de septiembre de 2022, más de una veintena de partidos políticos difundieron un documento conjunto en el que advirtieron sobre el deterioro de la convivencia democrática y reivindicaron la política como ámbito para procesar las diferencias.
Bajo el título “La democracia no admite la eliminación del adversario”, los espacios firmantes sostuvieron que el ataque contra la entonces vicepresidenta no puede ser considerado un hecho aislado ni desvinculado del clima político y comunicacional que lo precedió. En ese sentido, señalaron la existencia de discursos de odio, campañas de estigmatización, noticias falsas, operaciones de desinformación y distintas formas de violencia política dirigidas contra quienes participan de la vida pública y, particularmente, contra la expresidenta.
El documento también cuestiona la denominada “antipolítica”, que, según los partidos, no responde únicamente al rechazo social hacia los representantes, sino que también fue construida y amplificada a través de medios de comunicación, redes sociales y plataformas digitales. En ese sentido se plantea que “cuando el dirigente político es convertido en enemigo; cuando la militancia es ridiculizada o criminalizada; cuando la mentira se reproduce hasta adquirir apariencia de verdad; cuando el insulto reemplaza al argumento y la deshumanización del adversario se vuelve cotidiana, la democracia comienza a deteriorarse”.
LA DEMOCRACIA NO ADMITE LA ELIMINACIÓN DEL ADVERSARIO
Pronunciamiento conjunto del Partido Justicialista y otros partidos políticos a 4 años del intento de asesinato de @CFKArgentina. pic.twitter.com/XfxLCwDbKd
— Partido Justicialista (@p_justicialista) September 1, 2026
En ese marco, los firmantes también se refirieron a las prácticas conocidas como lawfare, que definieron como la utilización de mecanismos judiciales, políticos y comunicacionales para “perseguir, disciplinar o excluir dirigentes de la competencia democrática”. Según señalaron, la articulación entre persecución judicial, operaciones mediáticas, noticias falsas y hostigamiento en redes puede contribuir a naturalizar situaciones que deberían resultar inadmisibles.
Los partidos plantearon que existe un límite que ninguna democracia debería cruzar: “Cuando la eliminación simbólica del adversario abre paso a la posibilidad de su eliminación física”. En ese sentido, sostuvieron que el aniversario del atentado interpela al conjunto del sistema democrático argentino y no solamente al peronismo o a quienes la acompañan políticamente.
“En democracia, al adversario se lo enfrenta con ideas, argumentos, organización política y votos”, sostiene el texto, que reclama que las diferencias no sean llevadas hasta convertir el ejercicio de la política en un riesgo para la libertad, la integridad o la vida de quienes participan de la discusión pública.
El documento vincula además esta reflexión con los 50 años del golpe de Estado de 1976 y marca la diferencia entre aquel contexto de terrorismo de Estado y la democracia recuperada en 1983. Según señalaron, desde entonces las diferencias políticas deben tramitarse dentro de las instituciones, mediante la palabra, la participación popular y el voto.
En ese sentido, los espacios expresaron preocupación por la persistencia de discursos que conciben al adversario político como alguien a quien hay que destruir, silenciar o expulsar de la vida pública. “Las herramientas pueden cambiar. El hostigamiento puede expresarse hoy mediante campañas digitales, noticias falsas, operaciones comunicacionales, persecuciones judiciales o discursos que promueven el odio”, advirtieron.

Los firmantes reivindicaron además la confrontación política como parte de la democracia y llamaron a recuperar “la legitimidad del adversario”. El documento lo sintetiza en la posibilidad de “discutir profundamente sin negar el derecho del otro a existir políticamente”, confrontar sin deshumanizar y “poder ganar y perder elecciones” sin que una derrota habilite la eliminación del otro.
Hacia el final, los partidos expresaron su solidaridad con Cristina Fernández de Kirchner al cumplirse un nuevo aniversario del atentado y asumieron el compromiso de reivindicar el ejercicio de la política, defender la palabra frente a la violencia, la verdad frente a la mentira organizada y el debate frente a la estigmatización.
El documento concluye con un llamado a recuperar la discusión, el intercambio de ideas y la confrontación democrática como “un ejercicio noble, indispensable y profundamente democrático”. Y cierra con una consigna: “Nunca más la eliminación del adversario. Nunca más la violencia política. Más democracia. Más participación. Más política”.
Entre los firmantes aparecen el Partido Justicialista, con José Mayans; el Frente Renovador, representado por Diego Giuliano y Sergio Massa; Encuentro Republicano Federal, de Miguel Ángel Pichetto; Nuevo Encuentro, de Martín Sabbatella; Principios y Valores, de Guillermo Moreno; Movimiento Nacional Alfonsinista, de Leopoldo Moreau; Patria Grande, de Juan Grabois; el Frente Amplio por la Democracia, de Ricardo Alfonsín; Radicalismo Auténtico, de Federico Storani; Kolina, de Carlos Castagneto.
También suscribieron al documento el Frente Grande, de Mario Secco; La Patria de los Comunes, de Emilio Pérsico; Partido Solidario, de Carlos Heller; Unidad Socialista, de Jorge Rivas; Unidad Popular, de Claudio Lozano; FORJA, de Gustavo López; Partido de la Victoria, de Esteban San Pedro; Espacio Popular, de Eduardo Sigal; PTP-PCR, de Juan Carlos Alderete; Partido Intransigente, de Lucrecia Monteagudo; Partido Comunista, de Jorge Kreyness; + Nueva Dirigencia, de Matías Barroetaveña, y Libres del Sur, de Humberto Tumini.










