La Argentina Week terminó en París con una cifra que el Gobierno presentó como el principal resultado de la gira: US$ 27.000 millones en anuncios de inversión. El embajador argentino en Francia, Ian Sielecki, destacó proyectos vinculados con energía, minería, tecnología, agro y otros sectores, además de iniciativas que buscan ingresar al Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI).
El dato puede ser relevante como señal del interés empresario por determinados activos argentinos, pero todavía pertenece al terreno de los anuncios. Y mientras el Gobierno exhibía esos compromisos como una muestra de confianza en el programa económico, los mercados financieros siguieron mostrando un escenario de incertidumbre y escepticismo.
La distancia entre ambos relatos quedó expuesta durante la propia semana de la Argentina Week. El S&P Merval cayó 3,3% el lunes y otro 2,2% el jueves, con un rebote de 1,3% el miércoles que no alcanzó para revertir la tendencia. Según los datos de mercado, el índice pasó de 2.798.920 puntos el 28 de septiembre a 2.758.840 al cierre de la semana, una baja de alrededor del 1,4% durante esas ruedas.
El deterioro tampoco quedó limitado a las acciones. El riesgo país llegó este viernes a 650 puntos básicos, después de cerrar septiembre por encima de los 600 puntos. Cabe recordar que el indicador de JP Morgan había finalizado agosto por debajo de los 500 puntos básicos y acumuló durante septiembre una suba cercana al 19%.

Son datos que resultan incómodos, en especial para el discurso oficial, porque el Gobierno llegó a París con el objetivo explícito de convencer a los inversores de que la Argentina atraviesa un punto de inflexión. Ante empresarios europeos, Caputo sostuvo que el Gobierno había logrado reducir la inflación a niveles del 1,5% mensual y presentó el superávit fiscal como uno de los pilares de la transformación económica.
Sin embargo, el mercado no está descontando una estabilización financiera completa. El riesgo país mide el diferencial que los inversores exigen para mantener deuda argentina respecto de los bonos del Tesoro estadounidense. Que haya vuelto a ubicarse por encima de los 600 puntos implica que el acceso al financiamiento continúa condicionado por una prima de riesgo elevada.
Además, el deterioro no comenzó con la Argentina Week. Durante septiembre, las acciones argentinas acumularon fuertes pérdidas y el riesgo país llegó a niveles que no se observaban desde comienzos de abril. El contexto internacional, en especial el aumento de las tasas de los bonos estadounidenses, influyó sobre los activos emergentes, pero distintos análisis de mercado también señalaron factores locales, como la debilidad de la actividad, las dudas sobre la capacidad de acumulación de reservas y la incertidumbre hacia 2027.

Inflación otra vez cerca del 2%
La inflación también ofrece una señal de alerta para un oficialismo que intentó llevar tranquilidad a los inversores. Después del 1,7% registrado en agosto, los relevamientos privados realizados al cierre de septiembre comenzaron a detectar una aceleración. Las principales consultoras ubicaron sus estimaciones para el IPC mensual entre 1,8% y 2%, con varias de ellas directamente en el 2%. Alimentos, bebidas, indumentaria y combustibles aparecen entre los rubros que explican la presión sobre los precios.
De hecho, las expectativas relevadas por el BCRA todavía contemplan una dinámica de precios superior a ese objetivo. El REM de agosto proyectaba una tasa de desocupación del 7,5% para el cuarto trimestre y un crecimiento del PBI del 2,1% para 2026, aunque con una revisión a la baja respecto del relevamiento anterior.
El otro problema que no apareció en París
Hay otro dato que queda fuera de la foto de los anuncios de inversión: el empleo. Un informe del Centro RA de la Facultad de Ciencias Económicas de la UBA mostró que ocho de los diez sectores que más crecieron desde noviembre de 2023 redujeron su nivel de empleo. En el mismo período, mientras el EMAE acumuló una mejora del 5,6%, la economía perdió 329.667 puestos asalariados registrados. La industria fue uno de los sectores más afectados, con más de 80.000 empleos menos.

Los datos oficiales tampoco muestran todavía una mejora significativa del mercado laboral. En el segundo trimestre de 2026, la tasa de empleo se ubicó en el 45% y la desocupación llegó al 7,9%, frente al 7,8% del primer trimestre. Incluso dentro de los sectores que sí muestran expansión, la creación de puestos de trabajo aparece rezagada.
Así, la “semana argentina” deja una fotografía con dos caras. De un lado, el Gobierno exhibe anuncios por US$ 27.000 millones, reuniones con grandes empresas y proyectos vinculados con energía y minería. Del otro, los mercados siguen mostrando cautela frente a los activos argentinos, el riesgo país vuelve a escalar, la inflación amenaza con regresar al 2% mensual y el empleo registrado no acompaña el crecimiento de la actividad.
RM/EO










