La estrategia sindical que durante los últimos meses había mantenido alineadas a la CGT, las dos CTA y organizaciones sociales comenzó a resquebrajarse. El frente común que había articulado movilizaciones este año mostró fisuras en septiembre que se cristalizan camino a octubre, con calendarios propios, reclamos diferentes y, sobre todo, posiciones distintas frente a la posibilidad de un nuevo paro general.
La CGT resolvió concentrar su próximo paso en una movilización por la industria nacional. Será el 8 de octubre a las 15.30, frente a la Secretaría de Industria, en Diagonal Sur y Perú. La convocatoria busca poner el foco en la producción, el empleo y la situación de la actividad industrial. Estaba originalmente programada para la primera semana de septiembre, en coincidencia con el Día de la Industria. Era parte del esquema de protestas «a la francesa» que se había lanzado este año.

La central obrera también anunció que acompañará la Marcha Federal Universitaria del 15 de octubre, pero por ahora mantiene fuera de su agenda un nuevo paro nacional.
La decisión contrasta con el camino elegido por las dos CTA. La CTA Autónoma y la CTA de los Trabajadores acordaron, a modo de presion a sus socios, avanzar hacia una jornada nacional de paro y movilización para fines de octubre, con una fecha a definir entre el 28 y el 30. Ambas centrales tomaron la decisión en medio del diálogo abierto con la CGT e intentaban sumar a la central obrera, pero la conducción cegetista ya dejó en claro que no tiene previsto convocar a una huelga general en el corto plazo.

El esquema de unidad sindical había comenzado a tomar forma durante el debate pora reforma laboral. Desde febrero CGT, CTA, CTA Autónoma y organizaciones sociales habían coordinado distintas movilizaciones que se habían profundizado en el esquema de reclamos permanentes y crecientes en volumen para este año. El calendario incluía el 22 de julio, por los jubilados; el 7 de agosto, en el marco del Día de San Cayetano; y el 20 de agosto, contra el endeudamiento de las familias.
Ese cronograma funcionó como un espacio de coordinación común frente a las políticas del Gobierno de Javier Milei. Sin embargo, la llegada de octubre expuso diferencias que ya venían apareciendo en torno a la intensidad y el tipo de medidas que debía adoptar el movimiento sindical. Ya en septiembre la movilización por la industria fue postergada en medio de las negociaciones con el Vaticano por la llegada del Papa.

Ahora las CTA buscan cerrar el mes con una huelga nacional, la CGT optó por una movilizacion puntual. En la central obrera sostienen que un paro general no constituye por ahora la herramienta adecuada y que una medida de ese alcance podría terminar afectando a los propios trabajadores que representan.
El cosecretario general de la CGT Cristian Jerónimo sostuvo que la central realizará un paro cuando «considere que sea el momento adecuado». Al mismo tiempo, describió como crítica la situación de los trabajadores, con pérdida de empleo, aumento del costo de vida e incertidumbre.
La fractura del esquema de movilizaciones también quedó expuesta después del fallo de la Corte Suprema que dejó sin efecto las restricciones de la Ley de Tierras al habilitar la vigencia del artículo correspondiente del DNU 70/2023. La mesa chica ampliada estaba reunida cuando llegó a los celulares de los gremialistas el fallo del Máximo Tribunal. El triunvirato decidió no movilizar.

Las dos CTA resolvieron marchar el martes 6 de octubre a las 15 frente al Palacio de Tribunales. Hugo Godoy, por la CTA Autónoma, y Hugo Yasky, por la CTA de los Trabajadores, convocaron a un amplio arco de organizaciones bajo la consigna “La patria no se vende: la soberanía tampoco”. Cuestionaron duramente el fallo y plantearon que la decisión judicial abre la posibilidad de una mayor extranjerización de tierras, incluyendo áreas vinculadas con recursos naturales y zonas de frontera.
La CGT publicó un comunicado en el que rechazó la decisión de la Corte y afirmó que “la tierra argentina no es una mercancía”, no incorporó la protesta del 6 de octubre a su calendario de movilizaciones. La diferencia también alcanza a las acciones previstas para el 15 de octubre. Mientras la CGT confirmó que acompañará la Marcha Federal Universitaria, las dos CTA también participarán de esa convocatoria, pero la consideran parte de un cronograma más amplio que desembocará en el paro de fin de mes. El calendario muestra así una separación cada vez más visible entre las centrales.

De esta manera, el frente que durante el invierno consiguió coordinar a buena parte del sindicalismo y de las organizaciones sociales perdió su dinámica unificada al entrar en el último trimestre del año.
Desde el triunvirato marcaron que es momento de que la política tome el liderazgo y no tengan que ser los dirigentes sindicales quienes líderes este momento de ofensiva ante el rechazo social generado por la decisión de la Corte.
Pese a ese pase de factura cruzado entre los sectores del peronismo, lo cierto es que el propio esquema de protestas trazado originalmente fue suspendido. No hubo movilización por el día de la industria y la marcha federal con un eventual paro salió de las previsiones.
Del otro lado, señalan que los gremialistas están más interesados en ver al Papa que en cumplir con lo pautado. La central tendrá amplia participación en la agenda oficial de León XIV en Argentina aunque una audiencia privada ya parece descartada.
AL/CM









