El Gobierno volvió a acertarle un golpe a la industria cuando hoy simplificó el Régimen de Importación de Líneas de Producción Usadas. De acuerdo con el comunicado oficial, el objetivo es “impulsar la modernización del entramado productivo argentino”. La modificación alcanza a las empresas que busquen importar maquinaria usada como parte de una línea de producción completa y autónoma, siempre que el proyecto de mejora de competitividad sea aprobado por la Secretaría de Industria, dependiente del Ministerio de Economía. El régimen también podrá aplicarse a bienes destinados a plantas nuevas o ya existentes que produzcan bienes tangibles o generen energía eléctrica.
Cabe señalar que, en lo que va del año, la importación de bienes de capital cayó un 7% en valor y un 13% en cantidad respecto del mismo período de 2025, según datos del Indec. Entre los factores que explican este desempeño se encuentran la pérdida de competitividad derivada del atraso cambiario, la desregulación comercial y la caída del consumo interno. El oficialismo apuesta a que esta medida contribuya a mejorar la competitividad de la producción industrial.
Nuevo régimen de importación de maquinaria usada
El Decreto 483/2026 establece que los bienes usados importados alcanzados por el régimen tributarán únicamente el 25% de los aranceles vigentes al momento de la importación y quedarán exentos del pago de la tasa de comprobación de destino (2%) y de la tasa de estadística (3%). Además, la medida redefine el concepto de línea de producción al eliminar la exigencia de que su componente principal sea usado. A partir de ahora, también se incorporan las líneas destinadas a la generación de energía eléctrica y los almacenes inteligentes.
Asimismo, se amplía hasta 30 años la antigüedad máxima admitida para bienes reconstruidos o actualizados con el fin de extender su vida útil, y se reduce del 30% al 10% el requisito de compra de bienes nacionales en relación con el valor FOB de los bienes importados.
Por otra parte, se reemplaza el esquema de auditorías por un sistema de rendición de cuentas a cargo de las empresas mediante profesionales certificados, con el objetivo de reducir plazos y otorgar mayor previsibilidad en los tiempos de gestión.

La flexibilización del régimen se inscribe en la estrategia del Gobierno de reducir costos y eliminar requisitos para facilitar el ingreso de bienes de capital. Sin embargo, la medida reaviva cuestionamientos sobre su impacto en la industria local, ya que disminuye los incentivos para la adquisición de equipamiento nacional en un contexto marcado por la caída de la actividad manufacturera, el retroceso de las importaciones de bienes de capital y una creciente pérdida de competitividad de las empresas argentinas.
Para algunos sectores productivos, la apertura a la importación de maquinaria usada puede representar una oportunidad de inversión; para otros, profundiza las asimetrías en una economía cada vez más dependiente de tecnología importada.
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