«Quiero comenzar diciendo que Paraguay es un ejemplo de lo que hay que hacer en materia económica«, había resaltado el presidente, Javier Milei. «Y no te voy a llevar a Suiza, a Estados Unidos, a Irlanda. Paraguay, Uruguay, Perú, esas sociedades viven tranquilas«, había coincidido en otra oportunidad el titular del Banco Central, Santiago Bausili.
Lejos quedó la promesa de convertir a Argentina en Alemania. Ahora, los libertarios se conformaban con Paraguay. El corralito que derivó en la eyección de Santiago Peña de la jefatura de Estado no se dio por casualidad, sino que aplicó un modelo de saqueo idéntico al de Milei. La única diferencia fue la suerte (mala). Hoy, uno de ellos está detenido tras haber sido destituido en un proceso inédito porque su propio partido le soltó la mano después de que quedó expuesta su corrupción. Así como podría haber sucedido aquí con Manuel Adorni, José Luis Espert, Diego Spagnuolo, Martín Menem, Karina Milei, Luis Caputo, Federico Sturzenegger o el propio Javier Milei.
En 2023 Peña era accionista de Ueno Holding y declaró que vendió su participación en abril de 2025. Su hermano figura como socio de U Holding SARL, sociedad a través de la cual el grupo controlaría a la entidad bancaria. Una vez en el poder, Ueno había pasado de la nada a convertirse en el quinto banco más grande de Paraguay, impulsado por más de 800 millones de dólares en fondos públicos, incluidos los de los jubilados. Gracias a que desviaron a cuentas de esa entidad el pago de haberes estatales, llegó a sumar más de 2,94 millones de clientes en un país de 6,1 millones de habitantes.
Miles de ahorristas denunciaron no tener acceso a sus recursos, entre ellos 32.000 jubilados del Instituto de Previsión Social (IPS), una de las principales cajas de pensiones del país. Según Associated Press, el fondo de pensiones estatal había depositado 355 millones de dólares en el banco, por encima de los límites legales.
La codicia y los negocios privados con fondos públicos fueron su talón de Aquiles. La prisión domiciliaria de Peña deja cada vez más aislado a un Javier Milei que se ve rodeado de derrotas. En redes ya le dicen «mufa».

El aplastante fracaso de Flavio Bolsonaro en Brasil ya lo había dejado debilitado. Para que después en España quede humillado por verse obligado a saludar al presidente Pedro Sánchez, que tanto insultó y vociferó cuando no lo tenía enfrente.
Fronteras adentro, el riesgo país vuela por encima de los 900 puntos básicos porque el mercado teme al «riesgo Milei»: que no tenga los dólares que prometió para 2027. Por ahora le faltan US$ 5 mil millones sólo para los vencimientos externos, pero a eso se le debe sumar todo el ahorro en billetes extranjeros que los argentinos habitúan en los años presidenciales. Sumado a eso, la pobreza y el desempleo aumentan, mientras que la inflación no cede.
Los ojos estarán puestos en el Papa. El propio vocero Adrián Ravier admitió que el Gobierno cree puede dedicar palabras muy potentes contra las políticas, que sólo generan hambre y desesperación entre los argentinos. León XIV puede llegar a ser la voz que Milei no quiera oir en estos días en que el país se pondrá en pausa para su llegada. El sucesor del «representante del maligno en la Tierra» puede ganarle la pulseada a un presidente que usa la crueldad como moneda diaria y se burla de que la gente no llega a fin de mes.









