Javier Milei consiguió en Diputados la media sanción al proyecto de ley que ratifica el acuerdo comercial entre el Mercosur y la Unión Europea (UE). La iniciativa, enviada por el Ejecutivo tras la firma del 17 de enero en Asunción, cosechó 203 votos positivos, 42 negativos y 4 abstenciones. La propuesta quebró al bloque peronista, que votó dividido.
Luego de conseguir la media sanción en la Cámara Baja para la reforma de la ley Penal Juvenil, La Libertad Avanza logró el acompañamiento del PRO, la UCR, Encuentro Federal y Provincias Unidas para aprobar el tratado. Sin embargo, el dato político fue la ruptura del bloque de Unión por la Patria: mientras que el núcleo duro (La Cámpora y el sector de Juan Grabois) rechazó de plano la medida con 38 votos, otros 43 legisladores peronistas —incluido su jefe de bloque, Germán Martínez— votaron a favor.
El tratado, que llevó 25 años de negociaciones, establece la eliminación progresiva de aranceles sobre el 91% de las exportaciones del Mercosur. Incluye cuotas específicas para carne, maíz y etanol, además de regular compras públicas y servicios.
Sin embargo, su implementación real no será inmediata. El Parlamento Europeo derivó el texto al Tribunal de Justicia de la UE para analizar su impacto, un proceso que podría demorar hasta dos años, a menos que la Comisión Europea decida aplicarlo de manera provisoria.
Entre los votos de los aliados, estuvo el de Encuentro Federal. Su referente, Miguel Ángel Pichetto, defendió la medida y dijo que abre un mercado de más de 500 millones de consumidores, mientras que desde la UCR destacaron el «potencial de crecimiento y creación de empleo» para las provincias.
En Fuerza Patria las opiniones fueron encontradas. La diputada Julia Strada optó por la abstención y calificó el tratamiento como una «votación exprés» que no garantiza un debate de fondo. Strada advirtió sobre el riesgo de una «primarización» de la economía y cuestionó si el vino a granel italiano terminará por liquidar la competitividad de las bodegas mendocinas.
En la vereda de enfrente, el exministro de Defensa Agustín Rossi defendió su voto positivo al argumentar que el acuerdo es una «insubordinación estratégica» frente a los intereses de potencias como EE.UU. y destacó el impacto en las economías regionales: «En mi Santa Fe, la faena de carne genera 12.000 puestos de trabajo», subrayó.
Pequeños y medianos empresarios de la Argentina advirtieron que pueden cerrar el 20% de las fábricas si no hay un plan de competitividad. Un informe del Observatorio de Industriales Pymes Argentinos (IPA) advirtió que el acuerdo, que establece la eliminación progresiva de aranceles sobre el 91% de las exportaciones de ambos bloques, funcionará como una «bomba en la producción nacional» que convertirá al país en un escenario de disputa comercial entre potencias.
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