“Si no dije nada, es porque no quería darles problemas a nadie más, ni a mi familia ni al ejército. No es una muerte honorable, sino más bien patética. Nunca pensé que mi vida iba a terminar así por una app de citas”, escribió Rodrigo Gómez. Esa frase es parte de la carta de despedida que dejó el soldado junto a su teléfono antes de dispararse en la Quinta de Olivos, en diciembre. El escrito fue la clave para que la Justicia pudiera rearmar el móvil de su muerte.
La versión oficial indica que el soldado fue estafado por una banda que operaba en cárceles bonaerenses. El jefe de Gabinete, Manuel Adorni; la flamante ministra de Seguridad, Alejandra Monteoliva; y la jueza federal de San Isidro, Sandra Arroyo Salgado, ofrecieron una conferencia de prensa en la que contaron cómo esclarecieron el caso.

Ahora la jueza difundió fragmentos de la carta que escribió Gómez antes de suicidarse. “Lamento, mamá, por esta estúpida decisión. Pero no quiero ser más una carga para todos y no te quiero dar problemas nunca más. Te quiero mucho. A ambos”, escribió el joven de 21 años. También le dedicó unas líneas al Ejército: «Gracias a todos los del Ejército por darme esta oportunidad de estar en sus filas. Gracias a todos. Lo lamento mucho”.
Hay siete detenidos por la muerte de Gómez. La hipótesis que sostiene Arroyo Salgado –y a la que el gobierno de Javier Milei adhiere– es que Gómez fue captado a través de una aplicación de citas denominada Evermatch bajo un perfil falso. Allí entabló conversaciones virtuales con una mujer y luego se enteró que, supuestamente, era menor de edad.
Después comenzaron a entrar en escena otros personajes, uno de ellos fue la supuesta madre de la joven, que le reclamó dinero bajo la amenaza de denunciarlo por un vínculo con una menor. Para completar el engaño, los estafadores usurparon la identidad de un efectivo real de la Policía de la Ciudad, que contactó a Gómez y le exigió pagos para frenar una supuesta causa contra él por “pedofilia cibernética y trata de personas”. Según consta en el expediente, en el día previo a su muerte, el soldado llegó a transferir 1,4 millones de pesos en cuatro depósitos a diversas billeteras virtuales.
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