Este miércoles 30, el presidente Javier Milei estará en la capital francesa en el marco de la Argentina París Week. El objetivo de esta misión es promover oportunidades de inversión y comercio en sectores clave como energía, minería y agroindustria, confiando en que este viaje no desate su próxima crisis política.
Cabe recordar que en su última Argentina Week, Manuel Adorni, su hasta entonces jefe de Gabinete, llevó a su esposa en el avión presidencial rumbo a Nueva York y desencadenó una controversia que derivó en investigaciones sobre el viaje y, por separado, sobre la evolución patrimonial del funcionario. La causa vinculada específicamente al uso del avión oficial fue archivada por la Justicia al considerar que no había existido delito ni perjuicio económico para el Estado. Sin embargo, la investigación por presunto enriquecimiento ilícito continuó y el funcionario terminó renunciando.
El antecedente funciona como una advertencia para una nueva edición de un evento que nació con un objetivo esencialmente económico. La Argentina Week fue diseñada por el Gobierno como una herramienta de promoción internacional: llevar funcionarios, empresarios y representantes de las provincias al encuentro de potenciales inversores para intentar transformar el relato de las oportunidades argentinas en proyectos concretos.
En París, la apuesta será todavía mayor. Entre el 30 de septiembre y el 2 de octubre, la agenda tendrá actividades en la OCDE, la Agencia Internacional de Energía y la Cámara Internacional de Comercio. Energía, minería, agroindustria, infraestructura y tecnología estarán entre los principales sectores que la delegación argentina buscará mostrar como motores de crecimiento.
Qué busca Milei en París
El primer objetivo es conseguir inversiones. La Casa Rosada quiere mostrar ante empresarios europeos que la Argentina ofrece oportunidades especialmente en sectores vinculados con los recursos naturales y la infraestructura. La presencia de compañías como Total, Glencore, Renault, Dassault, Decathlon, Roche y Louis Dreyfus forma parte de esa estrategia de acercamiento empresarial.
La energía y la minería tendrán un lugar central. No es casual: son dos de las áreas sobre las que el Gobierno construyó buena parte de su estrategia de generación de dólares y atracción de capital extranjero. En la sede de la Agencia Internacional de Energía habrá encuentros específicos sobre ambos sectores.

La agenda también buscará aprovechar el escenario abierto por las negociaciones comerciales. El acuerdo entre la Unión Europea y el Mercosur aparece como uno de los telones de fondo de las reuniones empresariales, mientras que el Gobierno pretende profundizar su política de apertura comercial.
En esa línea, la Argentina ya formalizó este año su solicitud de adhesión al Tratado Integral y Progresivo de Asociación Transpacífico, el CPTPP, que reúne a 12 economías y representa alrededor del 13% del PBI mundial, según Cancillería.
La otra foto que busca el Gobierno
Pero el viaje tiene una dimensión política que excede la agenda de inversiones. El líder libertario llegará acompañado por ministros, empresarios y alrededor de una docena de gobernadores. La delegación incluye mandatarios de distintas provincias y espacios políticos, entre ellos Rolando Figueroa, Alberto Weretilneck, Gustavo Sáenz, Raúl Jalil, Martín Llaryora, Alfredo Cornejo, Ignacio Torres y otros gobernadores que mantienen una relación de diálogo con la Casa Rosada.
La presencia de los gobernadores cumple una doble función. Por un lado, permite presentar en Europa proyectos concretos que dependen de recursos y territorios provinciales. Por otro, ofrece una fotografía política que el Gobierno puede exhibir como respaldo a su rumbo económico.
Esto ocurre además mientras el oficialismo negocia en Argentina el Presupuesto 2027 y busca consolidar acuerdos parlamentarios con sectores de la oposición dialoguista. En ese contexto, la imagen de Milei rodeado de gobernadores no es un detalle menor: también forma parte del mensaje que la Casa Rosada quiere enviar puertas adentro.
París puede convertirse entonces en una vidriera para presentar al modelo libertario como un proceso con respaldo político y oportunidades de negocios.

Macron y el peso de la diplomacia
A la agenda económica se sumará un momento de alto impacto político. Milei tiene previsto reunirse con Emmanuel Macron y participar de una recepción en el Palacio del Elíseo. El encuentro le permitirá al Presidente reforzar su vínculo con el mandatario francés y darle a la gira una dimensión diplomática que excede la promoción comercial.
Gobierno necesita que la Argentina sea vista en Europa como un destino posible para inversiones de largo plazo y, al mismo tiempo, busca que Milei conserve protagonismo internacional.
El fantasma de Nueva York
Sin embargo, el antecedente de la Argentina Week estadounidense sobrevuela la gira francesa.
En marzo, el viaje a Nueva York terminó con una polémica inesperada por la presencia de la esposa de Adorni en el avión presidencial. La Justicia posteriormente archivó esa causa, pero el episodio abrió la puerta a una investigación más amplia sobre los viajes, gastos y patrimonio del entonces jefe de Gabinete.
Meses después, Adorni se vio obligado a dejar el Gobierno y esta semana presentó su explicación ante la Justicia. Según su defensa, buena parte de la evolución patrimonial se explica por operaciones con criptomonedas realizadas antes de su llegada a la función pública. La investigación todavía debe determinar si esas explicaciones resultan suficientes.

La paradoja es evidente. La Argentina Week nació como una herramienta para instalar la agenda económica del Gobierno en el exterior, pero su primera experiencia terminó teniendo una fuerte repercusión política puertas adentro.
Ahora Milei vuelve a intentarlo en París, con una delegación más amplia y una agenda cargada de inversiones, comercio, energía y minería. El oficialismo espera volver de Francia con anuncios, contactos y capital político. Habrá que ver qué es lo que trae en el avión de vuelta.
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