Mientras el Presidente, junto con algunos ministros, gobernadores y empresarios, se encuentra en París intentando convencer al mundo de que la Argentina es tierra de oportunidades para la inversión, Mar del Plata vuelve a convertirse en el termómetro del país con el 62° Coloquio de IDEA, el evento que reúne a las principales figuras de la política y la economía nacional.
En esta oportunidad, los principales empresarios de los sectores que mueven la economía argentina reconocieron el trabajo de Milei y su equipo en la estabilización de la economía. Incluso, destacaron el equilibrio fiscal y la baja de la inflación como algunos de los principales logros. Sin embargo, volvieron a poner la mirada en 2027 y en las elecciones presidenciales. De acuerdo con información de La Nación, la decisión de invertir en la Argentina vuelve a estar condicionada por la continuidad del modelo económico.
Desde la apertura del evento, el empresariado local manifestó sus dudas e inquietudes. Fabián Kon, presidente del encuentro y CEO de Grupo Galicia, elogió el equilibrio fiscal, la independencia del Banco Central, la reforma laboral y la desregulación impulsadas por el oficialismo, pero advirtió sobre la persistencia de la inflación y señaló que consolidar su descenso podría demandar entre cuatro y diez años. Asimismo, reclamó reformas para mejorar la competitividad.

Quien también mostró una posición ambivalente sobre el camino recorrido fue Gustavo Salinas, presidente de Toyota Argentina. Por un lado, valoró que Milei pidiera paciencia en su discurso. “La recuperación lleva tiempo, no es inmediata. Hay que acompañar desde el lado nuestro con inversión y compromiso empresario”, remarcó. Al mismo tiempo, pidió acelerar la baja de impuestos para el sector automotriz. “La carga impositiva sobre los vehículos es muy alta”, recalcó.
Por su parte, Gustavo Manriquez, CEO de Supervielle, coincidió en la necesidad de tiempo y paciencia. Recordó que el Presidente anticipó que más adelante llegará la transformación tributaria y previsional. Admitió que ningún banquero previó el aumento de la morosidad, aunque aseguró que en septiembre ya se percibe un cambio de tendencia en el crédito. “Después del primer trimestre de 2027, la mora va a dejar de ser un problema diario”, proyectó.

2027, el gran objetivo
Si bien, frente al micrófono, los empresarios mostraron su respaldo a las medidas del Gobierno, fuera de escena el comentario fue otro. Un ejecutivo del mundo financiero definió a 2027 como un año “movido”. Aclaró que no le preocupa el plan de Caputo para afrontar los vencimientos de deuda, sino la incertidumbre política.
A esa incertidumbre política que aparece entre los empresarios se contrapone el mensaje que el Gobierno intenta transmitir desde París. Durante la Argentina Week, el ministro de Economía, Luis Caputo, volvió a desestimar la existencia de un eventual “riesgo kuka” y buscó convencer a los inversores de que las elecciones de 2027 no representan una amenaza para el programa económico. “El riesgo no está en las elecciones, sino en perderse la oportunidad de invertir en Argentina”, sostuvo.

El funcionario incluso aseguró que el Gobierno cuenta con herramientas para atravesar un eventual escenario de volatilidad electoral, entre ellas una “munición” de unos US$75.000 millones, mientras insistió en que el verdadero riesgo para los inversores sería quedarse afuera de la oportunidad argentina.
Sin embargo, entre los escenarios que se barajaban apareció uno nuevo: “¿Y el ‘riesgo Milei’?”, preguntó. Su temor es que, durante un segundo mandato, el dogmatismo le gane al pragmatismo y la recuperación se postergue.
Por otro lado, un empresario industrial planteó que, para competir con China, habría que bajar impuestos y ganar eficiencia. “En otros países gana la derecha o la izquierda y hay consensos que no se tocan. La Argentina es más pendular”, lamentó.
Así, mientras el Gobierno busca en París despejar cualquier duda sobre la continuidad del modelo y convencer a los inversores de que la Argentina ofrece una oportunidad que no deberían dejar pasar, en Mar del Plata el empresariado plantea una mirada algo más cautelosa. El equilibrio fiscal y la baja de la inflación aparecen como puntos de apoyo, pero la competitividad, la carga impositiva y, sobre todo, el escenario político de 2027 siguen formando parte de la ecuación.
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