La utilización de la capacidad instalada en la industria (UCII) registró un 59,8% en marzo 2026, según los datos del INDEC (Instituto Nacional de Estadística y Censos). De esta forma, marca una suba de 5,2 p.p (puntos porcentuales) en comparación a diciembre 2025 y 5,4 p.p a nivel interanual, un repunte luego del dato de febrero. Sin embargo, continúa por debajo de la línea del 60%, lo que denota un panorama recesivo en la industria.
Dentro de los bloques sectoriales, se vio un equilibrio entre los rubros que superaron y operaron más bajo el nivel general. Los que se ubican debajo del nivel general son industria automotriz (49,6%), productos de caucho y plástico (41,3%), productos textiles (40,2%) y metalmecánica excepto automotores (40%).
Mientras tanto, los otros ocho, que superaron al nivel general, son refinación del petróleo (86%), industrias metálicas básicas (73,3%), papel y cartón (70%), sustancias y productos químicos (69,5%), productos alimenticios y bebidas (61,6%), productos minerales no metálicos (56,6%) y edición e impresión (56%). De las categorías, solo refinación de petróleo cayó a nivel intermensual (-2,9 p.p.).
El indicador de la UCII en la Industria mide la proporción de la capacidad instalada del sector industrial de nuestro país que está siendo actualmente utilizada. Para su cálculo se tiene en cuenta cuál es efectivamente la producción máxima que cada sector puede obtener con la capacidad instalada actual.

En ese sentido, funciona como un termómetro para medir la economía. Al no superar el 60%, las empresas no tienen la posibilidad de invertir en nuevas plantas e intentar crecer. El dato que compartió el Indec vuelve a ratificar que falta incentivo para la expansión industrial en Argentina. En la misma línea, sirve para reflejar las posibilidades de trabajo, ya que la mayor producción suele demandar más mano de obra.
Asimismo, los costos fijos se distribuyen entre menos productos, lo que eleva el costo por unidad y reduce la competitividad. Un paso más hacia la destrucción de la producción local y que también muestra una caída de la demanda interna.
Loma Negra apagará uno de los principales hornos hasta noviembre
Loma Negra anunció que apagará uno de los principales hornos en su planta de L’Amalí, en la localidad bonaerense de Olavarría, hasta noviembre. La decisión no solo enciende las alarmas dentro de la compañía, sino que además expone la profundidad del freno que atraviesa la construcción en Argentina. Desde la empresa justificaron la medida por el elevado costo del gas y por la acumulación de stock de clínker, el insumo base para fabricar cemento. Sin embargo, detrás de esos argumentos aparece un dato estructural: la demanda no alcanza para sostener el ritmo de producción.
La magnitud de la decisión no pasa inadvertida. Se trata de una parada extraordinariamente extensa para una planta como L’Amalí, uno de los centros industriales más importantes del país. Desde el sector sindical advirtieron que una suspensión de esta duración no tiene antecedentes recientes, lo que alimenta la preocupación por el empleo y por la posibilidad de nuevos ajustes si el escenario no mejora.
Thiel se reunió con Caputo en medio de la redacción del Súper RIGI
Mientras tanto, el ministro de Economía, Luis Caputo, recibió este martes en el Palacio de Hacienda al empresario tecnológico Peter Thiel, en una reunión centrada en la situación económica internacional y el escenario geopolítico global. Sin embargo, desde la oposición vincularon este encuentro con la redacción del proyecto de Súper RIGI que varios voceros informales del Gobierno vincularon con la empresa insignia de Thiel, Palantir.
Thiel es una de las figuras más influyentes de Silicon Valley. Fue cofundador de PayPal y uno de los primeros grandes inversores externos de Facebook. A lo largo de su carrera también participó en inversiones estratégicas en compañías como Uber, Airbnb, Spotify y SpaceX, consolidando un perfil ligado a la innovación y al capital de riesgo.
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