“Tenemos un gran desafío por delante. Vamos a trabajar juntos para seguir defendiendo las ideas de la libertad acompañando a nuestro Presidente Javier Milei.” Con una foto sonrientes tomada en el nuevo despacho del flamante vocero, Adrián Ravier y Fabián Fernández, nuevo secretario de Comunicación, dieron por iniciada su aventura dentro de la salvaje jungla en la que se convirtió el gobierno de Javier Milei desde el estallido del caso de Manuel Adorni.
Después de más de cien días de desgracia, en los que los tiros en los pies parecían formar parte de la agenda oficial, el presidente entendió necesario salir por arriba del laberinto que él mismo se había fabricado por lo que muchos integrantes del oficialismo califican como “el capricho” de sostener a su jefe de gabinete. Por eso, en soledad y sin consultar con ninguno de sus laderos -ni siquiera su hermana Karina y su asesor Santiago Caputo-, el jefe de estado seleccionó al diputado nacional por La Pampa como reemplazo oficial del espacio que todavía ocupaba el ex apenas periodista.

Arruinado por las propias extravagancias que lo trajeron hasta aquí, desde hace casi cuatro meses Adorni se vio forzado a correrse del centro de la escena. Imposibilitado de dar conferencias de prensa, la actividad que lo convirtió en una superestrella libertaria, el ahora jefe de gabinete perdió lo que en el mundillo de las redes se refieren como el “aura”. Algo así como una pérdida del carisma que lo convirtió en un protagonista necesario de la batalla cultural que encabeza el presidente.
Mediáticamente amordazado, en el gobierno intentaron construirle a Adorni una nueva agenda enfocada únicamente en la gestión, estilo que su jefatura ministerial distó mucho de tener desde el comienzo. Por eso, a lo largo de las semanas en el oficialismo montaron una larga lista de reuniones en las que se pudo ver al jefe de gabinete tapado de encuentros con ministros, a los que convocaba para tener un “seguimiento de la gestión” más individual y por fuera de la institucionalidad que significan las reuniones de gabinete, para intentar mostrar activo al ex candidato legislador porteño.
La idea, según dejaban trascender desde su círculo íntimo, era buscar salir de la encerrona que significaban los avances de la investigación mediática y judicial. Durante algunas semanas, la estrategia tuvo cierto éxito. Por pedido explícito del presidente y su hermana, todos los ministros aceptaron fotografiarse con su jefe directo para mostrar una señal de apoyo al favorito de los Milei, quienes pese a todas las circunstancias siguen manteniendo una fé ciega para con el ex vocero. Pero hasta el apoyo más ciego y temeroso tiene un límite.
Desde hace varias semanas, la plana mayor del oficialismo ya no posa con alegría junto al ministro coordinador. Este sábado en Rosario, durante la celebración del Día de la Bandera que encabezó el presidente en la que buscó enviar un nuevo mensaje de apoyo a su ex vocero, ninguno de los ministros se mostró muy a gusto con la idea de pararse al lado de Adorni y abrazarse con cariño como solían hacer durante otros actos. Las fotos oficiales sólo mostraron cercanía con Milei. Ni más, ni menos.

Las distancias sanas que desde el gabinete intentaron marcar, sin embargo, debieron interrumpirse cuando el Congreso montó una avanzada más que peligrosa contra el jefe de gabinete, quien está a una suma de bancadas de poder ser removido a través de una moción de censura. Con este escenario, Karina puso en marcha un nuevo operativo contención para evitar que el parlamento se cargara a su preferido. Por eso, instruyó a Patricia Bullrich, Eduardo “Lule” Menem, Diego Santilli e Ignacio Devitt, las espadas legislativas del oficialismo, a negociar con quien sea necesario para evitar que la situación pase a mayores.
La semana pasada, después de varias horas de reuniones con bloques dialoguistas en el Senado, Bullrich acordó posponer para esta semana la sesión en la que la oposición buscaba interpelar al jefe de gabinete, quien asistirá el próximo 2 de julio a la Cámara Alta para brindar su postergado informe de gestión. Con este margen de tiempo, en el oficialismo intentaron abrir un bache que les permita no sólo seguir negociando con gobernadores y aliados para evitar que el Congreso avance contra el Ejecutivo, también para darle tiempo al ministro coordinador a diagramar su estrategia comunicacional.

Este martes, el ex vocero recibió en una tanda de tres reuniones distintas al bloque de senadores de La Libertad Avanza para exponerles de primera mano sus planes. Los encuentros, que comenzaron a las 11 de la mañana en Casa Rosada en el despacho que el jefe de gabinete ocupa en la planta baja de Balcarce 50, tuvieron como objetivo aunar posiciones. Sin embargo, fueron las ausencias las que se llevaron la postal.
Con aviso previo, Luis Juez, Francisco Paoltroni, Emilia Orozco y Patricia Bullrich no formaron parte de ninguno de los encuentros. Por cuestiones de agenda, los legisladores se quedaron afuera de la charla motivacional que el ministro coordinador montó en sus oficinas, un gesto que desde todos los sectores del oficialismo recibieron como una alerta, en particular por la jugada de la porteña. La ex macrista fue la primera y única en salir a apuntar contra Adorni, instancia que generó resquemor dentro del karinismo, que entendieron esta jugada como un gesto separatista.
En el entorno de la senadora alegaron que la ausencia se debe estrictamente a “cuestiones de agenda”, excusa que en el círculo del ex vocero recibieron con cautela. Pese a todo, el adornismo es consciente de la escasa movilidad y la absoluta dependencia del juego y cintureo político que tiene la senadora. Por eso, evitan dar declaraciones que puedan espantar aún más una relación que desde hace tiempo está rota.
Al igual que los Milei, Adorni está confiado en que el Congreso no podrá avanzar contra su figura. Sin embargo, en caso de hacerlo, el presidente ya avisó: volverá a nombrarlo cuantas veces sea necesario.
TS/CM





