El presidente Javier Milei habló en la Bolsa de Cereales y les prometió a los productores, exportadores y empresarios agropecuarios allí presentes nueva reducción de retenciones. Sin embargo, el alcance de las medidas quedó por debajo de las expectativas que se habían generado en las semanas previas.
En su discurso, Milei confirmó una baja de las retenciones para el trigo y la cebada, que pasarán del 7,5% al 5,5% desde junio de 2026, y anticipó que la soja comenzará a reducir su carga tributaria recién a partir de enero de 2027. Sin embargo, el propio Presidente explicó que esta baja estará condicionada tanto a la evolución de la recaudación como a la continuidad de su proyecto político. «Según venga la recaudación, vamos a bajar entre un cuarto de punto y medio punto por mes de manera continuada hasta el año 2028, si nosotros reelegimos», afirmó.
La frase no pasó desapercibida. Además de presentar una hoja de ruta para el agro, el líder libertario vinculó explícitamente la continuidad de las rebajas impositivas con un eventual segundo mandato.

El equilibrio fiscal como límite
A diferencia de otros discursos en los que definió las retenciones simplemente como un «robo», esta vez Milei dedicó buena parte de su exposición a explicar por qué no avanzará más rápido en su eliminación. Según sostuvo, la prioridad sigue siendo preservar el equilibrio fiscal y evitar que una reducción de impuestos termine financiándose con deuda o emisión monetaria. «No voy a bajar un impuesto para después tener que subirlo», aseguró.
Con ese argumento, el mandatario intentó responder a uno de los principales reclamos del agro, que esperaba una reducción más agresiva tras el superávit fiscal acumulado por el Gobierno y la recuperación de la actividad económica. Incluso reconoció que los tiempos del Ejecutivo no son los que desearía el sector.
«Comprendo que la velocidad que estamos teniendo para resolver el principal reclamo del sector no es la ideal», admitió.
Del campo a Vaca Muerta
Uno de los aspectos más llamativos del discurso fue el cambio de enfoque respecto del papel que deberá cumplir el agro en la economía argentina. Milei sostuvo que durante décadas el campo funcionó como el principal sostén fiscal y cambiario del país, absorbiendo aumentos de retenciones, restricciones a las exportaciones y múltiples intervenciones estatales.
Sin embargo, planteó que ese esquema comenzará a modificarse gracias al crecimiento de sectores como la energía y la minería. «Se está terminando el calvario de que el funcionamiento del país entero dependa del agro», afirmó.

A lo largo de la exposición mencionó repetidamente a Vaca Muerta, al Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI) y a los proyectos mineros como las nuevas fuentes de divisas que permitirán reducir gradualmente la presión tributaria sobre el sector agropecuario.
La idea central fue que la eliminación definitiva de las retenciones no dependerá exclusivamente del desempeño del campo, sino del crecimiento del conjunto de la economía.
Defensa cerrada del plan económico
Más allá de los anuncios, la mayor parte del discurso estuvo dedicada a defender el rumbo económico elegido. En ese sentido, Milei repasó indicadores de actividad, exportaciones, inflación, pobreza y reservas internacionales para sostener que el programa económico está funcionando y que logró superar las turbulencias financieras registradas durante 2025. También reivindicó el trabajo del ministro de Economía, Luis Caputo, y del equipo económico, al que atribuyó la estabilidad alcanzada tras la crisis heredada de la gestión anterior.
Incluso, y como ya es habitual en cada discurso y entrevista de los altos funcionarios de LLA, volvió a responsabilizar al kirchnerismo por buena parte de los problemas estructurales del país y aseguró que la oposición intentó desestabilizar su programa económico mediante iniciativas legislativas que, según su visión, buscaban romper el equilibrio fiscal.

Por último, Milei empezó a pensar en la reelección del 2027. En ese contexto, el mensaje al agro pareció ser claro: la eliminación de las retenciones sigue siendo un objetivo, pero su concreción dependerá de que el programa económico continúe y de que el oficialismo conserve el poder político necesario para profundizar las reformas.
Mientras tanto, la única baja inmediata y confirmada será la de trigo y cebada. Para la soja, el principal reclamo del sector, la promesa quedó para después de 2027.
RM/EO






