La histórica marca de termos Lumilagro apagó definitivamente sus hornos para dedicarse meramente a la importación de productos de China. La decisión fue tomada luego de una caída del 50% en las ventas, que provocó la desvinculación de 170 trabajadores.
La empresa, fundada en 1941, supo ser la única fábrica de termos de vidrio de América. Creada por cuatro familias, hoy es conducida por la cuarta generación de los Nadler y los Suranyi. Martín Nadler, director ejecutivo y dueño, contó en diálogo con iProfesional el recorrido de Lumilagro. Por ejemplo, reveló malos momentos como en 1999, aunque «nos salvó la crisis del 2001 que devaluó y el tipo de cambio hizo que todas las industrias sean muy competitivas».
Desde el 2002 hasta el 2013 fue una muy buena época, y en 2012 batieron récord de ventas de termos de vidrio, que era su producto estrella. En paralelo, se asomaba la competencia: en 2005 aparecieron los termos de acero truchos de China con tóxicos prohibidos, y 10 años más tarde llegó el termo extranjero. «Hasta ese momento el termo de acero era cuatro veces más caro que el de vidrio y la gente no lo aceptaba», explicó Nadler.
La avalancha de termos de afuera continuó creciendo, al punto tal de que las ventas de Lumilagro cayeron un 50%. En 2013, la empresa supo tener 300 empleados directos más 50 indirectos. «En 2022 teníamos 220 trabajadores, pero en los últimos dos años tuvimos que reducir el plantel y 170 personas se fueron con retiro voluntario, fue un proceso dolorosísimo. Hoy nos quedamos con 50 personas directas y 50 indirectos», dijo el director, quien acusó la falta de control del Estado sobre productos con metales cancerígenos que vienen del extranjero.
La decisión final fue apagar los hornos. Ahora traen las ampollas de vidrio de India y Vietnam y los termos de acero los fabrican en China. Nadler contó: «Hace 4 años decidimos fabricar en China, nos quisimos prevenir. Queríamos tener el mejor termo para mate del mundo. Tardamos un año en elegir la fábrica en China, en el medio la competencia fue y compró la fábrica y les prohibió que trabajen para nosotros. En China el 90% de las fábricas no son buenas, por eso tardamos 6 meses más en encontrar la nueva planta».
Mandarlas a fabricar afuera fue para Lumilagro un salto en calidad «por la economía de escala y el ahorro en el costo es de un 15%». Nadler aseguró que el argentino puede disfrutar de un termo de calidad, aunque conllevó el costo de haber cerrado la fábrica.
«Tenemos un plan para abrir locales en todo el país y que el consumidor tenga contacto con nuestro producto, en 2030 queremos tener 15 locales, uno en cada una de las principales ciudades del país», reveló. Mientras tanto, los planes de expansión se llevan cabo alrededor de Luminox Pampa, su termo de mayor calidad. «Además ya lo vendemos al mercado latino de Estados Unidos en Florida, exportamos a Chile, España, Francia y Australia. Este año esperamos exportar el doble».
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