La privatización de Transener se posicionó como uno de los procesos más relevantes dentro del esquema impulsado por el Gobierno para 2026. Sin embargo, el procedimiento avanzó con particularidades que favorecieron la especulación y la duda.
Durante la apertura de sobres se registraron demoras en la publicación de las ofertas debido a fallas en el sistema oficial CONTRAT.AR, la plataforma a través de la cual se canalizó el proceso. Según información difundida por distintos medios, hacia las 10.05 solo se habían visualizado dos propuestas: la de Central Puerto por US$ 301 millones y la de Edenor por US$ 230 millones. En ese momento, el consorcio Edison Energía–Genneia aún no tenía registrada su oferta.
Minutos después, el sistema quedó fuera de servicio y recién volvió a estar operativo cerca de las 11.15, cuando finalmente se incorporó la propuesta del consorcio por US$ 356.174.811, la más alta de las tres.
Fuentes del sector energético, en diálogo con La Pluma Diario, relativizaron el episodio y aseguraron que la caída del sistema no alteró el proceso. Según explicaron, las ofertas ya habían sido presentadas previamente en sobres cerrados y la instancia de apertura solo implicaba hacerlas públicas. En ese sentido, remarcaron que la interrupción técnica coincidió con el momento de publicación, pero desestimaron que haya afectado la validez de las propuestas ni el desarrollo de la licitación.

En paralelo, algunas voces críticas plantearon cuestionamientos sobre el proceso. El ex secretario de Energía de Tierra del Fuego, Moisés Solorza, sostuvo que “todos los procesos licitatorios generan suspicacias porque hay muchos intereses en juego”, y consideró que, en este caso, esas dudas “se profundizan aún más”.
En esa línea, también puso el foco en el valor de la operación. “El costo es ínfimo al lado de lo que representa la energía en el mundo hoy como punto estratégico”, afirmó, al tiempo que advirtió que se trata de un activo clave dentro de la infraestructura energética.
Las mismas fuentes detallaron que el procedimiento sigue las etapas habituales: primero se presentan las ofertas en sobres lacrados, luego se realiza la apertura pública -donde se dan a conocer los montos- y, posteriormente, el Ministerio de Economía junto con la Secretaría de Energía deben definir la adjudicación, prevista para fines de mayo. Hasta el momento, aclararon, no hay una decisión tomada sobre el ganador.
Más allá de este incidente, el proceso dejó otros elementos que llamaron la atención. Según consignó el portal Post Energético, el consorcio ganador fue constituido el 2 de marzo de este año y oficializado pocos días después en el Boletín Oficial. La estructura societaria está mayormente controlada por Edison Holding, junto con otras firmas creadas en los últimos dos años, lo que alimentó cuestionamientos sobre su reciente conformación.
Sobre este punto, Solorza también expresó reparos y señaló que la operación podría implicar la transferencia de un activo estratégico “a precio vil”, en un contexto en el que -según su mirada- los recursos energéticos adquieren un valor geopolítico creciente.
El Grupo Edison, creado en 2024 por los hermanos Neuss, tiene entre sus socios a Guillermo Stanley, Federico Salvai, Carlos Giovanelli (del grupo Inverlat), además de Rubén Cherñajovsky y Luis Galli. De confirmarse la adjudicación, el consorcio pasará a compartir el control de Citelec -la sociedad controlante de Transener-con Pampa Energía, consolidando un esquema completamente privado en la operación del sistema de transporte eléctrico en alta tensión.
En este marco, también se destaca la participación del grupo Inverlat en otros procesos de inversión en infraestructura. A través de una unión transitoria junto a otras firmas, la compañía presentó recientemente una iniciativa para la renovación y ampliación de la Terminal de Ómnibus de Retiro, con el objetivo de transformarla en un hub intermodal que integre servicios de transporte de media y larga distancia con trenes, subtes y otras formas de movilidad urbana.

Importancia de Transener
La relevancia de la privatización de Transener radica en la escala e impacto del operador sobre la infraestructura energética argentina. Transener administra más de 12.600 kilómetros de líneas de 500 kV que cruzan el país de norte a sur, y constituye la espina dorsal del Sistema Argentino de Interconexión (SADI). Junto a su subsidiaria Transba, responde por el 85% de la transmisión eléctrica nacional, con una red que se extiende aproximadamente 3.700 kilómetros entre Jujuy y Santa Cruz, y opera más de 20.000 kilómetros de líneas de alta y media tensión y 160 estaciones transformadoras.
La empresa es el único operador de alta tensión (500-220 kV) del país, mantiene una disponibilidad superior al 99,7% y cuenta con más de 1.770 empleados distribuidos en cinco regiones operativas con centros de control integrados y monitoreo constante.
RM/EO






