El primer indicio fue que vino a presenciar la segunda audiencia del nuevo juicio por la muerte de Diego Maradona. El segundo, que cargó desde el garaje hasta la entrada de los tribunales de San Isidro, una pila de libros de medicina. Estaba previsto que hoy declarasen Gianinna, un médico y un policía, pero la apertura de la jornada cambió todo: «Leopoldo Luque quiere declarar», avisó Francisco Oneto, uno de los abogados del neurocirujano a los jueces. Y por primera vez, el médico más comprometido en el fallecimiento del futbolista, se sentó delante de los jueces: «Soy inocente y lamento mucho la muerte de Diego», dijo.
Pero la de Luque no fue una declaración emotiva. Enumeró, en cambio, los puntos concluyentes de la Junta Médica que evaluó los estudios de autopsia, y los rebatió, uno a uno, con bibliografía médica moderna. La idea fue dar cuenta de que el análisis se hizo en base a literatura publicada en los setenta, que no se tuvo en cuenta en avance científico ni tecnológico. Una testimonial técnica, de definiciones: papers y autores, Harrison y Rubinstein, Braunwald, Robins.
«Sobre la injerencia, la mía, que ‘Luque decide todo’. Yo soy neurocirujano subespecializado en columna», declaró Luque. Aseguró a los jueces que cuando se planteó la posibilidad de una internación domiciliaria, él dijo que siempre aclaró que «no soy (médico) clínico, ni psicólogo, ni psiquiatra». Agregó que la hija -no se refirió a cual de las tres- se ocuparía de buscar un médico clínico.
Maradona había sido operado por un hematoma subdural en la Clínica de Olivos. En el juicio anterior, a través de la declaración de Víctor Stinfale, se supo que Luque no participó de la cirugía por orden de Stinfale. «Cuando yo podía hacer uso de mi expertise me lo prohibieron. Y no fue el paciente. Me lo prohibieron», insistió el médico ante el Tribunal. Así quiso bajarle el precio a la acusación de fiscalía y querellas: que él decidía sobre la salud del futbolista.
El neurocirujano está imputado, al igual que otros siete trabajadores de la salud, por homicidio simple con dolo eventual, un delito que prevé un pena de entre 8 a 25 años de cárcel. Para la fiscalía, Luque fue la cabeza de un «plan criminal para terminar con la vida de Maradona». Los abogados que lo defienden aseguran que podrán demostrar que Luque rechazó la internación domiciliaria propuesta luego de la operación por el hematoma subdural. Difícil.
La firma de Luque aparece en el acta de externación confeccionada en la Clínica Olivos, que no significa el alta, sino que el paciente se retira bajo la responsabilidad de los firmantes. Su firma aparece junto a la de la psiquiatra Agustina Cosachov. Eso los ubica en un lugar comprometido en la causa porque ese acta habilita la salida de la clínica, un traslado. ¿Adónde? De acuerdo a la reconstrucción de los hechos, hubo un reunión en la que Luque participó junto a Gianinna y Jana Maradona, Verónica Ojeda y Maximiliano Pomargo -secretario de Diego- en la que se decidió que la internación domiciliaria era lo mejor.
«Nunca hablé con ningún enfermero de la internación domiciliaria porque soy neurocirujano y no estaba a cargo de la internación domiciliaria. A mí nadie me reportaba», remarcó Luque a los jueces.
«Un informe hecho con literatura de 1970»
Los fiscales Patricio Ferrari y Cosme Iribarren avisaron en los lineamientos del martes que un tercer eje de su tesis es el informe de la Junta Médica Interdisciplinaria en el que 17 de 22 peritos indicaron que hay responsabilidad penal en la muerte del futbolista.
«Diego (Maradona) tuvo una cardiopatía dilatada en el año 2000 asociada a tóxicos, que se puede revertir. Los papers dicen que se puede medicar. Pero esa recomendación de 2021, no antes. Por eso Diego no recibía medicación. No había consenso previo al 2021. A Diego le cortaron la medicación en 2007 y el médico era (Alfredo) Cahe, no yo. No vengo a decir lo que me parece sino lo que está», aclaró Luque al Tribunal y fue pasando las copias de los papers al estrado.
Sobre la agonía del futbolista en el juicio que quedó anulado se dijo que «agonizó 12 horas»: la bibliografía moderna, afirmó Luque, indica que nos es posible precisar el tiempo. Sobre los coágulos que se observaron en el corazón, en los estudios posmortem, el médico refirió que la Junta Médica usó una clasificación de 1970 y no la última, que es de 2025 es la clasificación.
Desmintió, con ese método, la hinchazón del abdomen de Maradona. «Lo reanimaron durante una hora a pedido de la familia. Reanimaban un cadáver», explicó. Sobre el edema agudo de pulmón, dijo que «puede ser ocasionado en minutos; no en días ni semanas, ni del 11 al 25 de noviembre». Así Luque intentó derribar la tesis de la fiscalía y los acusadores: que Maradona arrastraba un cuadro que no fue atendido y que eso se manifestaba en el cuerpo, a modo de hinchazón.
Pasaron los audios: Luque apuntó a Jana y a Gianinna
Hacia las 15, después de un cuarto intermedio, Luque retomó su declaración. Quiso responder a la serie de audios y chats que se exhibieron en el debate. Para Luque están fuera de contexto y dan a entender que había descuidado a Maradona, en complicidad con Cosachov y el psicoanalista Carlos Díaz.
En la sala se escuchó esto: «Jana es una pelotuda». Era la voz de Luque en un audio que le había enviado a Díaz. El médico pidió disculpas antes de repetir la frase adelante de los jueces. «Cuando dije que Jana era una pelotuda, era porque la única opción que planteaban como viable era una internación domiciliaria. Y todos coincidían. Pero ella volvió a preguntar como es el centro de internación«. Sobre Gianinna, Luque dijo que se había comprometido a buscar un médico clínico pero nunca lo hizo.
Explicó, también, el vínculo que había entablado con Maradona: «Él de Fiorito; yo, de Villa Caraza. Él fue el que triunfó en su famila; yo soy el único profesional de la familia». Dijo que Diego lo trataba con respeto y distancia, pero que también lo llamaba seguido y él acudía. A veces, nada más que para charlar. «En el chat, cuando digo mejor que vayan los psiquiatras así nos cubrimos, quiero decir que los psiquiatras son los únicos que pueden hacer una evaluación. Maradona era una persona con voluntad propia que se quería ir a la casa«, amplió el médico.
Luque es señalado por las hijas de Maradona como el que decidía sobre el dispositivo de cuidados que se armó alrededor del futbolista para atender su estado de salud. Gianinna, una de las hijas, iba a declarar hoy. También Lucas Farías, el primer policía en entrar en la habitación en la que yacía Diego Maradona; y Juan Carlos Pinto, el médico que llegó en la ambulancia y que firmó el certificado de defunción. Pero fueron suspendidos porque Luque acaparó toda la jornada. El juicio se reanuda el martes.
VDM






