Desde el inicio de la gestión de Javier Milei, el crédito al consumo creció un 57%, impulsado por la pérdida de poder de compra y la necesidad de financiar gastos corrientes. Según un informe de la Universidad de Buenos Aires (UBA) advierte que la morosidad de las familias en créditos para consumo básico alcanzó en enero de 2026 niveles superiores a los registrados durante la pandemia, en un contexto de fuerte expansión del uso de tarjetas de crédito. Actualmente, se ubican por encima de los registrados desde 2009.
El estudio, elaborado por el Centro de Estudios para la Recuperación de la Argentina (Centro RA) de la Facultad de Ciencias Económicas, señala que la morosidad en el crédito al consumo se incrementó en 9,6 puntos porcentuales, pasando del 2,5% al 12,1%. Esto implica que las deudas en este segmento se quintuplicaron en términos relativos. A su vez, la morosidad total de las familias trepó del 2,8% al 10,6%, un aumento de casi cuatro veces.
El deterioro de los indicadores se da en un escenario de alta inflación acumulada desde diciembre de 2023, con subas cercanas al 170% en bienes y del 362% en servicios. Esta divergencia reconfiguró el gasto de los hogares: mientras antes los asalariados destinaban cerca del 60% de sus ingresos a bienes, actualmente alrededor del 42% se orienta al pago de servicios, lo que reduce significativamente el ingreso disponible para consumo.

En paralelo, creció el uso del crédito como herramienta para sostener el consumo básico. Según datos oficiales, la participación de las tarjetas de crédito en compras de supermercados aumentó del 39% al 43%. Este avance se dio junto a una caída en otros medios de pago: las tarjetas de débito retrocedieron del 34% al 25% y el efectivo del 20% al 17%, mientras que las billeteras virtuales crecieron del 7% al 15% del total de operaciones.
El informe también destaca un cambio en los canales de financiamiento. La utilización de proveedores no tradicionales, como fintech y billeteras digitales, mostró un fuerte aumento en la “fidelidad” de los usuarios, que pasó del 40,4% a fines de 2023 al 71,3% un año después. En tanto, el crédito bancario también se expandió, con una suba de 14,3 puntos porcentuales en su uso.
Argentina lidera la mora en la región
“En la mayoría de los países la gente vive con deuda”, aseguró el ministro Caputo en una entrevista que mantuvo con el periodista Luis Majul a principios de abril. La frase, que busca relativizar el fenómeno, contrasta con un dato cada vez más visible en la economía argentina: el crecimiento sostenido del endeudamiento de los hogares y el deterioro de su capacidad de pago.
Los datos del Banco Central indican que el endeudamiento total de los hogares argentinos supera los $ 39 billones, de los cuales $ 32,1 billones corresponden a deuda bancaria y los restantes $ 6,9 billones a deuda no bancaria. De estos deudores, el 20% se encuentra en mora, por lo que actualmente ascenderían a 4,8 millones. Esta cifra surge tras un incremento de 1,5 millones en los últimos dos años (45%).
El fenómeno no es exclusivo de Argentina, pero en el país adquiere características particulares. A nivel regional, se observa que el endeudamiento de los hogares también se incrementó en economías como Brasil, Chile y Colombia. Sin embargo, mientras en esos países el acceso al crédito suele estar más vinculado a sistemas financieros formales y a mayores niveles de ingreso, en Argentina una parte significativa del endeudamiento responde a la necesidad de cubrir gastos corrientes.
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