Aunque el Gobierno insiste en que el equilibrio fiscal eliminó la necesidad de endeudarse, el ministro de Economía, Luis Caputo, anunció una nueva estrategia financiera basada, precisamente, en tomar más deuda. La diferencia, según explicó, es que ahora será más barata: créditos al 6% respaldados por organismos multilaterales para reemplazar pasivos que hoy pagan tasas cercanas al 9,5%.
El esquema surge a partir de acuerdos con el Banco Mundial y el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), que permitirán refinanciar vencimientos sin salir al mercado internacional, donde el riesgo argentino todavía obliga a convalidar tasas mucho más elevadas. La lógica oficial apunta a reducir el costo financiero del Tesoro, aunque el mensaje vuelve a exponer una contradicción central del discurso libertario: mientras el Gobierno asegura que “no necesita deuda” porque alcanzó el superávit fiscal, al mismo tiempo diseña mecanismos de financiamiento externo.
“Como no tenemos déficit no necesitamos tomar deuda”, afirmó Caputo durante una entrevista en la TV Pública. Sin embargo, en la misma intervención confirmó que el Estado reemplazará deuda vigente por nuevos créditos privados garantizados por organismos multilaterales. El argumento oficial es que no aumenta el endeudamiento neto, sino que se mejora su perfil financiero. Pero, en los hechos, la administración de Javier Milei continúa recurriendo al crédito para sostener la estructura de vencimientos.

El ministro defendió la estrategia bajo un criterio de conveniencia económica. “Mientras nosotros tengamos acceso a financiamiento al 6% para cancelar deuda al 9,5%, es lo que corresponde y es lo mejor para los argentinos”, recalcó. El problema es que esa explicación se contradice con uno de los principales ejes discursivos del oficialismo, que durante meses planteó el fin del déficit como la puerta de salida definitiva de la dependencia financiera. No obstante, el economista omitió que ese préstamo original fue tomado por él mismo cuando fue funcionario de Mauricio Macri, por lo que la queja se remite a su propia deuda. En el medio, por la gestión de Martín Guzmán sólo se recortó la tasa de interés y se extendieron los plazos «impagables» que había pedido Caputo.
Caputo atribuyó las dificultades para volver a los mercados voluntarios a la persistencia del riesgo país, que todavía se mantiene por encima de los 500 puntos básicos. Según explicó, los inversores siguen dudando de la sostenibilidad política del modelo económico y temen un eventual cambio de rumbo tras las próximas elecciones.
En paralelo, el ministro aseguró que la deuda consolidada -sumando Tesoro y Banco Central- cayó en más de US$ 10.000 millones y destacó que el Gobierno ya no le pide emisión monetaria al BCRA para financiar gastos corrientes. “Ya no hay déficit, entonces no está ese llamado al Banco Central de ‘mandame pesos porque tengo que cubrir la caja’”, remarcó.
Por otro lado, insistió en que la baja simultánea del dólar y de las tasas de interés refleja una recuperación en la demanda de pesos y proyectó que la inflación podría acercarse al 1% mensual hacia fin de año.
El ministro también habló sobre las inversiones que esperan que lleguen y aseguró que el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI) ya comprometió proyectos por cerca de US$ 100.000 millones, principalmente en minería y energía, y anticipó que el monto podría alcanzar los US$ 140.000 millones en los próximos meses. Según el funcionario, ese flujo de divisas permitirá fortalecer las reservas del Banco Central incluso frente a escenarios internacionales adversos.
La culpa siempre es del kirchnerismo
Por último, Caputo volvió a responsabilizar al kirchnerismo del costo elevado de financiamiento y se justificó diciendo que los mercados temen el regreso de las políticas intervencionistas. “El kirchnerismo es el infierno”, lanzó, al explicar lo que denomina “riesgo kuka”, una expresión que utiliza para justificar el diferencial de tasas que pagan los bonos argentinos.
Argumento que contradice las propias creencias de LLA y las propias declaraciones del Presidente haciendo hincapié en la “aplastante victoria” que tuvieron en octubre pasado en las elecciones legislativas.
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