La Asamblea de Expertos de Irán designó como nuevo líder supremo a Mojtaba Jamenei, segundo hijo del fallecido ayatolá Alí Jamenei, quien murió el 28 de febrero en medio de la ofensiva militar lanzada por Estados Unidos e Israel contra el país persa.
El anuncio fue realizado por la televisión estatal iraní durante la madrugada del lunes en Teherán. Según informaron medios oficiales, la elección se concretó pese a las “graves condiciones de guerra” y a un bombardeo que afectó oficinas de la Secretaría de la Asamblea de Expertos, órgano encargado de designar al máximo líder del sistema político iraní. El objetivo militar era impedir la designación de un sucesor.
El nombramiento de Mojtaba Jamenei se produce en un contexto de fuerte tensión regional y bajo presión internacional. El presidente estadounidense, Donald Trump, había expresado previamente su rechazo a la posibilidad de que el hijo del anterior líder asumiera el cargo, al señalar que su nombramiento era “inaceptable”.
Israel también manifestó su oposición y advirtió que continuará persiguiendo a los sucesores del antiguo liderazgo iraní.
Mojtaba Jamenei, de 56 años, asume el cargo más poderoso de la República Islámica en un escenario de guerra y crisis interna. Se prevé que mantenga la línea política dura que caracterizó el mandato de su padre, quien gobernó el país durante más de tres décadas.
El nuevo líder también enfrenta el desafío de consolidar su autoridad en medio de cuestionamientos sobre su legitimidad. En sectores de la sociedad iraní existe preocupación por la posibilidad de que el sistema político adopte rasgos hereditarios, algo que contradice el principio establecido tras la revolución de 1979, según el cual el líder supremo debe ser elegido por su prestigio religioso y liderazgo político.
Además, el propio Mojtaba Jamenei se encuentra en la mira de sus adversarios. Autoridades israelíes ya han señalado que el nuevo líder podría convertirse en un “objetivo” militar.
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