Para el presidente Javier Milei, endeudarse es inmoral. Esa definición, casi un axioma, la repite desde antes incluso de pensar en convertirse en jefe de Estado. En septiembre de 2019, cuando X todavía se llamaba Twitter, el líder libertario publicó en su cuenta: “La deuda pública es inmoral. Implica que la fiesta de gasto público sea financiada por generaciones que no sólo no han votado sino que no han nacido. Así, la generación actual se roba los ingresos de generaciones futuras. Por ende, un gobierno que endeuda jamás podrá ser liberal”. No obstante, las cifras evidencian un incremento del pasivo estatal durante la era Milei: la subió en US$ 58.000 millones.
La deuda pública es inmoral. Implica que la fiesta de gasto público sea financiado por generaciones que no sólo no han votado sino que no han nacido. Así, la generación actual se roba los ingresos de generaciones futuras.
Por ende, un gobierno que endeuda jamás podrá ser liberal.— Javier Milei (@JMilei) September 14, 2019
Este lunes por la noche, durante la cena anual de la Fundación Libertad, Milei volvió sobre ese concepto. Allí ratificó el rumbo económico y reiteró su rechazo a la toma de deuda. “Recurrentemente la política siempre tuvo como primera opción tomar deuda y para nosotros no es una opción porque es profundamente inmoral”, sostuvo.
Sin embargo, sus afirmaciones contrastan con datos oficiales y estimaciones privadas que muestran que, durante los más de dos años de gestión, la deuda total aumentó en el equivalente a US$ 58.536 millones.
De acuerdo con un informe especial de la consultora 1816, que toma como punto de partida noviembre de 2023 y llega hasta marzo -último dato disponible-, el stock total de deuda, sumando Tesoro Nacional y BCRA, sin contar tenencias intra sector público, subió US$ 24.800 millones y alcanzó los US$ 211.800 millones.
Al tomar en cuenta la deuda pública total, se observa que el incremento es aún mayor. Según datos oficiales de la Secretaría de Finanzas, el stock bruto del Estado nacional -que incluye compromisos en moneda extranjera y en pesos- ascendió a US$ 483.830 millones a fines de marzo. Esto implicó una suba de US$ 11.715 millones sólo en ese mes y de US$ 28.763 millones en el primer trimestre del año.
La consultora distingue entre dos tipos de deuda: la junior, que engloba los bonos Globales, Bonares y Bopreales que cotizan en el mercado; y la senior, correspondiente a obligaciones con organismos como el FMI, el Banco Mundial y el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), además de aquella respaldada por garantías.
En ese esquema, la deuda junior prácticamente no se modificó durante la gestión Milei: cayó US$ 900 millones, ya que los pagos de Globales y Bonares fueron compensados en parte por la emisión de Bopreales. En cambio, la deuda senior aumentó US$ 25.700 millones.
Cabe señalar que parte de los Bopreales emitidos por el BCRA se originaron en la administración de Alberto Fernández. Con el cierre del mercado oficial de cambios para importadores, se acumuló una deuda comercial cercana a US$ 50.000 millones que la autoridad monetaria debió reconocer y refinanciar al inicio de la gestión Milei. Además, el Banco Central arrastraba reservas netas negativas por unos US$ 10.000 millones.
No obstante, el fuerte incremento de la deuda senior se explica principalmente por el pasivo con el FMI, que creció US$ 15.200 millones, y por los desembolsos del Banco Mundial y del BID. A eso se suman los repos que firmó el BCRA con bancos internacionales, entregando bonos como garantía: uno por US$ 1.000 millones en enero de 2025, otro por US$ 2.000 millones en junio de ese mismo año y un tercero por US$ 3.000 millones en enero de 2026.
Incluso, la cifra podría seguir aumentando si se consideran los anuncios del ministro Luis Caputo durante su viaje a Washington, donde informó que el Banco Mundial y el BID trabajan en nuevas garantías por US$ 2.000 millones y US$ 550 millones, respectivamente.
En definitiva, la gestión Milei enfrenta el mismo dilema que cuestionó en gobiernos anteriores: cómo financiar la transición sin recurrir al endeudamiento. Hasta ahora, los datos muestran que esa promesa choca con las restricciones de una economía sin acceso pleno al crédito y con reservas todavía frágiles.
Caputo celebró el ajuste en los salarios públicos
En otra exposición, el ministro de Economía, Luis Caputo, celebró que el sector público sea el que más rezagado quedó en materia salarial. Durante su discurso en la apertura de ExpoEFI 2026, el funcionario exhibió como una buena noticia que los trabajadores estatales pertenecen al segmento que más ajustó «tal como siempre dijimos que íbamos a hacer».
En esa línea, Caputo explicó que el sector informal “fue el que en términos de salario más le ganó a la inflación”. En el caso de los salarios registrados, la variación depende del indicador: “Si tomamos el SIPA, los salarios registrados están un tres por ciento arriba de noviembre del veintitrés. Si tomamos el INDEC, están un tres por ciento abajo”.
Por otro lado, el Ministro destacó el crecimiento de las exportaciones como uno de los pilares centrales del programa económico oficial. Según afirmó, la Argentina atraviesa niveles históricos de ventas externas y se encamina, por primera vez, a acercarse a los US$ 100.000 millones anuales.
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