El anuncio del Presidente generó respaldo en sectores del oficialismo y cuestionamientos de buena parte de la oposición. Los cuestionamientos van desde el “modo Galtieri” en el que entró Javier Milei hasta un respaldo acérrimo a las medidas de parte de espacios aliados. Con la cadena nacional se abre una nueva disputa política alrededor de una causa que históricamente atravesó a todas las administraciones. El endurecimiento frente al Reino Unido y las empresas vinculadas con la explotación petrolera en las islas no frenó las críticas. La oposición cuestionó que el Gobierno haya esperado casi tres años para aplicar herramientas que, según sus dirigentes, ya estaban disponibles.
Mientras dirigentes peronistas y de izquierda acusaron al Presidente de oportunismo electoral, otros sectores opositores destacaron algunos de los anuncios. Y desde Tierra del Fuego, el gobernador Gustavo Melella eligió acompañar el cambio de posición, aunque reclamó que la nueva política tenga resultados concretos y que la provincia tenga un lugar central en las decisiones.

Melella valoró particularmente el anuncio de avanzar con la Base Naval Integrada, una obra que considera estratégica para fortalecer la presencia argentina en el Atlántico Sur y la proyección antártica. “Ahora debemos transformar los anuncios en decisiones, presupuesto, plazos y una política de Estado sostenida, con la voz y la participación de los fueguinos y fueguinas”, sostuvo.
Pero el respaldo no fue un cheque en blanco. El gobernador reclamó que los anuncios sean acompañados por decisiones concretas. Para Tierra del Fuego, sostuvo, será necesario definir “presupuesto, plazos y una articulación efectiva con el Gobierno provincial”.
“Como Gobernador de Tierra del Fuego, Antártida e Islas del Atlántico Sur, destaco el cambio de posición. Hay causas que están por encima de cualquier diferencia política. Malvinas es una de ellas”, definió.

Una de las críticas más fuertes llegó desde el peronismo. Guillermo Carmona, exsecretario de Malvinas, Antártida y Atlántico Sur, sostuvo que el propio discurso presidencial implica un reconocimiento de la inacción oficial durante los últimos años.
“En su mensaje, Javier Milei reconoce explícitamente la inacción de estos tres años”, afirmó Carmona, al señalar que las medidas diplomáticas y sancionatorias anunciadas “las tendría que haber hecho” desde el comienzo de su gestión y que “tenía el marco legal para hacerlo”. Para el dirigente mendocino, el giro presidencial no puede analizarse solamente desde la perspectiva de la política exterior. A su juicio, también existe una motivación electoral. “Es muy evidente que hay un ‘modo Galtieri’ en su accionar; tiene que ver con sus expectativas electorales y un cambio de la posición”, sostuvo.
La comparación histórica también apareció en la reacción del economista liberal Roberto Cachanosky, quien frente al anuncio presidencial resumió su primera lectura con una expresión contundente: “Galtieri II”.
La frase remite inevitablemente a 1982, cuando la dictadura militar decidió recuperar las islas por la fuerza y terminó enfrentando al Reino Unido en una guerra que concluyó con la derrota argentina.

Patricia Bullrich defendió la decisión y sostuvo que las empresas ya habían recibido advertencias diplomáticas. “Es el momento de actuar”, afirmó. Y agregó: “Esto es para que el petróleo argentino sea para los argentinos y no para los ingleses”. Además justificó el apoyo de Milei a Margaret Tatcher. «Una cosa es Thatcher economista y otra cosa es Thatcher al frente de la guerra», justificó.
El mensaje del oficialista Luis Petri también buscó darle un fuerte tono épico al anuncio presidencial. El exministro de Defensa publicó una foto con una gorra con la inscripción “Las Malvinas son argentinas” y acompañó la imagen con una frase contundente: “HOY ESTAMOS MÁS CERCA DE RECUPERAR NUESTRAS ISLAS MALVINAS”. Luego sostuvo que “la paz no se construye desde la debilidad”, sino desde “la fuerza de nuestras razones” y una sociedad unida detrás del reclamo de soberanía. La escena de Petri con la gorra se convirtió rápidamente en uno de los símbolos visuales de la reacción oficialista a la cadena de Milei.

El jefe de asesores bonaerense del gobierno de Axel Kicillof, Carlos Bianco sostuvo que el proyecto de explotación petrolero avanzó durante meses sin que el Gobierno adoptara medidas efectivas.
El diputado de izquierda Nicolás del Caño acusó al Presidente de utilizar “el legítimo reclamo de soberanía sobre las Islas Malvinas para recuperar terreno de cara al año electoral”. Malena Galmarini habló de una “payasada” y cuestionó el supuesto giro de un Presidente que en el pasado había reivindicado a Margaret Thatcher. El larretista Pablo Avelluto, desde otra perspectiva política, sostuvo: “Prefiero a los jugadores de la selección con su bandera a este irresponsable haciendo uso de la demagogia nacionalista berreta”. Hernán Reyes, de la Coalición Cívica, resumió su crítica con una expresión: “Se viene el libertonacionalismo”.

El senador Maximiliano Abad desde el radicalismo sostuvo que “la Cuestión Malvinas no es bandera de un gobierno o de un partido político, es una causa del Estado Argentino”. En tanto, Ricardo Alfonsín fue incluso más directo: “Es increíble. Todo, absolutamente todo lo que dijo recién Milei, es lo que desde que asumió le reclamaba la oposición y él se negaba a hacer”.
El exsecretario de Malvinas, Daniel Filmus también consideró positivo que el debate por la soberanía vuelva a ser presentada como una causa nacional, aunque marcó la contradicción con las decisiones anteriores. “Poner a Malvinas como una causa nacional, invitar a la oposición a trabajar en conjunto respecto de este tema es algo para celebrar”, afirmó. Pero inmediatamente preguntó: “Ahora, si va a aplicar esas leyes, ¿por qué no las aplicó estos dos años y medio, si las leyes están?”.
AL/CM










