La canasta básica de las infancias ascendió hasta $ 676.000 en marzo, lo que cuatriplica el monto que el Gobierno otorga en la Asignación Universal por Hijo (AUH). La desarticulación de políticas para las infancias hace cada vez más difícil cubrir sus cuidados. Como agravante, las necesidades de los menores triplicaron al aumento de la inflación.
Los cuidados y necesidades básicas de las infancias aumentaron hasta un 9,7% en marzo en comparación con el mes pasado, según los datos difundidos por el Indec (Instituto Nacional de Estadística y Censos). La canasta de crianza se ubicó entre los $ 515.236 y $ 676.431. A nivel interanual, los costos por edad crecieron entre el 25% y el 31%.
«Lo único que muestran estos datos es que aún la única política que mantiene activa el Gobierno, que es la Asignación Universal, no alcanza para criar infancias en este país», analizó la economista de Futuros Mejores, Lucía Cirmi Obón.
El relevamiento del Indec divide los gastos en cuatro grupos, de acuerdo al nivel de escolarización y la edad. En ese sentido, los menores de 1 año requirieron $ 515.236 – $ 183.349 de bienes y servicios (alimentos, pañales, salud y vivienda) y $ 331.888 al costo del cuidado-. Para menores de 1 a 3 años se necesitaron $ 616.046, con $ 236.746 de bienes y servicios y $ 379.300 de cuidado.
Además, el cuidado de menores de entre 4 y 5 años significó $ 538.387. En este caso, $ 301.525 fueron para bienes y servicios y $ 237.063 para el cuidado. Por último, los menores de entre 6 a 12 años demandaron $ 676.431. Los bienes y servicios representaron $ 374.042 y el cuidado, $ 302.389.
En esa línea, Cirmi dijo que, a pesar de que el Gobierno se vanagloria de tener la AUH actualizada, «criar cuesta mucho más que eso«. El plan actualmente se ubica en $ 136.666. Asimismo, aunque estos valores sean altos, «cuando uno lo compara contra cuánto es el promedio del ingreso, están bastante cercanos».
Además, indicó que el país atraviesa un contexto bajo el cual el Gobierno nacional y los provinciales sugieren que con la caída de la tasa de natalidad no hace falta más construcción de educación pública. Según la economista, la caída de este costo depende de que haya más infraestructura de educación pública con horario extendido, aunque «se calcula que faltan alrededor de 10.500 jardines en todo el país».
Para la especialista de Futuros Mejores, «se necesita cuidar más en comunidad». En ese sentido, recordó «todos los casos y las distintas situaciones trágicas que pasaron las últimas semanas con chicos a lo largo y ancho del país». El más reciente, el fallecimiento de Ángel López, un niño de cuatro años, en la ciudad de Comodoro Rivadavia.
El grupo etario con mayor suba fue el de los adolescentes, con un crecimiento del 9,7% el mes pasado y un acumulado de 11,28% para el primer trimestre. Por otra parte, en marzo, la inflación dio 3,4%, impulsada por factores estacionales como el rubro educación por el comienzo de clases y la suba del combustible. De esa forma, la canasta de crianza casi triplicó al IPC.
Para el cálculo del costo de los bienes y servicios para el desarrollo de infantes, niñas, niños y adolescentes se toma el valor mensual de la canasta básica total (CBT) del Gran Buenos Aires (GBA) que difunde todos los meses el Indec para la medición de la pobreza.
Dentro de la CBT se incluye tanto el costo de adquisición de los alimentos necesarios para cubrir los requerimientos energéticos mínimos como el de los bienes y servicios no alimentarios (vestimenta, transporte, educación, salud, vivienda, etcétera).
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