A 48 horas de la llegada del Papa León XIV, se reveló que la pobreza en Argentina alcanzó al 34,4% de la población en el segundo trimestre de 2026. En tanto, la indigencia trepó al 8%. De esta forma, la estimación de la Universidad Católica Argentina (UCA) enciende otra señal de alarma sobre las consecuencias de la política económica de Javier Milei.
El cálculo, realizado por el Observatorio de la Deuda Social Argentina de la UCA a partir de los microdatos de la Encuesta Permanente de Hogares (EPH) del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC), representa a unos 16,5 millones de personas que no cuentan con ingresos suficientes para cubrir la canasta básica total. En tanto, 3,8 millones de argentinos ni siquiera logran reunir los recursos necesarios para cubrir sus necesidades alimentarias.
Los números muestran un fuerte empeoramiento respecto del trimestre anterior. La pobreza pasó del 30% al 34,4%, lo que representa un salto de 4,4 puntos porcentuales en apenas tres meses. En la comparación interanual, el indicador avanzó 2,6 puntos frente al 31,8% registrado en el segundo trimestre de 2025.
La indigencia también mostró un retroceso significativo. Pasó del 6,5% al 8% entre el primer y el segundo trimestre de este año, con un incremento de 1,5 puntos porcentuales. Frente al mismo período de 2025, la suba fue de 1,1 puntos.
En términos absolutos, la estimación de la UCA reveló que durante los últimos doce meses 1.399.498 personas se incorporaron al universo de la pobreza. A su vez, otras 560.581 cayeron en la indigencia. Es decir que no solo creció la cantidad de hogares que no pueden cubrir todos sus gastos básicos, sino también la de aquellos que no consiguen garantizar siquiera su alimentación.

El deterioro social detrás de la desaceleración de los precios
Desde el Observatorio de la Deuda Social de la UCA identificaron dos factores centrales detrás del deterioro. Por un lado, el debilitamiento del mercado laboral, con pérdida de puestos registrados y una expansión de las ocupaciones informales y precarias. Por otro, el comportamiento de los ingresos frente al costo de las canastas básicas.
El organismo advirtió que los salarios registrados volvieron a perder terreno en términos reales y que, desde fines de 2025, los alimentos y otros componentes de las canastas básicas comenzaron a aumentar por encima de la inflación general.
El problema también alcanza a quienes tienen empleo. Según los datos procesados, el 23,5% de los ocupados vive en hogares pobres, frente al 20,7% del primer trimestre. La indigencia entre los trabajadores también aumentó: pasó del 3,6% al 4,1%.
La pobreza infantil agrava el cuadro social
El deterioro se vuelve más preocupante cuando se observa la situación de los menores. Según los datos del INDEC correspondientes al segundo trimestre, el 48% de los menores de 18 años se encontraba bajo la línea de pobreza, tres puntos por encima del registro de un año atrás.
El escenario es todavía más delicado entre los chicos de 5 a 12 años: el 51,4% vive en hogares pobres y el 13,6% se encuentra en situación de indigencia. Esto significa que más de la mitad de los niños de esa franja etaria pertenece a familias que no logran reunir los ingresos necesarios para cubrir sus necesidades básicas.
La distribución territorial también refleja la profundidad del problema. La pobreza aumentó en 23 de los 31 principales aglomerados urbanos relevados. Concordia encabezó el registro, con el 57,4% de su población bajo la línea de pobreza, seguida por Gran Resistencia, con el 47,2%, y Corrientes, con el 43,6%.
En el Gran Buenos Aires, el indicador llegó al 39,4%, mientras que en la Ciudad de Buenos Aires se ubicó en el 12,6%.

Milei recibirá al Papa con una nueva señal de alarma
El dato obliga a mirar más allá de la comparación con el peor momento de 2024, cuando la pobreza llegó al 54,8%. Que el indicador se encuentre por debajo de aquel máximo no elimina el deterioro actual ni modifica la realidad de quienes volvieron a caer bajo la línea de pobreza durante los últimos meses.
La desaceleración de los precios, principal argumento de Milei para defender el rumbo económico, convive con salarios debilitados, empleo precario y una creciente cantidad de hogares que no llegan a fin de mes. La distancia entre el relato oficial y la situación cotidiana de millones de personas vuelve a quedar expuesta justo cuando el Gobierno se prepara para recibir al Papa.
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