Javier Milei sacó a 8 millones de personas de la pobreza. O 15 millones. Dependiendo la inspiración que tenga al momento de dar su alocución, según mostraron Reynaldo Sietecase y Ernesto Tenembaum en un compilado por Radio Con Vos. Todo en medio de una crisis en la que está sumergida la mayoría de los sectores económicos y una caída del poder de compra de las familias, que se endeudan para llegar a fin de mes y luego no pueden devolver esos créditos. Una contradicción difícil de comprender.
Según el Indec, la pobreza descendió al 28,2% en el segundo semestre de 2025, casi 10 puntos porcentuales menos respecto a igual período de 2024. Se trata del valor más bajo desde principios de 2018.
Este escenario lo difundió el Gobierno a la par de que la UBA reveló datos preocupantes. Un informe coordinado por Roxana Maurizio y Luis Beccaria, del Instituto Interdisciplinario de Economía Política (IIEP) de la Facultad de Ciencias Económicas, explicó que el empleo formal registra ocho meses de caída consecutiva y el salario mínimo real perdió el 38% de su poder adquisitivo desde noviembre del 2023.
El empleo asalariado formal total en diciembre de 2025 representaba una pérdida de 109 mil puestos de trabajo (-1,1%) respecto de diciembre de 2024 y de 289 mil puestos de trabajo (-2,8%) respecto de noviembre de 2023.
El poder adquisitivo del sueldo mínimo, en tanto, se redujo durante febrero un 2%. Ello se suma a las mermas de los siete meses previos: enero (-1,0%), diciembre (-0,9%), noviembre (-0,5%), octubre (-2,3%), septiembre (- 2,0%), agosto (-0,5%) y julio (-0,5%). En todos estos meses los incrementos del ingreso base nominal resultaron inferiores a la variación de precios. Esta brecha se profundizó particularmente en septiembre y octubre, cuando el salario mínimo permaneció constante en $ 322.200.
Es decir, cada vez menos personas son pobres, según el ente estadístico oficial, mientras los demás datos muestran un aumento la masa de desempleados y que el sueldo pierde en la carrera contra la inflación.
Está “la verdad”… y “LA VERDAD”
“Se nota el incremento del número de personas que piden la ayuda”, aclaró el presidente de la Conferencia Episcopal Argentina, Marcelo Colombo. “En los grandes centros urbanos la situación es muy complicada”, afirmó. Entonces, ¿cómo puede ser que el Gobierno diga que baja la pobreza mientras todas las variables que hacen a los ingresos de los hogares empeoran? La explicación es metodológica.
Milei despidió en enero al director del Indec por querer actualizar la canasta utilizada para medir la inflación y dejar de usar una que se apoya en los bienes y servicios utilizados en 2004. Ese cambio estadístico, que finalmente no se realizó, incide sobre el dato de pobreza.
La canasta que mide las necesidades básicas de las familias se corresponde con consumos de hace dos décadas y subestima, entre otras cuestiones, el peso actual de los servicios. El director del Observatorio de la Deuda Social Argentina (ODSA) de la UCA, Agustín Salvia, fue contundente al afirmar que “la medición oficial perdió fiabilidad” y que “no representa de manera exacta lo que se vive en el país”. “Tenés una canasta que no refleja adecuadamente los gastos actuales y, al mismo tiempo, una mejor medición de ingresos. Eso hace que la pobreza caiga por razones metodológicas”, explicó en diálogo con La Pluma Diario, durante una entrevista con el periodista Roberto Maidana.
Sumado a esto, el Instituto Argentina Grande (IAG) explicó que desde 2023 el Indec incorporó nuevas preguntas en la encuesta permanente de hogares (EPH), tanto para la captación de ingresos laborales (facturación y registro de informales) como no laborales. A través de estas mediciones el Indec calcula la canasta básica total.
De acuerdo al IAG, “buena parte de la caída de la pobreza se explica por la mejora de la captación de los ingresos que hace la EPH: lo que las personas dicen que ganan es cada vez más cercano a lo que efectivamente ganan». Generalmente las personas declaraban menos de lo real. Esto explica que los ingresos medidos por la EPH aumentaron mucho más que los de las fuentes de registros administrativos, que son más precisas.
Desde el centro de estudios advirtieron además que “los procesos de inflación acelerada generan una dificultad para captar los ingresos reales mediante encuestas. Produciendo una sobreestimación en momentos de alta inflación (2023) y una subestimación en momentos de desaceleración”.
Así, los sueldos de los trabajadores privados registrados de acuerdo a la EPH subieron 21,4% entre el tercer trimestre de 2023 y el de 2025, mientras que según el Sistema Integrado Previsional Argentino (SIPA) ascendieron apenas 5,3% en el mismo período. Lo mismo pasa con los salarios públicos: según EPH solamente perdieron 0,6% y en el índice salarios (también del INDEC) perdieron un 35% para el mismo período. Las segundas fuentes aquí mencionadas son las precisas.
No se trata de una caída de la pobreza histórica, sino una baja en la cantidad de personas que el Gobierno dice dejaron de ser pobres. Pero se trata de ciudadanos que, en rigor de verdad, no pueden cubrir sus necesidades básicas diarias.






